sábado, 14 febrero 2026

El INEM en 2026: cómo ha cambiado y qué servicios ofrece a desempleados y buscadores de empleo

El Instituto Nacional de Empleo (ahora conocido de forma oficial como SEPE —Servicio Público de Empleo Estatal, aunque muchas personas siguen llamándolo INEM por costumbre) es una de las instituciones que más ha acompañado a trabajadores españoles en momentos críticos de su vida laboral. Desde prestaciones por desempleo hasta orientación profesional, el INEM/SEPE ha evolucionado con el tiempo, adaptándose a nuevos escenarios económicos, tecnológicos y sociales.

Este artículo recoge cómo ha cambiado su función, qué servicios ofrece hoy y cómo millones de personas, como Raúl García, 38 años, han interactuado con este organismo en un contexto laboral cada vez más dinámico.

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¿Qué es exactamente el INEM / SEPE?

El INEM fue creado en España en 1978 como servicio público para gestionar el empleo y las políticas activas relacionadas con el mercado laboral. Con el tiempo, pasó a denominarse SEPE, aunque muchas personas siguen llamándolo INEM por costumbre o tradición.

Su papel principal es actuar como intermediario entre trabajadores y oportunidades laborales, además de gestionar las prestaciones por desempleo, ofertas de empleo, orientación y formación para mejorar la empleabilidad.

Raúl García: un caso habitual

Raúl García, 38 años, trabajaba en un comercio textil en Zaragoza hasta que la empresa cerró por reorganización interna. Con dos hijos y un alquiler que pagar, Raúl acudió al INEM/SEPE en busca de apoyo. Lo que encontró fue mucho más que una simple oficina administrativa: descubrió un conjunto de servicios que le ayudaron a replantear su carrera.

Pensaba que solo iba a pedir la prestación por desempleo y ya está —recuerda Raúl—. Pero en la oficina del SEPE me dieron acceso a cursos, me asignaron un orientador y me enseñaron a preparar mejor mi currículum y entrevistas”.

La experiencia de Raúl refleja un cambio fundamental: el SEPE no es solo el lugar donde se gestiona el paro, sino un centro de recursos para volver al mercado laboral con mejores herramientas.

SEPE
El antiguo INEM es hoy en día el SEPE

Prestaciones por desempleo: cómo funcionan hoy

Una de las funciones más conocidas del INEM/SEPE es la gestión de prestaciones por desempleo, pero hay aspectos que mucha gente desconoce:

  • No siempre se cobra automáticamente. Hay que solicitar la prestación y cumplir requisitos como períodos mínimos cotizados.
  • Existen distintas modalidades: contributiva, asistencial, subsidios especiales (por insuficiencia de cotizaciones), y en algunos casos, ayudas dirigidas a colectivos específicos.
  • La cuantía depende de varios factores, incluyendo las bases de cotización y la duración de la vida laboral.

Para Raúl, pedir la prestación fue un paso fundamental, pero también fue importante entender qué período tenía derecho a cobrar y cómo su cuantía variaba con cada mes que pasaba.

Políticas activas: formación y empleo

Uno de los cambios más relevantes de los últimos años es el enfoque en políticas activas de empleo. En vez de limitarse a pagar prestaciones, el SEPE ha apostado por:

  • Cursos de formación gratuitos en sectores con alta demanda (logística, digitalización, atención al cliente, idiomas, etc.).
  • Programas de recualificación profesional para mayores de 45 años o parados de larga duración.
  • Orientación laboral personalizada, con asesores que ayudan a definir objetivos, mejorar habilidades y preparar entrevistas.

Raúl participó en un curso de gestión de pedidos y atención al cliente digital. “Fue clave para reorientar mi perfil profesional —explica—. Me permitió acceder a ofertas a las que antes ni siquiera me presentaba”.

Búsqueda de empleo: ofertas y herramientas digitales

Otra función que ha ganado peso en los últimos años es la intermediación de empleo:

  • El SEPE gestiona portales donde empresas publican ofertas laborales.
  • Los usuarios pueden crear perfiles, subir currículums y recibir alertas personalizadas según su sector y experiencia.
  • Algunas oficinas tienen acuerdos con empresas locales para ferias de empleo, eventos de captación o sesiones informativas.

Esto ha convertido al SEPE no solo en gestor de prestaciones, sino en una especie de plataforma de desarrollo profesional.

Retos y mejoras pendientes

Aunque muchos servicios han mejorado, todavía hay desafíos:

  • Atención telemática vs. presencial: los usuarios valoran la digitalización, pero algunos aún prefieren o necesitan atención cara a cara.
  • Agilidad en la tramitación: la burocracia puede ralentizar procesos.
  • Adaptación de cursos: aunque hay muchos, no siempre encajan con las necesidades específicas de todos los sectores.

Raúl confiesa que tuvo que insistir varias veces para que su expediente se actualizara correctamente, pero también reconoce que, en general, el servicio que recibió fue útil.

¿Qué cambios se esperan en 2026 y más allá?

El SEPE ya está trabajando en:

  • Más herramientas digitales inteligentes para que usuarios gestionen sus prestaciones fácilmente desde dispositivos móviles.
  • Mayor personalización de itinerarios de empleo, con IA y datos para sugerir cursos y ofertas adaptadas.
  • Colaboraciones con empresas tecnológicas para formar en áreas de alta demanda laboral.

Estos cambios responden no solo a la innovación, sino también a las necesidades de un mercado laboral que exige capacitación continua y flexibilidad.

La historia de Raúl no es única. Millones de personas en España han pasado por el INEM/SEPE alguna vez en su vida laboral, y la mayoría reconoce que este organismo va más allá de gestionar el paro. Hoy actúa como facilitador de empleo, orientador profesional y puente entre desempleados y empresas.

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Entender todos los servicios que ofrece —desde prestaciones hasta cursos, herramientas digitales o orientación profesional— puede marcar la diferencia entre una etapa prolongada de inactividad y una trayectoria de reinserción laboral exitosa.


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