Roberto Amorosi lleva tres décadas dedicado al mundo del fitness natural y a la formación de entrenadores personales. Su mirada desafía modas y atajos. Para él, la verdadera clave de la longevidad no está en las pastillas milagro ni en los tratamientos hormonales, sino en construir hábitos sólidos y, sobre todo, en aprender a entrenar con sentido común.
El experto sostiene que el cuerpo humano es una inversión a largo plazo. Cada decisión diaria influye en cómo se vivirá dentro de diez, veinte o treinta años. Por eso insiste en una idea central: entrenar la masa muscular es un seguro de vida y cuidarla de forma natural es la base para envejecer mejor.
Entrenar para vivir mejor, no solo para verse bien

Amorosi cree que muchas personas confunden objetivos. “La gente cree que entrenar es ir al gimnasio y levantar peso sin más. Y no es así”, repite con frecuencia. En su visión, el entrenamiento verdadero implica un cambio integral que incluye sueño, nutrición y manejo del estrés.
Según explica, después de los veintitantos años el cuerpo comienza a perder músculo de manera progresiva. Ese proceso, conocido como sarcopenia, es inevitable con el paso del tiempo. Sin embargo, se puede frenar. La única herramienta efectiva es entrenar de manera constante y planificada.
Para el formador, no basta con ir al gimnasio por costumbre. Hay que buscar siempre una mejora. Si una persona hace exactamente lo mismo cada semana, el cuerpo se adapta y deja de progresar. Por eso afirma que entrenar exige un plan, objetivos claros y una sobrecarga progresiva que permita avanzar.
También combate un mito muy extendido, especialmente entre mujeres. Muchas temen que al entrenar con pesas se volverán excesivamente musculosas. Amorosi lo resume con ironía: “Ojalá fuera tan fácil ganar músculo. La realidad es que construirlo de forma natural cuesta años de disciplina”.
Desde su experiencia formando a más de 2.000 profesionales del sector, asegura que cualquier persona puede transformar su físico con tres sesiones semanales de una hora. No hace falta vivir en el gimnasio. Lo importante es entrenar bien, descansar y sostener los hábitos.
El peligro de los atajos y la cultura del resultado inmediato
Uno de los temas que más preocupa a Roberto Amorosi es la creciente normalización del dopaje estético y de las terapias hormonales. En redes sociales, explica, se ha instalado la idea de que los tratamientos de testosterona o la hormona de crecimiento son soluciones rápidas para verse y sentirse mejor.
El problema, advierte, es que esa narrativa es engañosa. “Se ha vendido como si fuera un simple suplemento, cuando en realidad son decisiones médicas de por vida”, sostiene. Para él, nada reemplaza el proceso natural de entrenar y mejorar con esfuerzo propio.
Amorosi reconoce que existen casos clínicos reales en los que la terapia hormonal es necesaria. Pero subraya que la mayoría de quienes la utilizan lo hacen por motivos estéticos o por impaciencia. Y ahí aparece el gran riesgo. Los estudios más recientes muestran que el abuso de estas sustancias reduce de manera significativa la esperanza de vida.
Frente a esa tentación del atajo, el preparador insiste en volver a lo básico. Dormir bien, comer de manera adecuada y entrenar con inteligencia. Ese es el verdadero camino para conservar la energía, la movilidad y la salud a lo largo de los años.
También cuestiona la influencia de las redes sociales. Muchos jóvenes toman como referencia físicos irreales que solo son posibles con fármacos. Luego intentan imitarlos sin entender que detrás hay un costo invisible. Para Amorosi, la única comparación válida debe ser con uno mismo y con la versión que se puede construir de forma honesta.
Para el especialista, la lucha contra el tiempo no se gana con trucos, sino con coherencia. “Si quieres vivir más y vivir mejor, no necesitas fórmulas mágicas. Necesitas aprender a entrenar, cuidar tu cuerpo y respetar los procesos”, finaliza.









