sábado, 14 febrero 2026

Javier Sáez, Director de IA en Learning Heroes: “En 2027 no habrá sitio para ti si no usas inteligencia artificial”

Javier Sáez, director de IA en Learning Heroes, advierte que para 2027 dominar la inteligencia artificial será condición en el trabajo de oficina: quien no la integre en su rutina podría quedar fuera del mercado.

La irrupción de la inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en un factor que redefine el trabajo cotidiano. En los últimos meses, el debate ya no gira en torno a si llegará, sino a la velocidad con la que está transformando tareas, perfiles profesionales y modelos de negocio en todo el mundo.

En este contexto, Javier Sáez, director de IA en Learning Heroes, asegura que quienes trabajan frente a un ordenador podrían enfrentarse a cambios drásticos si no incorporan la inteligencia artificial en su rutina laboral.

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Una revolución silenciosa que ya afecta al trabajo de oficina

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Para Sáez, la inteligencia artificial ya no es una herramienta experimental. Según explica, muchas tareas consideradas esenciales dentro de las empresas —presentaciones, correos electrónicos, informes o reuniones de coordinación— son procesos con alto potencial de automatización. Esta idea no surge solo de la intuición: estudios recientes impulsados por Microsoft muestran que gran parte de la jornada laboral se dedica a comunicación y tareas de alineamiento, más que a creación de valor directo.

El fenómeno se percibe también en grandes compañías tecnológicas. En los últimos años, firmas como Amazon o UPS anunciaron recortes de plantilla vinculados a procesos de eficiencia y automatización, un movimiento que muchos analistas relacionan con la adopción acelerada de nuevas tecnologías.

La inteligencia artificial, sostiene el directivo, permite escalar la capacidad de resolución de problemas. Ya no se trata únicamente de generar texto o imágenes, sino de construir análisis, crear aplicaciones o automatizar flujos enteros dentro de una empresa. Esa evolución explica por qué algunos perfiles tecnológicos comienzan a sentirse amenazados, algo impensable hace apenas unos años.

Sin embargo, el discurso no es exclusivamente alarmista. La inteligencia artificial también abre la puerta a nuevas formas de productividad. El valor profesional, insiste Sáez, pasará de la ejecución repetitiva a la capacidad de definir problemas y tomar decisiones con criterio humano. En otras palabras, la experiencia podría ganar peso frente al conocimiento puramente técnico.

2027: el año en que la inteligencia artificial dejará de ser opcional

2027: el año en que la inteligencia artificial dejará de ser opcional
Fuente: agencias

Uno de los puntos más contundentes de la entrevista llega con su predicción sobre 2027. Para entonces, afirma, las empresas habrán integrado de forma masiva agentes basados en inteligencia artificial capaces de colaborar con empleados humanos o incluso sustituir parte de sus funciones.

Este escenario ya tiene ejemplos reales. La fintech Klarna aseguró que su asistente conversacional realiza tareas equivalentes al trabajo de cientos de empleados, lo que contribuyó a una reducción progresiva de plantilla y a cambios en su estrategia de contratación. Aunque la propia compañía ha reconocido después la necesidad de reequilibrar la presencia humana, el caso refleja el impacto tangible de la inteligencia artificial en el empleo.

A la vez, la evolución no se limita al software. Empresas como 1X Technologies ya comercializan prototipos de robots humanoides para el hogar, señalando una posible expansión de la inteligencia artificial hacia tareas físicas en los próximos años.

Javier Sáez insiste en que la clave no será competir contra la inteligencia artificial, sino aprender a trabajar con ella. El profesional que combine experiencia sectorial y dominio de estas herramientas tendrá ventaja frente a quienes mantengan métodos tradicionales. La tecnología, sostiene, está reduciendo barreras técnicas y permitiendo que perfiles no programadores creen soluciones complejas mediante instrucciones en lenguaje natural.

Este cambio también ha generado debates entre líderes del sector. Figuras como responsables de Anthropic o OpenAI han advertido sobre el posible impacto en empleos junior y trabajos de oficina, aunque no existe consenso total sobre la velocidad ni el alcance de la transformación.

Más allá del ruido, la inteligencia artificial no implica necesariamente un futuro sin empleo, sino una redefinición del valor profesional. Para algunos, significará automatización; para otros, una oportunidad para centrarse en tareas más estratégicas o creativas.

Mientras el mercado intenta encontrar su equilibrio, la advertencia del director de IA en Learning Heroes resume el momento actual: la inteligencia artificial será una habilidad transversal, tan básica como aprender a usar un ordenador décadas atrás. La diferencia, quizás, será que esta vez la adaptación no se medirá en años, sino en meses.


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