UBP (Unión Bancaria Priveé) ha presentado sus perspectivas de los mercados clave para este 2026. Un evento para periodistas en el que Merca2 ha asistido y que ha presentado Norman Villamin, director de estrategia del grupo del banco privado suizo. Las principales conclusiones que ha transmitido es que “es muy pronto para bajarse del tren de la inteligencia artificial”, sumado a que el contexto macroeconómico de 2026 se basará en la creación de un mundo dividido en 2 polos: el estadounidense y el chino, que competirán por el control de recursos estratégicos como el paso de las mercancías o minerales críticos como el cobre.
UBP ve un escenario macroeconómico cómodo pero fragmentado
UBP en sus previsiones de 2026, contempla un escenario macroeconómico de crecimiento. En este sentido, Villamin ha explicado que por primera vez desde la pandemia el entorno presenta una base relativamente estable. En Estados Unidos prevé una aceleración hasta niveles cercanos al 3%, impulsada por estímulos fiscales que incentivan la inversión empresarial, especialmente a través de ventajas fiscales para la construcción de nuevas fábricas y gasto en equipamiento.
En la zona euro, el crecimiento se moderaría ligeramente con niveles en torno al 1-1,2% (tras el fuerte ritmo de algunas economías como la española), donde a pesar de que Alemania mostraría cierta mejora, no compensaría del todo esa desaceleración. En Asia, tanto China como India mantendrían estabilidad, con posible aceleración del gigante asiático apoyada en nuevas medidas fiscales.
En paralelo, UBP prevé que, la inflación estaría bajo control, según sus previsiones, Europa se situaría en torno al 2%, alineada con el objetivo del Banco Central Europeo, mientras que en Estados Unidos tendería a moderarse a lo largo del ejercicio. Por lo que, la combinación de crecimiento razonable, inflación contenida y estímulo monetario y fiscal configura, según UBP, un telón de fondo favorable para los mercados.
No obstante, a pesar de este entorno favorable, Norman Villamin ha señalado que se está dando una nueva tendencia mundial: la consolidación de un mundo dividido en dos grandes bloques de poder, liderados por Estados Unidos y China. Esta rivalidad, que se remonta a la guerra comercial iniciada en 2017, se ha intensificado y ampliado más allá del comercio. Ahora abarca el control de rutas marítimas estratégicas, la influencia en mercados emergentes y el acceso a recursos naturales críticos.
Este nuevo concepto responde al “ nacionalismo de recursos”, donde la competencia entre bloques no se limita a la tecnología, sino que se centra en asegurar el acceso y el control de materias primas estratégicas y corredores logísticos. En este sentido, Villamin ha puesto como ejemplo el cobre, cuya demanda crece con fuerza mientras la oferta permanece limitada. La carrera por estos recursos no solo implica a gobiernos, sino también a grandes corporaciones que buscan garantizar suministro a largo plazo para sus centros de datos y proyectos tecnológicos.
La IA: el elefante en la habitación
De hecho, esta carrera por los recursos da pie al siguiente elemento a vigilar durante este 2026: la inteligencia artificial. En este sentido, el director de estrategia del grupo del banco privado suizo ha cuestionado que la IA sea una burbuja: “Es muy pronto para bajarse del tren de la IA”, aunque también ha explicado que el mercado tiende a concentrarse únicamente en fabricantes de chips o grandes tecnológicas.
Aún así UBP ve una oportunidad entorno a esta tecnología, ya que por un lado, el desarrollo de centros de datos está disparando la demanda eléctrica, que según previsiones se espera un CAGR del 40%, lo que ha impulsado a las utilities y a empresas vinculadas a generación y redes.
Mientras que, por otro lado, la verdadera revolución económica de la IA reside en la reducción de costes empresariales. En este sentido, UBP apunta a que, si las compañías lograran disminuir incluso un 10% de sus gastos operativos mediante automatización y eficiencia, el impacto agregado en beneficios sería significativo.
Este proceso implica, según ha comentado Villamin, ganadores y perdedores sectoriales. En su opinión, la magnitud de la disrupción obliga a adoptar una gestión más activa para identificar qué compañías sabrán adaptarse y cuáles quedarán desplazadas.
En definitiva, el mensaje de UBP combina un contexto macro favorable en 2026 con una transición hacia un orden económico más fragmentado, donde la competencia entre Estados Unidos y China por el liderazgo en IA, energía y recursos estratégicos marcará la próxima fase del ciclo económico y de mercado.








