De repente tu móvil se queda sin cobertura. No puedes llamar, no recibes mensajes y WhatsApp deja de funcionar. Piensas que es un fallo puntual de la red, pero mientras tanto alguien está entrando en tu banco, cambiando tus contraseñas y tomando el control de tus cuentas digitales. Se llama SIM swapping.
No es una película ni un ataque sofisticado reservado a grandes empresas. Es una técnica cada vez más frecuente que afecta a usuarios comunes en España y Europa.
En los últimos años, las fuerzas de seguridad han alertado de un aumento de denuncias relacionadas con el robo de identidad vinculado al número de teléfono. Detrás de muchos de estos casos está el SIM swapping, una modalidad de fraude que explota una debilidad crítica: la confianza que depositamos en el móvil como herramienta de verificación.
Cómo funciona realmente el SIM swapping
El SIM swapping es un ataque que consiste en duplicar tu tarjeta SIM sin que lo sepas. El delincuente consigue que tu operador transfiera tu número de teléfono a otra tarjeta que está en su poder. Desde ese momento, todas las llamadas y mensajes SMS dejan de llegarte y pasan a su dispositivo.
Para lograrlo, el atacante necesita previamente recopilar datos personales. Puede obtenerlos mediante phishing, brechas de seguridad, redes sociales o incluso llamadas en las que se hace pasar por una entidad legítima. Con suficiente información, contacta con la operadora fingiendo ser el titular de la línea y solicita un duplicado por pérdida o avería.
Una vez activada la nueva tarjeta, el ciberdelincuente recibe los códigos de verificación que muchas plataformas envían por SMS. Ese simple paso le permite restablecer contraseñas de correo electrónico, redes sociales y banca online. En cuestión de minutos puede bloquearte el acceso y transferir dinero.
Por qué es tan peligroso este ciberfraude
El riesgo del SIM swapping no está solo en la suplantación del número, sino en el efecto dominó que genera. Hoy el teléfono móvil es la llave maestra de la identidad digital. Se utiliza para autenticación en dos pasos, recuperación de contraseñas y confirmación de operaciones financieras.
En España, la mayoría de entidades bancarias envían códigos de un solo uso al móvil para autorizar transferencias. Si alguien controla tu línea, puede interceptar esos mensajes y validar movimientos sin levantar sospechas iniciales. Además, el acceso al correo electrónico facilita el cambio de credenciales en otras plataformas.
Los expertos en ciberseguridad advierten de que el SIM swapping ha evolucionado. Ya no se limita a perfiles de alto patrimonio o figuras públicas. Cualquier persona con actividad digital habitual es un objetivo potencial. El crecimiento de filtraciones de datos en la última década ha facilitado que los atacantes dispongan de información suficiente para hacerse pasar por la víctima con aparente legitimidad.
Señales de que podrías estar siendo víctima
El primer síntoma suele ser la pérdida repentina de cobertura sin causa aparente. Si tu teléfono muestra que no hay red durante un periodo prolongado y no se trata de un fallo generalizado, conviene actuar con rapidez. Otro indicio es recibir notificaciones de cambios de contraseña que no has solicitado.
También puede suceder que dejes de poder acceder a tus cuentas y aparezcan intentos de inicio de sesión desde ubicaciones desconocidas. En algunos casos, las víctimas descubren el fraude cuando observan movimientos bancarios no autorizados.
La rapidez es clave. Cuanto antes contactes con tu operadora y tu banco, mayores serán las posibilidades de bloquear la línea y evitar pérdidas económicas.
Cómo protegerte frente al SIM swapping
La prevención comienza por limitar la información personal que compartes públicamente. Evitar publicar datos como fecha de nacimiento completa, dirección o número de teléfono reduce el material disponible para la ingeniería social.
Es recomendable activar métodos de autenticación adicionales que no dependan exclusivamente del SMS. Muchas plataformas permiten usar aplicaciones de verificación o llaves de seguridad físicas. Estas alternativas hacen que el SIM swapping pierda eficacia como vía de acceso.
Otra medida útil es establecer una contraseña o PIN específico con tu operadora para cualquier gestión relacionada con la línea. Algunas compañías ofrecen sistemas de verificación reforzada para solicitudes de duplicado de SIM. Informarse y solicitar estas opciones añade una capa adicional de protección.

Revisar periódicamente si tus datos han aparecido en filtraciones también ayuda a anticipar riesgos. Existen servicios que alertan cuando una dirección de correo se encuentra en bases de datos comprometidas.
Qué hacer si ya has sufrido SIM swapping
Si sospechas que estás ante un caso de SIM swapping, contacta de inmediato con tu operador para bloquear la línea y recuperar el control del número. Solicita la desactivación de cualquier duplicado no autorizado y pide explicaciones sobre cómo se validó la solicitud.
En paralelo, informa a tu banco y bloquea temporalmente tus cuentas si es necesario. Cambia todas las contraseñas desde un dispositivo seguro, empezando por el correo electrónico. Presentar denuncia ante las autoridades facilita la investigación y puede ser clave para reclamaciones posteriores.
El SIM swapping demuestra que la seguridad digital no depende solo de contraseñas robustas. El número de teléfono se ha convertido en un punto crítico de vulnerabilidad. Entender cómo funciona este fraude y adoptar medidas preventivas puede marcar la diferencia entre un susto y un grave problema financiero.








