En una época en la que el éxito suele medirse por lo que se exhibe y se posee, Jorge Darek, experto en vida saludable, propone una definición radicalmente distinta a lo que suelen exhibir las redes sociales. Para este divulgador, el verdadero logro no está en el coche que se conduce ni en la ropa que se luce, sino en la energía con la que se vive cada día.
Desde Bali, donde reside hace años, el influencer español acumula más de un millón de seguidores que encuentran en su discurso una invitación constante a priorizar la salud por encima del consumo y la apariencia. Su premisa es que hemos normalizado el privilegio y olvidado el agradecimiento.
Salud: Del piloto automático al agradecimiento consciente

Jorge Darek sostiene que gran parte de la sociedad vive en “piloto automático”. La rutina, las prisas y la hiperconectividad han desplazado algo básico: la capacidad de detenerse y valorar lo cotidiano. “Hay personas que no se paran a pensar lo que significa sentarse a compartir una comida con alguien querido”, explica. Para él, ese gesto aparentemente simple es un privilegio que muchos dan por sentado.
El ejemplo se repite en fechas señaladas. Durante las Navidades, millones de personas se reúnen con familiares a los que apenas han visto en todo el año. Sin embargo, en lugar de agradecer la oportunidad, predominan las inercias sociales. Darek lo plantea con claridad: no todo el mundo tiene una mesa llena ni compañía. Por eso insiste en la importancia de reconocer la suerte.
En su caso, asegura que volver a España y cocinar con su madre es uno de los momentos más esperados del año. “Voy a ser el hombre más feliz del mundo”, afirma. El agradecimiento, lejos de ser una debilidad, es para él un ejercicio de salud emocional.
Esa misma lógica se traslada al terreno material. Aunque reconoce que le ha ido bien económicamente, mantiene un estilo austero. Viste prácticamente igual cada día y evita compras innecesarias. No reniega del dinero ni del bienestar financiero, pero diferencia entre seguridad y ostentación. “Tus valores no son lo que llevas puesto”, repite.
El nuevo paradigma del éxito: tiempo, energía y salud
La tesis central de Jorge Darek es directa: refleja más éxito quien cuida su cuerpo y su salud que quien viste ropa cara. En su visión, el Ferrari no es el coche, sino la persona. Tener energía, fuerza y equilibrio físico es, a su juicio, el verdadero símbolo de prosperidad.
Habla sin rodeos sobre aspectos que considera tabú, como la vitalidad sexual después de los 40 o 50 años. Cree que se ha normalizado el cansancio crónico y la pérdida de líbido como si fueran inevitables. Para él, esa resignación es consecuencia de hábitos deteriorados. “Con 50 años te queda media vida”, sostiene, y esa segunda mitad debería vivirse con plenitud.
En ese punto aparece uno de los pilares de su discurso: el descanso. Dormir bien, afirma, es la base de la salud física y mental. Sin embargo, observa que la mayoría duerme poco y mal. De hecho, propone una idea provocadora: la alarma debería servir para recordarnos cuándo ir a dormir, no cuándo levantarnos.
La tecnología ocupa un lugar central en su análisis. Critica el hábito de revisar el móvil nada más despertar. Según explica, es como permitir que cientos de desconocidos entren en la habitación en los primeros segundos del día. Correos, redes sociales, publicidad. Todo irrumpe antes de que la persona haya tenido un minuto para sí misma. Por eso recomienda reservar al menos quince minutos para exponerse a la luz natural, moverse y empezar la jornada con intención.
La relación entre luz y descanso es otro de los ejes que subraya. La exposición constante a pantallas y a iluminación artificial intensa altera los ritmos circadianos y dificulta el sueño. Aunque no se presenta como científico, insiste en que pequeños ajustes pueden mejorar notablemente la calidad del descanso y, por extensión, la salud general.
En su entorno digital también ha mostrado apoyo a voces disruptivas dentro del ámbito del bienestar, aunque reconoce que no siempre profundiza en todos los debates. Su foco, dice, está en promover hábitos coherentes y sostenibles.
A pesar de su creciente popularidad y del reconocimiento de figuras conocidas que lo contactan en privado, Darek afirma vivir en una burbuja relativamente ajena al ruido mediático. Se mueve en moto por Bali y mantiene una rutina sencilla. Solo es consciente del alcance de su mensaje cuando alguien lo reconoce en la calle o viaja para verlo.









