El asesor, inversor y divulgador, Carlos Barrera, sostiene que el gran problema actual no es la falta de ingresos, sino la ausencia de planificación. Según su mirada, la mayoría de las personas vive sin un plan claro para su futuro y trata el dinero con improvisación.
Para Barrera existe una paradoja evidente: “la gente dedica más tiempo a planificar sus vacaciones que su vida y sus finanzas”. Esa frase resume buena parte de su filosofía. En su opinión, nadie enseña desde pequeño cómo organizar los ingresos, cómo ahorrar de manera inteligente o cómo proteger el dinero de un enemigo silencioso llamado inflación.
La inflación y el verdadero valor del dinero

Uno de los ejes centrales de su discurso es entender qué significa realmente tener dinero. “Lo importante no es cuánto tienes, sino lo que puedes comprar con eso que tienes”, repite. Para explicarlo recurre a un dato contundente: desde la entrada del euro en 2002, la moneda ha perdido alrededor del 68% de su poder adquisitivo. En términos simples, lo que antes costaba un euro hoy cuesta casi el doble.
Ese deterioro se produce incluso con niveles de inflación considerados normales. Con una subida media de precios del 2% anual, en tres décadas el dinero guardado sin invertir pierde aproximadamente la mitad de su valor. “Si dejas tu dinero parado en el banco, el tiempo trabaja en tu contra”, advierte Barrera. Por eso insiste en que no hacer nada con los ahorros también es una decisión, y generalmente es una mala decisión.
El asesor financiero subraya que este fenómeno no es exclusivo de España. Ocurre en todo el mundo y afecta de manera silenciosa. A diferencia de una crisis repentina, la inflación no asusta porque actúa despacio. Sin embargo, termina erosionando el esfuerzo de años. Para él, comprender esto es el primer paso para empezar a tomarse en serio la planificación personal del dinero.
Planificar, ahorrar e invertir para ganar libertad
Frente a ese escenario, Carlos Barrera propone un método claro y sencillo. Lo primero, explica, es vivir por debajo de las propias posibilidades y aplicar la táctica del “preahorro”. En lugar de gastar y ahorrar lo que sobra, recomienda separar una parte del dinero apenas se cobra el sueldo. De ese modo el ahorro se convierte en una prioridad automática y no en una intención que casi nunca se cumple.
También defiende la regla 50-30-20 como una guía práctica: destinar el 50% del dinero a gastos esenciales, el 30% a ocio y el 20% al ahorro e inversión. “Si alguien aplica esto de forma constante durante años, tendrá resultados”, asegura. Para él, la clave está en la disciplina y en automatizar los procesos para que las emociones no dominen las decisiones financieras.
Cuando se trata de invertir, Barrera apuesta por la simplicidad. Cree que el dinero debe trabajar en carteras diversificadas y de largo plazo, combinando acciones, activos refugio como el oro y, en menor medida, nuevas alternativas como Bitcoin. Su mensaje es claro: no se trata de hacerse rico de un día para otro, sino de proteger y hacer crecer el dinero con el paso del tiempo.
A pesar de las incertidumbres económicas y políticas, se declara optimista. Considera que la tecnología y la innovación seguirán generando oportunidades y que invertir es, en el fondo, confiar en el progreso de la humanidad. “Habrá momentos malos, pero la tendencia a largo plazo suele ser positiva”, afirma.
Todo su planteamiento conduce a una idea final que repite como un mantra: el objetivo último no es acumular dinero por ambición, sino ganar libertad. Libertad para elegir, para trabajar en lo que uno quiere y para vivir con menos preocupaciones. “Ser dueño de tu tiempo es el verdadero objetivo del dinero”, resume.
Barrera lamenta que estos conocimientos no se enseñen en la escuela. Cree que la falta de educación financiera mantiene a muchas personas atrapadas en una rueda de esfuerzo permanente sin avance real. Por eso dedica buena parte de su trabajo a divulgar de manera sencilla cómo organizar mejor los ingresos y cómo tomar decisiones más inteligentes con el dinero.









