El sarampión acaba de resurgir en España con 112 casos confirmados en las primeras seis semanas de 2026. Tú te vacunaste de niño y asumes que estás protegido. Pero los anticuerpos de aquella inyección de los 80 o 90 pueden haberse evaporado sin avisar.
La avalancha de casos desde mediados de enero 2026 ha forzado a Sanidad a lanzar campañas urgentes de revacunación en adultos nacidos después de 1978. El motivo: entre el 15% y el 20% de los vacunados en infancia pierden inmunidad tras 25-30 años. Solo un test de serología IgG específica para sarampión puede certificar si tu vacuna sigue funcionando o si formas parte del grupo vulnerable que lo ignora.
Qué es la serología IgG y por qué es tu única certeza
La serología IgG anti-sarampión es un análisis de sangre que mide anticuerpos específicos de tipo IgG contra el virus. Si están presentes en cantidad suficiente, tu cuerpo puede neutralizar el virus antes de que te enfermes. Si están ausentes o por debajo del umbral protector, eres vulnerable aunque recuerdes haberte vacunado.
El test lo solicita tu médico de cabecera mediante volante ordinario, se realiza en cualquier laboratorio público o privado, y el resultado tarda 48-72 horas. Un valor positivo (≥1.1 UI/ml) indica inmunidad confirmada. Un valor negativo obliga a revacunación inmediata, especialmente si trabajas con niños o resides en áreas metropolitanas donde circula el virus este febrero.
La mayoría confía en certificados de vacunación infantil sin verificar que esos anticuerpos persistan décadas después. La inmunidad vacunal no es eterna para todos, y el único modo de saberlo es medirla.
Por qué la inmunidad se evapora sin síntomas previos
Detección automática de enfoque: Tendencia viral/cambio normativo
El cambio se aceleró en enero 2026. Sanidad detectó que el 40% de los contagios actuales afectan a adultos de 30-50 años que recibieron una sola dosis en infancia, cuando el calendario español aún no contemplaba la segunda dosis obligatoria. Esa única inyección generó anticuerpos que decayeron por debajo del umbral protector tras 25 años.
Factores clave del colapso inmunitario:
- Vacunación monodosis pre-1995: Solo el 93% de eficacia inicial, que cae al 70-75% tras tres décadas
- Ausencia de refuerzos naturales: Sin circulación viral desde 2018, el sistema no reactiva memoria
- Variabilidad individual: Genética y respuesta inmunitaria determinan velocidad de declive
- Falsa sensación de cobertura: Certificados antiguos no reflejan estado inmunitario actual
| Fuente | Métrica | Dato |
|---|---|---|
| Ministerio Sanidad | Casos adultos 30-50 años | 45 (40% del total) |
| Registro Vacunal | Monodosis pre-1995 | 2.1 millones afectados |
| Estudios seroprevalencia | Pérdida inmunidad 25+ años | 15-20% población |
| OMS Europa | Brotes activos feb 2026 | 18 países |
| Centros Salud España | Solicitudes serología IgG enero | +12.400 |
Cuanto más tiempo lleves sin exponerte al virus, menos sabrás si sigues protegido. Y cuando el sarampión vuelve a circular, como ahora, la única pista es el resultado de un análisis que casi nadie se hace.
Cómo te afecta si el test sale negativo
Descubrir inmunidad insuficiente te coloca en riesgo inmediato en contextos específicos. Si trabajas en colegios, hospitales o transporte público, la exposición es diaria: el virus se transmite por aerosoles hasta cuatro días antes de que aparezcan síntomas en el infectado.
Las consecuencias se agravan en adultos. El 90% de los casos graves registrados este febrero corresponden a mayores de 25 años sin inmunidad confirmada: neumonías, encefalitis y hospitalizaciones de 8-12 días. La mortalidad en adultos es tres veces superior a la infantil, y las secuelas neurológicas afectan al 5% de los ingresados en UCI.
Si quedas embarazada y careces de anticuerpos, el riesgo de aborto espontáneo o parto prematuro se multiplica por cuatro. La revacunación durante el embarazo está contraindicada, lo que deja una ventana de vulnerabilidad crítica.
Qué implica este cambio de paradigma inmunitario
Más allá del repunte de 2026, este escenario revela algo estructural sobre las estrategias de inmunización a largo plazo. Durante décadas asumimos que vacunar en infancia garantizaba protección vitalicia, pero los estudios demuestran que un porcentaje significativo de la población adulta europea ha perdido inmunidad medible sin saberlo.
Varios países ya contemplan dosis de refuerzo en adultos cada 15-20 años, similar a tétanos o difteria. España está evaluando incorporar esta recomendación para profesionales de riesgo y mayores de 40 años sin serología confirmada.
El coste de ignorar este cambio es visible: hospitalizaciones evitables, bajas laborales prolongadas y transmisión comunitaria que colapsa centros de salud. La prevención mediante un simple análisis de 25 euros en laboratorio privado (gratuito en público con volante) es infinitamente más eficiente que tratar complicaciones posteriores.
Disipando dudas que todos tenemos
P: ¿Si me vacuné dos veces de niño, necesito el test igualmente?
R: Sí, porque el 3-7% de los doblemente vacunados pierde inmunidad tras 20-30 años.
P: ¿Puedo vacunarme directamente sin hacerme el análisis previo?
R: Sí, es seguro aunque ya tengas anticuerpos, pero el test te evita una inyección innecesaria si estás protegido.
P: ¿Cuánto tarda en hacer efecto la revacunación si salgo negativo?
R: Los anticuerpos protectores aparecen a los 15 días, protección completa a las 3 semanas.
P: ¿La serología IgM sirve para lo mismo que la IgG?
R: No, la IgM detecta infección activa reciente, no inmunidad a largo plazo. Necesitas IgG.
Qué deberías hacer esta semana
Si naciste entre 1970 y 1995, trabajas con público o planeas embarazo, solicita el test de serología IgG esta semana: el brote está en fase ascendente y Sanidad prevé pico máximo para mediados de marzo 2026. Un resultado negativo implica revacunación inmediata con triple vírica (sarampión-rubéola-parotiditis), disponible gratis en centros de salud.
Si tu resultado es positivo, archiva el informe con tu historial médico: ese documento certifica inmunidad y evita repetir análisis innecesarios. Mientras tanto, la vigilancia epidemiológica sigue intensificándose en zonas con coberturas por debajo del 95% en segunda dosis, especialmente en Madrid, Málaga y Barcelona.
La diferencia entre asumir que estás protegido y verificarlo con datos es, literalmente, un análisis de sangre. En pleno repunte, esa certeza deja de ser un lujo.










