Artículo de Michael Altintzoglou, gestor de fondos en Flossbach von Storch, sobre la situación actual y las perspectivas para los mercados emergentes.
Tras varios años de relativa contención, los mercados bursátiles emergentes protagonizaron un notable regreso en 2025. Por primera vez desde 2017, las bolsas de los mercados de crecimiento superaron claramente a las de las economías desarrolladas. Entre los principales catalizadores destacaron la debilidad del dólar estadounidense, el descenso de la inflación, las primeras bajadas de tipos de interés y un ciclo de inversión que se acelera rápidamente en torno a la inteligencia artificial y los semiconductores.
Sin embargo, el cambio de año no supone un nuevo comienzo desde una hoja en blanco. El entorno actual es ambivalente: por un lado, mejores condiciones macroeconómicas y motores estructurales de crecimiento; por otro, subidas bursátiles significativas, valoraciones más exigentes en determinados segmentos y una creciente concentración de las ganancias en un reducido número de grandes compañías.
Entorno macro: condiciones favorables, pero no todo es tan simple
En términos generales, el contexto macroeconómico sigue siendo favorable para los mercados emergentes. La inflación está descendiendo en muchos países, lo que otorga margen a los bancos centrales para relajar la política monetaria. Unos tipos de interés más bajos suelen respaldar la inversión, el consumo y las valoraciones. A ello se suma la perspectiva estructural de un dólar estadounidense más débil, que históricamente ha actuado como un importante viento de cola para los activos emergentes.
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No obstante, los flujos de capital dibujan un panorama más matizado. Mientras que los ETF de mercados emergentes están registrando entradas significativas, los fondos de gestión activa continúan bajo presión. Aunque las entradas netas en 2025 y en las últimas semanas han sido positivas en conjunto, según JP Morgan se han producido salidas netas de mandatos gestionados activamente, concentrándose las entradas en vehículos pasivos.

Esto explica en parte la fuerte concentración de las subidas en los grandes valores con mayor peso en los índices, especialmente en el sector tecnológico. Para los inversores, esto implica que, aunque existen oportunidades, el mercado exige cada vez más selectividad.
Tecnología y semiconductores: fundamentos sólidos, pero riesgos crecientes en algunos segmentos
Uno de los principales motores de los movimientos recientes del mercado ha sido el ciclo de inversión vinculado a la inteligencia artificial. Las compañías del sector de semiconductores en Taiwán y Corea del Sur se han visto especialmente beneficiadas.
Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) se ha convertido en el pilar de la producción global de chips avanzados. Es el mayor fabricante por contrato del mundo en este segmento y ocupa una posición tecnológica difícilmente sustituible a corto plazo. La demanda de potencia de cálculo para aplicaciones de IA garantiza una elevada utilización de capacidad, poder de fijación de precios y una visibilidad relativamente sólida de los flujos de caja.
Samsung Electronics también desempeña un papel clave a lo largo de toda la cadena de valor global de los semiconductores, combinando conocimiento tecnológico con una amplia base industrial. Ambas compañías se benefician de tendencias estructurales, aunque tras las fuertes revalorizaciones recientes se enfrentan ahora a expectativas de mercado más exigentes.
Un beneficiario directo del fuerte crecimiento de la fabricación de chips es la empresa neerlandesa ASML. Como proveedor clave de tecnología de litografía EUV, ASML ocupa una posición única: sin esta tecnología no es posible producir chips modernos. En consecuencia, la compañía se beneficia de los elevados presupuestos de inversión de los fabricantes de semiconductores.

Otras empresas del segmento, en particular los productores de chips de memoria, altamente cíclicos, han registrado subidas extraordinarias en muy poco tiempo. Si bien esto refleja una demanda temporalmente muy fuerte, también conlleva mayores riesgos. Históricamente, los mercados de memoria se han caracterizado por exceso de capacidad, elevada sensibilidad a los precios y ciclos de beneficios muy marcados. Aunque la tendencia actual de demanda parece sostenible, el riesgo a la baja ante posibles decepciones en el crecimiento ha aumentado de forma significativa.
En algunas áreas del mercado, el auge de la IA ha adquirido rasgos puramente narrativos. Los elevados compromisos de inversión no siempre se corresponden todavía con ingresos realizados, y el riesgo de sobrecapacidad en fases posteriores del ciclo va en aumento. En nuestra opinión, resulta clave distinguir entre modelos de negocio estructuralmente sostenibles y auges temporales de carácter cíclico. Por ello, nuestra cartera no busca una exposición amplia o agresiva al sector de semiconductores, sino que se centra en compañías seleccionadas con beneficios resilientes y una disciplina sólida en la asignación de capital.
India: vuelve a ofrecer un punto de entrada atractivo tras la consolidación
India representa actualmente un caso particular especialmente interesante. Tras varios años de clara rentabilidad superior, el mercado bursátil indio quedó rezagado frente a otros emergentes en 2025. Entre los factores adversos se incluyeron revisiones a la baja de beneficios, depreciación de la divisa, importantes salidas de capital extranjero y una exposición directa limitada al tema de la IA, que dominó los mercados de Corea del Sur y Taiwán.
No obstante, esta fase de consolidación ha mejorado el punto de partida. Las valoraciones se han normalizado, mientras que los motores estructurales de crecimiento permanecen firmemente intactos. India se beneficia de una demografía favorable, una creciente urbanización, la progresiva formalización de la economía y fuertes inversiones en infraestructuras y digitalización. Los estímulos fiscales mediante rebajas de impuestos y una política monetaria más acomodaticia deberían aportar apoyo adicional al crecimiento.
La estabilidad macroeconómica también juega a favor del mercado: las reservas de divisas son elevadas, el déficit por cuenta corriente es manejable y el riesgo a la baja para la rupia parece limitado. La creciente participación de inversores locales aporta estabilidad estructural a los mercados de capitales. En este contexto, India ofrece un perfil de rentabilidad-riesgo atractivo, especialmente para inversores a largo plazo dispuestos a tolerar volatilidad a corto plazo.

China y otras regiones: oportunidades selectivas
China sigue siendo un mercado con oportunidades relevantes, pero también con riesgos estructurales. Aunque áreas innovadoras como los modelos de IA, la automatización industrial y determinadas plataformas digitales están avanzando, el exceso de capacidad, la debilidad del consumo y la intervención política continúan pesando sobre la confianza. Las valoraciones son atractivas, pero por sí solas no constituyen un argumento suficiente de inversión; los factores decisivos siguen siendo la calidad de los modelos de negocio y una asignación de capital que genere valor.
Recientemente, hemos observado un mayor reconocimiento de las capacidades tecnológicas de muchas empresas chinas, reflejado, entre otras cosas, en su fuerte presencia en rankings de modelos líderes de IA. Las compañías chinas están, por tanto, bien posicionadas para ampliar su influencia global. No obstante, sin una recuperación sostenida de la demanda interna, el potencial alcista seguirá siendo limitado.
Pese a un entorno de política monetaria muy restrictivo, el mercado bursátil brasileño registró fuertes subidas en el último año. El banco central elevó los tipos en varias ocasiones, llevando los tipos reales y nominales a corto plazo a niveles no vistos en aproximadamente dos décadas, con el objetivo de contrarrestar el aumento de la deuda pública y los persistentes déficits fiscales. Aunque esta política restrictiva frenó la actividad económica a corto plazo, también sentó las bases para una caída de la inflación.
Empiezan a aparecer señales de que el techo de los tipos ya se ha alcanzado, y el mercado comienza a anticipar las primeras bajadas. Este escenario beneficiaría especialmente a las compañías orientadas al mercado doméstico y al sector financiero, un patrón observado con frecuencia en Brasil en el pasado.
A nivel empresarial, queda claro que los ganadores estructurales pueden tener un buen comportamiento incluso en entornos macroeconómicos adversos. Por ejemplo, el mayor banco digital de América Latina, Nu Holdings, se beneficia de una todavía baja penetración bancaria, una población joven y digitalizada y un modelo de negocio escalable. Al mismo tiempo, la compañía está logrando un crecimiento rentable manteniendo la calidad crediticia, una característica clave en un mercado tradicionalmente volátil.

Desde el punto de vista político, sin embargo, Brasil sigue siendo una fuente de incertidumbre. De cara a las elecciones presidenciales de 2026, el sentimiento del mercado oscila entre la esperanza de reformas más favorables a las empresas y el temor a una relajación de la disciplina fiscal.
No obstante, la experiencia pasada sugiere que el marco institucional brasileño —un banco central independiente, unos mercados de capitales desarrollados y reglas fiscales— puede amortiguar al menos parcialmente los shocks políticos. Para los inversores, esto refuerza la conveniencia de evitar apuestas país amplias y apostar por una selección concentrada de valores de alta calidad.
Emergentes: conclusión
Los mercados emergentes siguen ofreciendo perspectivas atractivas a largo plazo. La combinación de crecimiento estructural, vientos de cola de la política monetaria y liderazgo tecnológico en determinadas regiones respalda una asignación estratégica. Al mismo tiempo, el entorno se ha vuelto más exigente: las valoraciones han aumentado en algunos segmentos, la amplitud del mercado sigue siendo limitada y persisten las incertidumbres geopolíticas.
Por ello, nuestro enfoque no se centra en las tendencias de corto plazo, sino en el desarrollo sostenible de las compañías. Los inversores que afronten este entorno con disciplina, diversificación y un foco claro en la calidad seguirán encontrando un universo de inversión atractivo en los mercados emergentes en los próximos años.








