miércoles, 11 febrero 2026

Carlos Cuesta se estrella en el nuevo show antisanchista de Telemadrid

El Partido Popular lleva años denunciando el supuesto sesgo progubernamental de RTVE. Sin embargo, mientras sus dirigentes cargan contra la televisión pública estatal por actuar —según su relato— como altavoz del Ejecutivo de Pedro Sánchez, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha convertido Telemadrid en una trinchera de combate político contra La Moncloa.

El último episodio de esta deriva se vivió este lunes con el estreno de Hablemos de Madrid, un espacio que, pese a su título, dedicó buena parte de su primera emisión a hablar de Aragón o incluso de Adamuz (Córdoba), en lugar de centrarse en la política madrileña.

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El rostro elegido para pilotar el nuevo formato es Carlos Cuesta, adjunto a la presidencia del grupo ultraderechista Libertad Digital, habitual en tertulias de la derecha mediática y antiguo peso pesado de Okdiario. Cuesta fue estrella en Veo 7 o Trece y ahora desembarca en la televisión pública madrileña como fichaje simbólico de una Telemadrid cada vez más identificada con el proyecto político de Ayuso.

Pero el debut no fue precisamente un éxito. Programado a las 17:30 horas para hacer tándem con ‘La tarde de Telemadrid’, el espacio de Christian Gálvez, ‘Hablemos de Madrid’ arrancó con un 2,9% de cuota de pantalla. Un dato muy discreto que, además, llegó a situarse por debajo del ya debilitado programa que le precede, al borde del 0 técnico desde hace semanas.

La apuesta de la cadena autonómica por una franja vespertina ideologizada no parece, de momento, haber despertado el interés de los espectadores. Y eso que el programa abordó asuntos de actualidad potencialmente atractivos como el precio de la cesta de la compra. Sin embargo, dedicó un amplio bloque a analizar las elecciones en Aragón, reforzando la sensación de que el espacio nace con vocación de altavoz estatal más que de servicio público regional.

Naranjo, pese a la ausencia de voces críticas con Ayuso en su mesa, ha logrado cierta competitividad en su franja, algo similar a lo que hace Iker Jiménez en Cuatro con un panel de colaboradores claramente escorado. Sin embargo, esa rentabilidad puntual contrasta con la debilidad estructural de la cadena.

Naranjo Merca2.es
Antonio Naranjo.

La polémica más reciente llegó el pasado domingo, durante la cobertura especial de las elecciones en Aragón. Naranjo presumió de que su programa había logrado un 7,8% de share, superando a TVE y La Sexta, que en realidad superaron a la autonómica en la región. El presidente de RTVE, José Pablo López, ironizó en redes sobre la manipulación de las audiencias. Y finalmente, Naranjo pidió disculpas.

TELEAYUSO

Mientras tanto, los problemas estrictamente madrileños quedan relegados. El gran negocio sanitario de grupos como Quirón o Ribera, la crisis salvaje de la vivienda agravada por la negativa de Ayuso a aplicar la Ley estatal, los escándalos que rodean a la pareja de la presidenta o los llamados ‘protocolos de la vergüenza’ aprobados durante la crisis del covid apenas ocupan espacio en la parrilla.

Los Telenoticias, acusados por la oposición de mantener un enfoque favorable al Gobierno regional, y tertulias como ‘Buenos días, Madrid’ o ‘120 minutos’ —este último producido por Unicorn Content, la compañía de Ana Rosa Quintana— rara vez ponen el foco crítico sobre la Puerta del Sol. De ahí que cada vez más madrileños se refieran a la cadena como TeleAyuso.

La estrategia no es nueva. En tiempos de Esperanza Aguirre, Telemadrid ya organizaba tertulias centradas en la política estatal para cargar contra José Luis Rodríguez Zapatero, descuidando la realidad regional. Aquella etapa marcó un punto de inflexión.

EL DERRUMBE

La comparación histórica de la autonómica resulta demoledora. Con Alberto Ruiz-Gallardón (1995-2003), Telemadrid era una cadena fuerte, con cuotas que oscilaban entre el 17% y el 21%. En 2003, año del tamayazo, aún registraba un 17,1% anual. Pero tras la llegada de Aguirre y la transformación del canal en plataforma de confrontación antizapaterista, comenzó la caída: 14,9% en 2004; 14,4% en 2005; 11,6% en 2006; 10,7% en 2007; 10,4% en 2008; 9,7% en 2009; y 8% en 2010. En siete años la cadena perdió más de la mitad de su audiencia.

El desplome continuó hasta tocar fondo en 2013, con un 3,8%. Desde entonces, la recuperación ha sido tímida hasta rondar un 5% de share. Ni los cambios de dirección han revertido la tendencia. El propio José Pablo López lo intentó entre 2017 y 2021 una etapa más plural, con resultados estabilizados entre el 4% y el 5%. Su sucesor, José Antonio Sánchez —exresponsable en tiempos de Aznar y conocido por el ERE declarado nulo en la etapa de Aguirre— tampoco ha logrado una remontada sostenida.


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