En menos de un año, Nextil ha pasado de ser una empresa con serias dificultades financieras a convertirse en una de las historias de recuperación más comentadas del mercado español. Detrás de ese giro está César Revenga, su consejero delegado, quien ha liderado un proceso de saneamiento y crecimiento que combina disciplina industrial y visión estratégica. Su prioridad, asegura, no es el vaivén bursátil, sino consolidar una compañía sólida y sostenible.
Cuando Revenga asumió el mando en marzo de 2024, encontró una estructura frágil y endeudada. La compañía arrastraba problemas históricos y necesitaba un plan urgente. “Partíamos de menos que cero”, reconoce. Desde entonces, la hoja de ruta ha sido clara: reducir deuda, estabilizar los negocios existentes y volver a generar beneficios. Los resultados llegaron rápido. Por primera vez en más de quince años, la compañía cerró 2024 con cifras positivas y un balance saneado.
De la crisis de una compañía a la credibilidad empresarial

Uno de los grandes hitos de la gestión fue la reducción drástica del endeudamiento. La compañía pasó de casi 60 millones de euros de deuda neta a poco más de 12 millones en apenas doce meses. Ese cambio permitió liberar recursos, mejorar la generación de caja y recuperar la confianza del mercado. “Lo importante no es que la acción suba o baje un día concreto, sino que el proyecto industrial avance”, insiste Revenga.
Nextil es hoy una compañía textil con centros productivos en Estados Unidos, Guatemala y Portugal, y sede central en España. Su actividad combina diseño, confección y producción de tejido técnico de alto valor añadido. Bajo la nueva dirección se ha apostado por reforzar las áreas rentables y abandonar negocios que no aportaban futuro. Esa disciplina ha sido clave para ordenar la estructura y definir una estrategia coherente.
El crecimiento también ha llegado por la vía comercial. En los últimos meses la compañía ha firmado contratos por más de 400 millones de dólares que garantizan carga de trabajo para los próximos años. Buena parte de esos acuerdos proceden del mercado estadounidense, donde Nextil ha encontrado un terreno fértil gracias a su presencia productiva en Guatemala y a las ventajas arancelarias de la región.
Para Revenga, la transparencia ha sido otro pilar fundamental. “Somos una compañía cotizada y tenemos una obligación adicional de explicar lo que hacemos”, señala. Comunicar planes realistas y cumplirlos ha permitido ir construyendo una credibilidad que antes no existía. Ese cambio de percepción ha sido determinante para atraer nuevos inversores y socios estratégicos.
Una apuesta por crecer con sentido industrial
El futuro de Nextil se apoya en dos grandes ejes. Por un lado, el fortalecimiento del negocio en Portugal, donde la compañía trabaja para marcas de lujo europeas. El objetivo es adquirir pequeñas empresas familiares con clientes consolidados y un valioso conocimiento técnico. “No se trata solo de comprar facturación, sino de integrar talento y experiencia”, explica el directivo.
Por otro lado, Estados Unidos se ha convertido en el gran motor de expansión. La relocalización de la producción desde Asia hacia Centroamérica, impulsada por los cambios geopolíticos y la política arancelaria, ha favorecido a la compañía. Guatemala ofrece costes competitivos, proximidad logística y un marco fiscal ventajoso, factores que han atraído a grandes clientes norteamericanos.
Un ejemplo de esa estrategia es la reciente adquisición del 51% de una empresa estadounidense especializada en prendas postquirúrgicas. Aunque las cifras aún están sujetas a auditoría, la operación permitirá a Nextil entrar en un sector altamente rentable y complementar su cadena de valor. “Es una forma de verticalizar la propuesta y acercarnos más al cliente final”, apunta Revenga.
El CEO insiste en que el proyecto está pensado a largo plazo. No busca especuladores, sino inversores que entiendan que detrás de cada movimiento hay una estructura real. “Gestionar una compañía industrial significa resolver problemas todos los días y trabajar con cientos de personas para que todo funcione”, recuerda. Nextil emplea a más de 350 trabajadores directos y coordina una red mucho mayor de colaboradores y proveedores.
A nivel personal, Revenga también ha querido dar ejemplo. Ha invertido parte de su propio patrimonio en la compañía para alinear intereses con los accionistas. “Creo en este proyecto y lo demuestro con hechos”, afirma. Esa implicación ha reforzado su mensaje de compromiso y coherencia.









