La situación del sistema ferroviario español sigue siendo caótica, incluso si la huelga de maquinistas se redujera a un solo día. Los límites de velocidad aplicados por Adif se han sumado a la protesta de ayer para crear una situación especialmente crítica. En total, según los datos compartidos por las tres operadoras, unos 350 trenes de Renfe, Iryo y Ouigo no funcionarán durante estos tres días. Esto ocurre en un momento en el que dos de los operadores han anunciado que no pagarán sus políticas de indemnización, aunque FACUA mantiene que el reglamento europeo los obliga a una parte de la misma, y en el que los trenes siguen teniendo al menos una hora de retraso.
Lo cierto es que esta situación marca un momento en el que los servicios de alta velocidad atraviesan una crisis reputacional complicada. El accidente en Adamuz y, sobre todo, los retrasos en los trenes de las últimas semanas causados por los límites de velocidad impuestos por la empresa pública han complicado la realidad de una opción de transporte que en los últimos años se había convertido en la más popular del país.

Si bien las tres empresas que operan la alta velocidad en España están haciendo lo posible para controlar la situación, manteniendo los retrasos en solo 25 minutos, lo que evitaría que se vieran obligados a pagar indemnizaciones según la normativa europea, los problemas del sistema en este momento no están en sus manos. La huelga del día de ayer no tuvo que ver con el sueldo de sus maquinistas, sino con motivos de seguridad y mantenimiento de las vías. Además, la inspección completa del sistema ferroviario iniciada por Adif debería durar el resto del año.
Esto ha puesto a las tres operadoras de la alta velocidad en jaque. En un año en el que esperaban cruzar la línea de los números rojos y volver a los beneficios en el caso de Renfe, y tenerlos por primera vez en el caso de Ouigo e Iryo, la seguidilla de crisis con la que han empezado el año no es una buena señal. Ya las agencias de turismo, Fetave, Unav y Acave, han señalado que estas situaciones empiezan a afectar la confianza de los viajeros tanto en la seguridad como en la puntualidad del servicio.
AUMENTA EL PRESUPUESTO DE MANTENIMIENTO
En cualquier caso, el acuerdo del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible con el Sindicato de Maquinistas debería ayudar a aclarar la situación. En el mismo se han comprometido a aumentar el presupuesto de mantenimiento del servicio, además de aumentar la cantidad de trabajadores de Renfe y Adif dedicados a este aspecto. Además, se dará otro aumento de presupuesto a la Agencia Estatal Ferroviaria y se modificarán los procedimientos de revisión como lo exigían los trabajadores y, en especial, los maquinistas.
Es un paso que, desde ambas partes, ayuda a empezar a calmar las aguas y recuperar la normalidad del servicio, incluso si el mismo sigue durando en promedio unos 25 minutos más de lo usual durante el resto de 2026. Pero al menos podrían avisar a los compradores de los billetes y permitir que estos organicen mejor sus viajes, y así evitar verse en la obligación de pagar una indemnización a los usuarios del sistema.

Pero de momento sigue siendo necesario ver los resultados. Evitar los 3 días de huelga, o incluso una convocatoria para otra acción de protesta en el futuro, es ya una primera victoria. En cualquier caso, todavía queda camino por recorrer para volver a la normalidad, pero al menos empieza a haber acuerdos reales para evitar la situación.
ADIF EN EL CENTRO DEL HURACÁN
Lo cierto es que Adif y el Ministerio de Transportes han sido las grandes señaladas de la crisis actual. Aunque los titulares se han enfocado en la situación de la alta velocidad, lo cierto es que los servicios de Cercanías también han sufrido por el estado de las vías y la huelga, sobre todo el servicio de Rodalies en Cataluña, que se ha traducido también en acciones de protesta en las calles de Barcelona y otras zonas de la comunidad.
Todos los ojos están sobre Adif y sobre el Ministerio. La solución está en sus manos, pero es de esperar que en los próximos meses incluso el más pequeño de los problemas de las vías sea revisado con lupa por los medios, los trabajadores y también por los usuarios.








