domingo, 8 febrero 2026

Reinaldo Torres, traumatólogo: la terapia que podría cambiar cómo se trata el dolor

- La ozonoterapia se abre paso como complemento médico para aliviar dolor y mejorar la calidad de vida sin sustituir los tratamientos convencionales.

Hay terapias que, durante años, suenan lejanas. Como si pertenecieran a otro país, a otra forma de entender la medicina. Hasta que, de pronto, empiezas a escucharlas más cerca. En consultas, en conversaciones, en historias de personas que buscaban alivio y lo encontraron donde no pensaban. La ozonoterapia está viviendo algo así.

El Dr. Reinaldo Torres Artiles, traumatólogo con más de tres décadas de experiencia —formado en Cuba y actualmente en Quito— la describe sin exageraciones. No como una cura milagrosa ni como una alternativa radical a la medicina convencional. Más bien como un apoyo. Una pieza que se suma a otras: fisioterapia, medicación, cirugía cuando toca. Un complemento que, en ciertos casos, marca la diferencia.

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Y quizá ahí está lo interesante. No viene a sustituir. Viene a acompañar.

Un gas que sorprende (y no es el que imaginas)

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El tratamiento busca reducir el dolor y mejorar la movilidad en el día a día. Fuente: IA.

Cuando uno escucha la palabra “ozono”, lo primero que piensa es en la capa que nos protege del sol o en el aire de las ciudades. Pero el ozono médico no es ese. Se genera a partir de oxígeno puro, en equipos específicos, bajo control clínico. Es otra cosa. Más limpio. Más preciso.

El doctor lo explica con una naturalidad que desarma: es un gas pequeño, pero con efectos que pueden ser grandes. Estimula la circulación, ayuda al sistema inmunológico, favorece procesos de reparación. Dicho de forma sencilla: le da al cuerpo un empujón para que haga mejor lo que ya sabe hacer.

Y no lo presenta como la solución a todo. Al contrario. “No es que el ozono lo sea todo”, dice. Pero sirve. Y, a veces, mucho.

Donde más se nota: cuando moverse duele

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Aplicada por profesionales, la ozonoterapia actúa como apoyo a otras terapias. Fuente: IA.

Si hay un terreno donde esta terapia ha encontrado hueco, es el del dolor físico. Artrosis, hernias, tendones dañados, hombros que no responden, rodillas que ya no aguantan. Ese tipo de dolores que se vuelven parte del día.

Ahí es donde, según cuenta el Dr. Torres, la ozonoterapia puede aportar. No siempre elimina la necesidad de cirugía. Pero en algunos casos la retrasa. O la evita. Y eso, para quien vive con dolor crónico, no es un detalle menor.

Recuerda pacientes que llegaban con la movilidad muy limitada. Con la sensación de que todo iba a ir a peor. Y que, tras el tratamiento, empezaron a recuperar gestos cotidianos. Caminar sin pensar en cada paso. Dormir sin dolor. Cosas pequeñas. O enormes, según se mire.

También se utiliza como apoyo en otros contextos: personas con cáncer que buscan mejorar calidad de vida, pacientes con diabetes, problemas de piel. Incluso aceites y cremas ozonizadas. Un abanico amplio, todavía en crecimiento.

Cómo se aplica (y qué conviene saber)

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La recuperación de gestos cotidianos es uno de los objetivos principales. Fuente: IA.

Hay varias formas de aplicar la ozonoterapia. Algunas generales, como la autohemoterapia —donde se trata una pequeña cantidad de sangre y se reintroduce— o la insuflación rectal, que el doctor considera especialmente eficaz. Otras más localizadas, como infiltraciones en articulaciones o en la columna.

Puede sonar aparatoso, pero en consulta se adapta a cada persona. En niños, por ejemplo, se priorizan métodos menos invasivos. Todo se ajusta. Se valora. Se mide. Nada se hace sin una evaluación previa.

Y esto es importante: no es una terapia para todo el mundo. Hay contraindicaciones. Problemas de coagulación, ciertas alteraciones tiroideas, fases agudas de infarto… situaciones donde no se recomienda. Por eso, insiste el especialista, debe hacerse siempre bajo supervisión médica. Sin improvisaciones.

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