Los minerales críticos son una realidad que los mercados no pueden dejar pasar por alto durante más tiempo. Esta es la principal conclusión del último informe emitido por Wellington Management, firmado por el analista Thomas Mucha, donde insiste en que el acceso a los minerales críticos y su control podrían determinar la evolución de los mercados internacionales, los flujos comerciales, las cadenas de suministro.
Es decir que su importancia podría influir hasta en aspectos económicos como la inflación, los tipos de interés y la futura política monetaria; a pesar de estar estos metales controlados en gran parte por China.
Los minerales críticos: el nuevo escenario de la guerra entre China y Estados Unidos
Tal y como subraya el informe de Wellington Management, durante décadas, el gobierno chino anticipó la importancia estratégica de los minerales críticos y puso en marcha planes quinquenales orientados a asegurar su acceso y dominio. Estos planes incluyeron la adquisición de participaciones mayoritarias en minas situadas en África, Sudamérica y el Sudeste Asiático, así como fuertes inversiones en las fases intermedias de procesamiento y refinado, consideradas las más críticas de la cadena de valor.
Hay que recordar que estos minerales críticos entre los cuales se encuentra el cobalto, cobre y litio, son fundamentales para el desarrollo de vehículos (especialmente los eléctricos), sistemas de almacenamiento, turbinas eólicas y panales solares. Es decir, son unos recursos cruciales tanto para la transición energética como para la seguridad nacional de las grandes potencias internacionales. Justo en este sentido, Estados Unidos es uno de los países más afectados por este nuevo modelo de mercado basado en minerales estratégicos, de los cuales su mayor competidor comercial: China, tiene ventaja.

El análisis destaca que China controla cerca del 70% de la oferta global de minerales críticos, con una cuota todavía mayor en las etapas de procesamiento y refinado, dando pie a que pueda usar estos recursos como herramienta de presión contra el gobierno norteamericano, tras la imposición de nuevos aranceles que limitan la proliferación de productos de procedencia china en Estados Unidos
Estas medidas han generado una profunda preocupación en Washington, especialmente en el terreno militar, donde las nuevas tecnologías se convierten en un pilar estratégico. Según apunta el informe, el Pentágono reconoce que no es posible sostener un ejército moderno sin un suministro estable de minerales críticos. Sistemas como satélites de comunicación, drones, radares de alta frecuencia o misiles de guiado de precisión dependen directamente de estos materiales, lo que convierte su disponibilidad en un asunto de seguridad nacional.
Los minerales críticos: El nuevo arma estratégica que determinará la transición energética
Desde el punto de vista de la inversión, Wellington Management anticipa que esta realidad impulsará cambios significativos en las políticas públicas y en la asignación de capital. Estados Unidos y sus aliados, como Canadá y Australia, tratarán de acelerar el desarrollo de sus propias capacidades de producción y procesamiento de minerales críticos. No obstante, el informe advierte de que se trata de un proceso largo, intensivo en capital y con elevados costes políticos, por lo que China mantendrá su ventaja durante un periodo prolongado.
Mientras tanto, es previsible un aumento del proteccionismo y de la promoción estatal de sectores estratégicos vinculados a tecnologías emergentes como los semiconductores, la robótica, la inteligencia artificial, la computación cuántica y la des-carbonización. Todas ellas, según el análisis, requieren un suministro constante y seguro de minerales críticos.
En este escenario, Wellington concluye que surgirán ganadores y perdedores a escala regional, nacional e industrial, lo que refuerza el atractivo de estrategias de gestión activa y de oportunidades en mercados privados. Desde una perspectiva macro, el creciente protagonismo de minerales como el cobalto, el cobre y el litio podría actuar como catalizador de largo plazo para determinados sectores, desde el energético y la des-carbonización hasta la seguridad.








