¿Tenemos un hábito sano con el teléfono móvil? Lo miras a diario, lo consultas nada más despertar y justo antes de dormir. Lo usas para trabajar, comunicar, entrenar y otras actividades. Pero también lo sacas del bolsillo para saber qué hora es, y terminas entrando en cinco apps distintas: pasas de WhatsApp a Instagram y de Instagram a TikTok para luego terminar en YouTube. El móvil se ha convertido en un gran protagonista de nuestras vidas y casi en una extensión de nuestra mano.
Este hábito, aunque esté normalizado, podría estar afectando a la atención, al descanso y, en algunos casos, hasta el bienestar emocional. Es por eso que, cada vez son más los expertos que se pronuncian y exponen la importancia del uso consciente del móvil y de una vida más alejada de las pantallas.
¿Cuánto tiempo pasas frente a las pantallas? ¿Eres consciente de su uso?
Tomar conciencia del tiempo que pasamos frente a estos dispositivos puede sorprender. A simple vista, parece un inofensivo entretenimiento, pero si revisamos las estadísticas de uso del móvil, podemos enfrentarnos a una dura realidad. Aunque, hacer esto es un paso clave para lograr un cambio real.
En 2017, investigadores de la Universidad de Oxford y la Universidad de Cardiff (Reino Unido) publicaron un estudio para probar si existe un punto intermedio de uso de pantallas que sea saludable (ni poco ni mucho). Se llegó a la conclusión de que el uso moderado de pantallas no se asocia con efectos negativos, pero que cuando el tiempo diario se eleva a varias horas, puede observarse una relación negativa con el bienestar emocional.
De esta manera, eliminar las pantallas al 100% no sería una solución. En lugar de ello, es preferible tomar conciencia del tiempo que pasamos con el móvil y actuar en consecuencia. Al final, los teléfonos móviles, ordenadores y tablets son herramientas de trabajo y de uso cotidiano que nos facilitan la vida.

Minimalismo digital: una relación sana con la tecnología
Cada vez son más las personas que se interesan e investigan sobre el ‘Digital minimalism’ o minimalismo digital. Una corriente que señala que la tecnología no es intrínsecamente mala, sino que depende del uso que las personas le den. Según el profesor Cal Newport, autor de Digital Minimalism, ‘’adoptar una relación más consciente con la tecnología implica seleccionar solo las herramientas que realmente aportan valor y descartar el resto para mejorar nuestro bienestar y atención’’.
El problema surge cuando el uso del móvil es constante e impulsivo, ya que muchas personas reaccionan a él interrumpiendo sus tareas, conversaciones o incluso momentos de descanso. De este modo permanecen en un estado de hiperconectividad constante que impide la desconexión y que además tiene consecuencias. Por ello, el minimalismo digital se ha convertido en una forma eficaz de recuperar el control.
Los pasos son simples, pero efectivos: reducir el número de apps en el móvil, y configurarlo para limitar las notificaciones, de manera que no sufras un bombardeo constante con avisos a todas horas que hacen que tu atención esté siempre en el móvil. Menos apps, menos avisos, más libertad.
Establecer el control del tiempo de conexión
Por lo tanto, controlar y reducir el tiempo frente a las pantallas no implica eliminar el uso del móvil ni renunciar a la tecnología, ni mucho menos vivir desconectados. Se trata de encontrar el equilibrio, tener el control y medir el tiempo de uso del móvil, que lejos de ser perjudicial, es una herramienta útil siempre que se use con moderación.
Son las pequeñas acciones las que nos ayudarán en este reto: eliminar o limitar notificaciones, establecer horas sin móvil y controlar el tiempo que pasamos frente a la pantalla puede tener un gran impacto en nuestro bienestar emocional. En el mundo hiperconectado en el que vivimos estos días, desconectar no es un capricho, sino una necesidad.







