BP va a presentar resultados este martes 10 de febrero, ante esto los analistas han empezado a hacer lecturas de los últimas actividades que ha llevado a cabo la compañía, y al menos por parte del informe de RBC los resultados no son muy positivos.
Los canadienses en su último informe firmado por Biraj Borkhataria tienen unas expectativas muy bajas en el rendimiento global de BP de 2025 debido a que ha realizado un volantazo en su estrategia volviendo a apostar firmemente por el gas, después de una inversión muy intensa en renovables. RBC apunta a que el mercado ya ha descontado este reajuste estratégico. A esto se le suma a que sus beneficios van a estar empujados a la baja por una caída de upstream. Por ello su recomendación se establece en Mantener con un precio objetivo de 500 peniques la acción.
BP esta en un proceso de transición
Según el informe, los analistas canadienses anticipan un cuarto trimestre especialmente complicado, marcado por una caída secuencial de los beneficios en los segmentos de upstream como consecuencia de precios más débiles del crudo y del gas. A ello se suma un desempeño discreto del negocio de trading de petróleo y un impacto limitado de los márgenes de refino, que pese a ser más favorables durante el trimestre, no se habrían traducido plenamente en resultados debido a problemas operativos en varias instalaciones.
En este sentido, RBC estima que BP registrará un beneficio neto de 1.440 millones de dólares en el cuarto trimestre, ligeramente por debajo del consenso de mercado, que se sitúa en torno a los 1.550 millones. En términos de generación de caja, los analistas también esperan cifras contenidas, con un flujo de caja operativo inferior al previsto inicialmente, lo que refuerza la idea de que la compañía atraviesa una fase de rendimiento financiero mediocre frente a sus grandes competidores del sector.
BP está reajustando su estrategia tras un peor rendimiento operativo
Uno de los puntos más delicados del informe es el relacionado con los deterioros de activos, que BP reconocerá junto con los resultados. RBC calcula que la compañía registrará impairments por valor de entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, vinculados principalmente a su negocio de transición energética. Para los analistas, estos ajustes ponen de manifiesto los errores de inversión cometidos en los últimos años, especialmente durante la etapa de fuerte apuesta por las renovables, y suponen un intento de empezar de cero.
En este sentido, el banco destaca que, desde finales de 2022, BP ha acumulado cerca de 25.000 millones de dólares en deterioros, una cifra que refleja una disciplina de capital claramente inferior a la de sus principales pares europeos y estadounidenses. Históricamente, añade RBC, este tipo de saneamientos suele ir acompañado de procesos adicionales de desinversión, por lo que no se descarta una mayor racionalización del portafolio en los próximos trimestres.
En el plano financiero, los analistas también ponen el foco en el nivel de endeudamiento de BP y en su política de remuneración al accionista. RBC considera que, dadas las perspectivas moderadas de precios de las materias primas y una generación de caja más débil tras la venta de Castrol, la prioridad debería ser reducir deuda, incluso aunque ello implique recortar o suspender las recompras de acciones. Una decisión de este tipo podría penalizar el comportamiento bursátil en el corto plazo, pero mejoraría el perfil defensivo de la compañía a medio plazo.
En definitiva, RBC dibuja el retrato de una BP inmersa en un periodo de transición, lastrada por errores estratégicos del pasado y sin catalizadores claros a corto plazo. Aunque el mercado ya habría descontado buena parte de estas debilidades (lo que justifica la recomendación de mantener), los analistas advierten de que la compañía aún debe demostrar una mayor disciplina de capital y una hoja de ruta más clara antes de poder aspirar a recuperar la confianza de los inversores.








