Durante años, uno de los argumentos principales de las plataformas de la nueva movilidad para defender su modelo ha sido la creación de empleo. Es un punto en el que han coincidido siempre Uber, Cabify y Bolt, y que han defendido también cuando se han visto en la posición de negociar las regulaciones en las diferentes comunidades autónomas. El problema es que el anuncio de Uber esta semana, en el que prometió que este mismo año los robotaxis empezarían a operar en Madrid, cambia completamente este argumento.
Aunque la llegada de los vehículos autónomos a las aplicaciones de la nueva movilidad en Europa era esperada desde hace mucho tiempo, sigue siendo un movimiento que cambia por completo el ecosistema del mercado de transporte. Eliminar la necesidad de sumar conductores a los nuevos vehículos puede reducir los puestos de trabajo que generan estas plataformas, más de 4.000 en Barcelona o en Madrid, y puede dar más argumentos a un sector taxi que sigue mostrando rechazo a la llegada de las plataformas.
Pero para Uber es una pieza clave de su negocio a futuro, y es de esperar que inevitablemente las otras plataformas del sector que operan en España apuesten también por este modelo. El anuncio de su llegada a Madrid, y otras dos ciudades europeas, en 2026, es un recordatorio de la apuesta clara de las industrias por la nueva tecnología, que consideran más eficiente y que creen que, eventualmente, será más segura, o al menos eso defienden desde Waymo.

Desde el sector del taxi, la posición sobre estos vehículos es todavía más radical, señalando que el objetivo de estas plataformas siempre ha pasado por hacer el empleo del mundo del transporte más precario; para estas organizaciones la presencia de vehículos autónomos en las flotas de las plataformas es una prueba de este objetivo. Por su lado, desde Uber esperan que esta inversión ayude a levantar sus beneficios, tras una presentación de resultados que se tradujo también en una caída de sus acciones en la bolsa durante los últimos días de esta semana.
«Tras el anuncio de Uber y Cabify de apostar por el vehículo autónomo, desde Élite Taxi queremos expresar nuestro rechazo frontal a un modelo que supone la destrucción de más de 4.000 puestos de trabajo de tontos útiles en nuestro territorio«, escribía en diciembre, incluso antes de que se anunciara la llegada del modelo a Madrid durante el 2026.
UBER: «EN EL FUTURO CONDUCIR SERÁ COMO MONTAR A CABALLO»
Tampoco debió ser una sorpresa que desde Uber se hiciera lo posible por acelerar la llegada de este modelo al territorio europeo. Su consejero delegado, Dara Khosrowshahi, ha defendido que en 20 años todos los vehículos serán autónomos, y que el conducir será una habilidad más parecida a la de montar a caballo. Así lo afirmaba hace algunas semanas como invitado en el podcast de tecnología Md Meets.
El resto inicial era que la tecnología estuviese lista, algo que ha sido más complicado de lo esperado, pues la propia directora de Waymo, la empresa que desarrolla esta tecnología, aseguró que no consideraban probable que se reduzcan los accidentes a cero. El propio Khosrowshahi ha asumido que las regulaciones sobre los vehículos autónomos debían acabar por ser más estrictas que las que hay sobre conductores humanos, una legislación que de momento no se ha hecho en el viejo continente.
También es verdad que es clave que estas empresas sean capaces de convencer a los posibles usuarios. Es un reto que ha sido complicado en ciudades donde operan actualmente en Estados Unidos, como San Francisco o Atlanta. No es un detalle menor, sobre todo si antes o después están obligados a enfrentarlo.
¿QUÉ PASA CON EL ARGUMENTO DEL EMPLEO?
Toca mencionar que ante la posibilidad de la nueva ley de transporte de vehículos de 9 pasajeros en Cataluña, la que las plataformas ya describen como «ley taxi», el principal argumento de Uber, Cabify y Bolt para ponerle un freno era el efecto que tendría en el empleo de estos trabajadores. Son 4.000 puestos de empleo solo en la Generalitat que estarían en riesgo con la llegada de estos vehículos.

Es cierto que de momento solo se han anunciado en Madrid, y que en principio convivirán con los vehículos con conductor, pero también es una realidad que las declaraciones de su consejero delegado dejan claros los objetivos de Uber. No es el único sector que se puede ver afectado, la llegada de los vehículos autónomos puede marcar también el futuro de los transportistas o de los sistemas de transporte público; de hecho, ya en la capital hay líneas de metro sin maquinistas.
Es un detalle que no se les escapa a las plataformas ni a los reguladores. Pero con un sector taxi tan beligerante como el español, y un riesgo real para el trabajo de los conductores de las plataformas, es de esperar que haya movimientos en los próximos meses.








