sábado, 7 febrero 2026

La regla del sueño que nadie te explicó y que cambia cómo se regenera tu cerebro

- Dormir bien, moverse a diario y tener propósito son las decisiones silenciosas que sostienen la salud a largo plazo.

Hay algo que a veces cuesta aceptar: no todo empieza en la dieta ni en el gimnasio. Para Roda, divulgador en salud y bienestar, el pilar número uno es el sueño. Y cuando lo dice, no lo plantea como una moda ni como un consejo más de esos que se repiten en redes. Lo dice con una lógica casi evolutiva: si la naturaleza no ha eliminado una actividad que nos deja inconscientes durante horas, será porque es absolutamente necesaria.

Dormir no es perder el tiempo. Es mantenimiento profundo. Mientras descansamos, el cerebro se limpia, reorganiza recuerdos, baja el ruido. Es como si cada noche alguien pasara una escoba invisible por dentro. Por eso, insiste en que no todo gira en torno a las famosas ocho horas. El descanso funciona en ciclos de unos 90 minutos. A veces, dormir siete horas y media o nueve completas es mucho más reparador que cortar el sueño en seco con un despertador mal puesto (sí, todos lo hemos hecho).

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También entra en juego el ritmo natural del cuerpo. Levantarse con luz, comer a horas estables, bajar pantallas por la noche… suena básico, pero no lo es. El cuerpo funciona mejor cuando siente que vive en un mundo predecible. Y cuando ese ritmo se rompe, llega el insomnio, la irritabilidad, la sensación de cansancio constante.

Moverse para no volverse frágiles

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Dormir bien permite al cerebro recuperarse y al cuerpo funcionar mejor. Fuente: IA

El segundo pilar es el movimiento. Nada espectacular. Nada heroico. Caminar, subir escaleras, moverse durante el día. Roda recuerda algo que a veces olvidamos: el cuerpo humano no está diseñado para la silla. Está diseñado para moverse despacio, pero de forma constante.

Y luego está la fuerza. No la estética. La funcional. Esa “reserva muscular” que se construye antes de que la edad empiece a complicarlo todo. Levantar peso, trabajar el cuerpo, estimular los músculos… no es solo cosa de jóvenes. Es una inversión para el futuro. Para poder levantarse del sofá sin pensarlo. Para no depender.

Habla también de pequeños estreses que fortalecen. Ejercicio, algo de frío, periodos de ayuno. El cuerpo, bien gestionado, se vuelve antifrágil. Pero ojo: no todos los cuerpos están en el mismo punto. Si el estrés ya es alto, añadir más puede ser contraproducente. A veces el descanso también es entrenamiento.

Comer sencillo (y con sentido común)

La regla del sueno 2 Merca2.es
Moverse cada día ayuda a mantener la fuerza y la autonomía con los años. Fuente: IA

En nutrición, su mensaje es sorprendentemente simple. Nada de complicaciones excesivas. Verdura, proteína de calidad, menos azúcar. Y, sobre todo, menos ultraprocesados. No por demonizarlos, sino porque están diseñados para engañar al cerebro. Activan el apetito, anulan la saciedad. Te hacen comer más sin darte cuenta.

El alcohol aparece aquí como un gran tema incómodo. Socialmente aceptado, culturalmente integrado. Pero, según Roda, profundamente perjudicial para el descanso, el metabolismo y la longevidad. No existe esa famosa dosis “segura” que nos gusta creer. Es una realidad que cuesta asumir.

En cuanto a suplementos, propone tres básicos: omega-3, magnesio y creatina. Nada exótico. Solo herramientas que, en ciertos contextos, pueden ayudar al cerebro y al cuerpo a rendir mejor.

Genética, propósito y lo que realmente importa

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Hábitos simples y constantes construyen salud a largo plazo. Fuente: IA

La genética, dice, es como una mano de cartas. No se elige. Pero sí se elige cómo jugarla. Él mismo tiene una variante genética asociada a mayor riesgo de Alzheimer. Podría vivir con miedo. O ignorarlo. Pero ha optado por otra cosa: moverse, estimular el cerebro, aprender, leer, bailar. Mantener la mente activa como quien cuida un jardín.

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