sábado, 7 febrero 2026

Ørsted presenta unos resultados en línea con lo esperado aunque aún sigue en fase de transición 

La energética está expuesta a procesos de desinversiones e impairments que a pesar de distorsionan sus resultados en el corto plazo, reflejan estabilidad futura

Ørsted ha presentado los resultados correspondientes a su ejercicio 2025 con un mensaje que ha sido bien recibido por los analistas: no ha habido malas noticias. La compañía danesa de energías renovables ha cerrado el año con cifras sólidas y en línea con las previsiones, reforzando su balance y aportando visibilidad a corto plazo.

Sin embargo, tanto el volumen de deterioros de valor (impairments), como la salida de determinados negocios y los ajustes en proyectos afectados por cuestiones regulatorias (las estadounidenses) confirman que el grupo se encuentra en una fase de transición estratégica.

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Los resultados han sido analizados por RBC y Jefferies que coinciden en su recomendación de Mantener, aunque con enfoques diferentes sobre los factores clave. RBC se muestra más prudente, con un objetivo de 120 coronas danesas; mientras que los analistas de Jefferies son más optimistas con un precio objetivo de 145 coronas danesas.

Ørsted demuestra solidez 

Desde la perspectiva de RBC, en un análisis firmado por el Alexander Wheeler, el foco está en el ejercicio completo de 2025. En este sentido, el informe de los canadienses indica que Ørsted ha alcanzado en 2025 un EBITDA ajustado de 25.100 millones de coronas danesas, prácticamente en línea con el consenso del mercado, situado en 25.300 millones. 

Por otro lado, el EBITDA refleja el impacto de los deterioros y de ajustes extraordinarios, ya que ha reportado 22.400 millones, un valor ligeramente por debajo del consenso de 22.700 millones de coronas danesas. 

En cuanto a negocios, el sector que más aportó a la compañía fue el negocio offshore con un aporte de 16.300 millones, que a primera vista ofrece una bajada interanual del 39%. No obstante, según apunta RBC, este resultado no responde a la operatividad del negocio, ya que responde a factores coyunturales como la venta del 50% del  proyecto Hornsea 3, que restó alrededor de 4.800 millones. De hecho, según el informe, a nivel operativo, los parques en funcionamiento mejoraron su desempeño, con un EBITDA de 24.300 millones, un aumento de 500 millones respecto a los resultados del año anterior. 

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Logotipo de Ørsted. Fuente: Ørsted

Por otro lado el negocio onshore registró un EBITDA de 4.800 millones de coronas, un crecimiento del 26% interanual, impulsado por la puesta en marcha de nuevos proyectos solares y eólicos, mientras que bioenergía aportó 1.400 millones, también con un crecimiento del 26 %, apoyado en mejores precios y mayores volúmenes. 

Aún así, uno de los elementos que sitúan como los analistas clave para comprender el ejercicio de 2025 de Ørsted es la mejora del balance, con una reducción de la deuda neta desde 58.000 millones de coronas en 2024 hasta 19.000 millones en 2025, situando el ratio de fondos generados sobre deuda neta en el 43%.

Ørsted pacta con CIP para deshacerse de todos sus activos eólicos terrestres de Europa 

Jefferies, por su parte, pone el acento en los últimos compases de 2025, destacando que la compañía ha logrado atravesar el cuarto trimestre sin sobresaltos adicionales. En el informe firmado por Ahmed Farman, Ørsted ha registrado un EBITDA de 8.100 millones de coronas, un 7% más que el año pasado, aunque ligeramente por debajo del consenso. 

A diferencia de la lectura global de RBC, el cuarto trimestre al que apunta Jefferies ha estado dominado por el sector onshore. En este sentido, Ørsted ha reportado un EBITDA onshore de 1.360 millones de coronas, lo que supone un incremento del 28% interanual y un resultado un 24% por encima del consenso. Los neoyorkinos apuntan a que estos resultados se deben sobre todo a que la energética danesa ha estado sumida en un proceso de desinversiones que aportaron cerca de 400 millones de coronas danesas al EBITDA trimestral. 

Aún así, como son desinversiones, Jefferies advierte que no es un fenómeno estructural, sino que se trata de un beneficio no recurrente fruto del inicio de la salida de la empresa de su negocio de onshore europeo (tanto eólico como solar). Es decir, refleja crecimientos en el corto plazo, pero no en el largo. 

Por otro lado, el negocio offshore muestra un buen comportamiento operativo, donde su EBITDA en el cuarto trimestre ha llegado a un valor de 6.700 millones de coronas danesas, lo que supone un crecimiento interanual del 14% y un resultado un 4% por encima del consenso. Las razones a las que apunta el banco norteamericano es que Ørsted, tuvo menores costes de desarrollo en sus activos (devex) y una mejora real en la ejecución del negocio. 

Además, Jefferies concede especial importancia a que no haya cambios negativos en el calendario de los proyectos clave en Estados Unidos: Revolution Wind y Sunrise Wind, pese a las suspensiones regulatorias temporales. Ambos proyectos mantienen su entrada en operación prevista para la segunda mitad de 2026 y 2027, respectivamente. Esto se traduce en que con estos resultados se reduce el riesgo y se garantiza la visibilidad futura del negocio offshore.

En cuanto al negocio de bioenergía es el único que experimenta una caída interanual del 25% en el cuarto trimestre, debido a condiciones menos favorables en márgenes y precios. Es decir tanto onhsore como offshore amortiguaron las caídas del sector de la bioenergía.

Ambos analistas coinciden en que la compañía reiteró su guía de EBITDA para 2026, situada por encima de los 28.000 millones de coronas danesas, lo que aporta visibilidad a corto plazo. Por lo que, en definitiva, los resultados de Ørsted muestran una compañía financieramente más sólida y con menor riesgo inmediato, pero inmersa en un proceso de redefinición estratégica.


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