sábado, 7 febrero 2026

José Carlos de Francisco, experto fitness: “Entrenar no es solo un medio para un objetivo; puede convertirse en un fin en sí mismo”

El entrenador José Carlos de Francisco defiende el entrenamiento como hábito vital: simple, constante y sostenible. Más allá de la estética, propone fuerza con sentido común, disciplina y progreso a largo plazo para la vida.

José Carlos de Francisco se ha convertido en una de las voces más respetadas del ámbito del fitness en España. Entrenador, divulgador y especialista en hipertrofia, defiende una idea que resume su filosofía: “Entrenar no es solo un medio para un objetivo; puede convertirse en un fin en sí mismo”.

Entre redes sociales, métodos milagro y modas pasajeras, muchas personas ya no saben por dónde empezar a entrenar. Sin embargo, para este referente del sector la realidad es mucho más simple: el entrenamiento efectivo no necesita artificios ni recetas mágicas. Solo requiere constancia, sentido común y una base bien construida.

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El entrenamiento es más sencillo de lo que parece

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Según explica José Carlos de Francisco, el gran problema actual es el exceso de información para entrenar. Cada día aparecen nuevos sistemas, rutinas perfectas y teorías biomecánicas que terminan confundiendo a quien solo quiere empezar a cuidarse. “Al final tratamos de complicar las cosas más de lo necesario y terminamos poniéndonos zancadillas a nosotros mismos”, sostiene.

Para él, la clave está en reducir el ruido y volver a lo esencial. Cuando se habla de entrenamiento, recomienda comenzar con lo más básico: elegir entre uno y tres ejercicios por grupo muscular, dominarlos técnicamente y progresar con ellos durante meses. No hace falta más.

La selección de ejercicios a la hora de entrenar, insiste, es la auténtica base del proceso. De nada sirve debatir sobre cuántos días entrenar o qué rango de repeticiones usar si los movimientos elegidos no son los adecuados para cada persona. “Los ejercicios son las herramientas. Si esas herramientas no son efectivas, todo lo demás pierde sentido”, afirma.

Además, subraya que no existe una rutina universal. El entrenamiento debe adaptarse a la anatomía, a las posibles lesiones y al material disponible. Un mismo ejercicio puede ser perfecto para alguien y completamente ineficaz para otra persona. Incluso movimientos clásicos como la sentadilla pueden no ser la mejor opción para todos.

Otro mito que desarma es la obsesión por “sentir” el músculo. En ejercicios globales y con cargas altas, asegura que no siempre es posible notar un trabajo localizado. Lo importante es analizar la técnica y comprobar objetivamente qué está ocurriendo, no guiarse solo por sensaciones.

Mucho más que estética: entrenar es un hábito para toda la vida

Mucho más que estética: entrenar es un hábito para toda la vida
Fuente: agencias

Más allá de la parte técnica, José Carlos de Francisco defiende una visión profunda del entrenamiento como herramienta de transformación personal. En su caso, comenzó a entrenar fuerza siendo adolescente para mejorar en la vela, deporte en el que llegó a competir a nivel nacional. Aquella necesidad física terminó marcando su camino profesional.

Con los años descubrió que ir al gimnasio no solo cambiaba el cuerpo, sino también la manera de vivir. “El entrenamiento te organiza la vida, te vuelve más disciplinado y te obliga a cuidar mejor tu alimentación y tu descanso”, explica.

Esa es precisamente una de sus ideas centrales: la mayoría de personas empiezan a entrenar por estética, pero se quedan por todo lo demás. Quien convierte el entrenamiento en un hábito estable termina notando mejoras en su estado de ánimo, en su productividad y hasta en sus relaciones personales.

Como entrenador ha trabajado con cientos de clientes y ha comprobado que los beneficios trascienden lo físico. Padres que mejoran su energía, profesionales que rinden mejor en el trabajo o personas que ganan confianza en sí mismas. “Cuando alguien adopta buenos hábitos, todo su entorno se ve beneficiado”, señala.

También destaca el papel del entrenamiento de fuerza como una de las herramientas más potentes para cuidar la salud a largo plazo. No solo ayuda a verse mejor, sino a prevenir enfermedades y a mantener la autonomía con el paso de los años. Para él, ese debería ser el verdadero motivo para empezar.

Incluso la genética, tema que suele generar excusas, pierde peso frente a la constancia. Reconoce que existen diferencias naturales entre personas, pero advierte que muchas veces se utiliza como justificación para no esforzarse. “Achacar todo a la genética es una forma de quitarnos responsabilidad”, afirma con contundencia.

Su conclusión es que el entrenamiento debe entenderse como un proyecto vital, no como una tarea temporal. No se trata de cumplir un plan durante tres meses, sino de construir una rutina que acompañe durante décadas.


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