El sarampión ha vuelto a Andalucía con fuerza, y esta vez se queda. Lo que muchos creían eliminado desde 2016 es hoy una realidad que golpea consultorios, hospitales y la tranquilidad de miles de familias. Un virus que parecía historia ahora circula sin control.
El 27 de enero de 2026, la Organización Mundial de la Salud comunicó al Ministerio de Sanidad una noticia que nadie quería escuchar: España pierde el estatus de país libre de sarampión tras detectarse más de un año de transmisión continuada. El repunte de casos en los últimos dos años, sumado a la disminución de coberturas vacunales y el aumento de importaciones desde otros países, coloca a Andalucía y el resto de comunidades en una situación de alerta máxima que exige acción inmediata.
La enfermedad que vuelve 10 años después
El sarampión es una infección viral causada por un paramyxovirus, altamente contagiosa y que se transmite por contacto con fluidos nasales o saliva de personas infectadas. Los síntomas incluyen fiebre alta, tos persistente, manchas rojas en la piel y estado general debilitado. En casos graves, especialmente entre niños pequeños y personas con inmunidad debilitada, puede provocar neumonía o encefalitis, complicaciones que amenazan la vida del paciente.
Antes de que se iniciara la vacunación masiva en 1980, esta enfermedad provocaba 2.6 millones de muertes al año en todo el mundo. España logró eliminar la transmisión endémica en 2016, pero el virus nunca desapareció del todo: los casos importados desde otros países y la caída en la inmunización colectiva han permitido que el sarampión recupere terreno en territorio español.
Por qué ahora es una amenaza real en España
El cambio de escenario se aceleró en los últimos 24 meses. Según datos oficiales, en 2024 la cobertura de vacunación infantil en España alcanzó el 96.7% para la primera dosis de la triple vírica y el 93.8% para la segunda. Estas cifras, aunque elevadas, no alcanzan el umbral crítico del 95% con ambas dosis necesario para lograr inmunidad colectiva efectiva. Cuando la protección baja de ese porcentaje, el virus encuentra huecos por donde colarse.
Los datos recientes revelan una escalada preocupante:
- Cataluña registró 36 casos en 2024, la cifra más alta de España ese año
- España ha mantenido transmisión sostenida durante más de un año, restableciendo el estatus de endemia
- La OMS retiró oficialmente el certificado de país libre el 27 de enero de 2026
- Los nacidos después de 1978 presentan mayor vulnerabilidad por esquemas vacunales incompletos
Frente a este panorama, las comunidades autónomas con mayor población, como Andalucía, enfrentan el desafío de blindar a millones de personas con sistemas sanitarios que ya operan al límite. La Junta ha invertido considerablemente en transformación digital y refuerzo de plantillas en los últimos años, pero el sarampión no espera.
Las consecuencias golpean a los más vulnerables
El impacto del sarampión no se distribuye de forma equitativa. Los niños pequeños malnutridos, personas con déficit de inmunidad y adultos sin esquema vacunal completo concentran el mayor riesgo de complicaciones graves. En grupos sin atención sanitaria adecuada, la tasa de mortalidad puede alcanzar el 10% de los casos.
El problema se agrava cuando el virus circula en zonas con menor cobertura vacunal o entre poblaciones que desconfían de la inmunización. Cada persona no vacunada actúa como un eslabón débil en la cadena de protección colectiva, permitiendo que el virus salte de un huésped a otro con facilidad. En Andalucía, con su vasto territorio y complejidad demográfica, garantizar coberturas homogéneas en zonas urbanas y rurales es un reto mayúsculo.
La situación empeora si consideramos que muchos adultos nacidos después de 1978 desconocen si completaron su pauta vacunal en la infancia. Cataluña ha lanzado campañas específicas dirigidas a este grupo demográfico, pero la respuesta ciudadana aún no alcanza los niveles necesarios para frenar la transmisión.
Más allá del virus: un sistema sanitario a prueba
Esto revela algo importante sobre el estado de la salud pública en España en 2026. El repunte del sarampión no es solo un problema epidemiológico: es un síntoma de coberturas vacunales insuficientes, comunicación fallida sobre la importancia de la inmunización y un sistema que debe adaptarse a nuevas realidades demográficas.
El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) ha reiterado desde 2025 una recomendación clave: adelantar la segunda dosis de la vacuna triple vírica a los 24 meses, en lugar de esperar hasta los 3-4 años como figura en el calendario oficial. Esta medida podría reforzar la protección infantil de forma temprana y contribuir a frenar la transmisión en un momento crítico.
| Comparativa de esquemas vacunales | Pauta actual | Recomendación CAV-AEP |
|---|---|---|
| Primera dosis | 12 meses | 12 meses |
| Segunda dosis | 3-4 años | 24 meses |
| Impacto esperado | Protección tardía | Inmunidad temprana reforzada |
Andalucía ha demostrado capacidad de respuesta ante crisis sanitarias recientes, con la contratación de más de 3.000 profesionales para blindar centros de salud frente a picos asistenciales. La inversión en digitalización y telemedicina permite llegar a zonas rurales complejas, pero el sarampión exige algo más que tecnología: requiere que cada ciudadano revise su cartilla de vacunación y actúe.










