Durante años, la vitamina C ha vivido en nuestro imaginario como ese gesto sencillo de cuidado: un zumo de naranja, una pastilla efervescente, algo que “protege”. Pero en los últimos tiempos —y aquí es donde la historia se pone interesante— la ciencia está mirando a esta molécula con otros ojos. Cuando se administra por vía intravenosa en dosis altísimas, deja de comportarse como un escudo y empieza a actuar como una especie de ariete contra el tumor.
Sí, suena contraintuitivo. A mí también me lo pareció la primera vez que lo leí.
Lo que plantean distintos estudios es que, en concentraciones farmacológicas muy elevadas, la vitamina C cambia de rol: pasa de antioxidante a pro-oxidante selectivo. Dicho de forma más humana: en lugar de proteger a todas las células por igual, aprovecha las debilidades del cáncer para generar dentro del tumor un estrés oxidativo que las células sanas toleran mucho mejor. Y esto solo ocurre cuando se alcanzan niveles en sangre que, por cierto, no se consiguen con zumos ni con suplementos orales. Solo con infusión intravenosa.
Este cambio de paradigma se apoya en algo muy propio del cáncer: su metabolismo acelerado, su hambre constante de energía y su tendencia a acumular hierro reactivo. Ahí es donde la vitamina C, en dosis masivas, encuentra una especie de grieta por la que colarse.
Cuatro formas de presionar al tumor (como un asedio silencioso)

La investigación no habla de un único mecanismo, sino de varios frentes abiertos al mismo tiempo. Y eso, en oncología, suele ser buena señal.
El primero es casi una metáfora clásica: el “Caballo de Troya”. Las células tumorales devoran glucosa sin descanso, así que sobreexpresan transportadores de azúcar para captarla. La vitamina C, al ser estructuralmente parecida a la glucosa, entra en la célula por la puerta grande. Y una vez dentro… cambia el guion. Reacciona con el hierro celular y genera peróxido de hidrógeno. Ese estrés oxidativo es, para la célula cancerosa, demasiado. Para la sana, no tanto.
El segundo frente apunta al “centro de mando” del tumor. La vitamina C favorece la degradación de una proteína clave que ayuda al cáncer a crear nuevos vasos sanguíneos y a expandirse. Sin suministro, sin vías de escape, el tumor pierde capacidad de crecer y diseminarse.

Luego está la parte más silenciosa, pero quizá más fascinante: la epigenética. El cáncer suele apagar los genes que frenarían su crecimiento. Es como si cerrara con llave las puertas que podrían detenerlo. Las dosis altas de vitamina C parecen ayudar a reabrir esas cerraduras, reactivando enzimas que permiten que ciertos genes vuelvan a expresarse. En otras palabras: devolver a la célula parte de su memoria de cómo comportarse.
Y, por último, el sistema inmune. Porque no todo es química interna. Los estudios sugieren que la vitamina C intravenosa aumenta la presencia de células defensivas dentro del tumor y mejora la respuesta a algunas inmunoterapias. Es como si el sistema inmune, de repente, viera mejor al enemigo.
Resultados que invitan a mirar con atención (y prudencia)

Los ensayos clínicos disponibles —sobre todo de fase I y II— no son definitivos, pero sí lo bastante interesantes como para no mirar hacia otro lado. En algunos estudios con cáncer de páncreas se han observado reducciones tumorales relevantes en la mayoría de pacientes tratados como complemento a la terapia estándar. En glioblastoma, la supervivencia media aumentó varios meses. En cáncer de ovario, se registró menos toxicidad asociada a la quimioterapia y más tiempo sin progresión.
Y hay algo que suele llamar la atención cuando se habla con médicos o investigadores: la tolerabilidad. En general, el tratamiento no añade efectos secundarios importantes. Eso, en oncología, no es un detalle menor.
También existen testimonios individuales que impresionan. Como el de un paciente diagnosticado en estadio avanzado en los años noventa que sigue vivo décadas después tras seguir un protocolo de vitamina C intravenosa. Evidentemente, un caso no es una prueba científica concluyente. Pero humaniza el debate. Le pone rostro.









