¿A quién no le agrada el agradable olor de una vela? Algo tan inofensivo, que nadie pensaría que puede ser perjudicial para la salud. Sin embargo, en esta ocasión su dulce olor puede ser sinónimo de contaminación del aire de nuestro hogar. O menos, así lo señala un estudio realizado por la Universidad de Purdue (Estados Unidos). Se incluyen en la lista desde velas perfumadas hasta difusores de aceites esenciales, desinfectantes, ambientadores u otros aerosoles perfumados.
¿Dónde está el peligro? Como ya hemos mencionado, estos productos de uso diario en las viviendas, se consideran nocivos para la salud cuando se liberan en espacios cerrados, porque reaccionan rápidamente con el ozono que entra en los edificios, saturando el aire de pequeñas partículas e introduciéndose en los pulmones. El último de los estudios realizados en Purdue se centra en las ceras perfumadas, y se ha llegado a la conclusión de que contaminan igual que las velas: el motivo radica en los terpenos, compuestos responsables de los aromas, que desprenden estos productos.
Uno de los hallazgos más preocupantes de este estudio es que los productos perfumados pueden contaminar el aire de manera similar a las estufas de gas o a los motores de automóviles, generando pequeñas partículas que pasarían a considerarse nocivas para la salud humana. Según los ingenieros responsables, millones de estas partículas podrían depositarse en el sistema respiratorio en menos de media hora de exposición a estos productos. Una información que puede causar preocupación a la gente, pero que tomando las medidas necesarias como ventilar correctamente o moderar el uso de estos productos, puede hacer que podamos utilizarlos con seguridad para la salud.
¿Cuáles son las consecuencias para la salud?
Aunque el uso de velas aromáticas o ambientadores sea un hecho común y, en principio seguro, sí que pueden ser considerados perjudiciales para la salud. Según apuntan los expertos, las pequeñas partículas que se liberan pueden alcanzar los bronquios más pequeños; incluso llegar al alveolo, que es la zona donde se realiza el intercambio de gases con la sangre, así que esa contaminación puede afectar a las vías respiratorias y las partículas más pequeñas pueden llegar incluso a la circulación sanguínea, y a través de ella afectar a los órganos.
¿Cuál es su consecuencia futura? Las pequeñas partículas pueden provocar estrés oxidativo y reacciones inflamatorias agravando el asma. ‘’Cuando enciendes una vela y empieza a arder, la combustión hace que se liberen químicos en el aire, que se pueden inhalar, y cuando estas moléculas entran en el cuerpo, el sistema inmunitario intenta defenderse, llegando a producir infamación’’, nos advierten en este vídeo desde La Voz de la Salud.
Consejos para la salud y seguridad
Para mejorar la calidad del aire en casa y reducir la exposición a partículas nocivas, la EPA recomienda tomar medidas preventivas. Mantén las ventanas cerradas cuando la contaminación exterior sea alta y utiliza aire acondicionado con filtros limpios en lugar de ventilación natural. Instala filtros en sistemas de calefacción y ventilación para atrapar polvo, polen y microorganismos, y asegúrate de mantenerlos limpios. Se trata de una serie de medidas que podemos aplicar en nuestros hogares para prevenir posibles consecuencias negativas para la salud.
En cuanto a las velas, elige productos con ingredientes naturales, mechas de algodón o madera y aromas derivados de aceites esenciales, evitando fragancias sintéticas que puedan afectar la salud respiratoria. También, se aconseja consumir envases reciclables para un uso más sostenible, porque así podremos disfrutar de un aroma agradable sin poner en riesgo la calidad de nuestra vivienda.








