viernes, 6 febrero 2026

Silvia Llop (35), psicóloga: “No puede sostenerse una relación solo a base de química”

La psicóloga especializada en vínculos afectivos analiza por qué el enamoramiento no alcanza para sostener una pareja. Propone definir estándares, aprender a discutir y entender que una relación puede ser exitosa aunque termine.

Silvia Llop lleva años escuchando las dudas, miedos y frustraciones que aparecen cuando una pareja deja de funcionar. Desde su consulta y sus libros ha visto de cerca cómo ha cambiado la manera de entender el amor. Para esta psicóloga de 35 años, especializada en vínculos afectivos, el problema central es que muchas personas siguen creyendo que una relación solo es válida si dura para siempre.

Sin embargo, su mirada es distinta y mucho más práctica. Sostiene que una relación puede ser exitosa, aunque termine, siempre que haya aportado crecimiento y bienestar. También advierte que la química inicial, por intensa que sea, nunca alcanza para sostener un proyecto de vida. “No puede sostenerse una relación solo a base de química”, asegura.

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El mito del amor eterno y la presión por durar

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Según explica Llop, gran parte del conflicto actual nace de un modelo heredado. Durante décadas se instaló la idea de que el éxito sentimental estaba ligado a la permanencia. Si una relación terminaba, se interpretaba como un fracaso personal. Hoy, en cambio, la realidad es otra.

Las cifras muestran que más del 50% de las parejas se separan. Para la especialista, esto no significa que la gente ame menos, sino que tiene más libertad para decidir. “Antes divorciarse era casi un estigma. Ahora es una opción real y eso permite que muchas personas no se queden donde no son felices”, analiza.

Desde su punto de vista, una relación funciona mientras aporta. Puede hacerlo durante un año, cinco o toda la vida. Pero esa evaluación debe ser constante y honesta. Del mismo modo que cambian las amistades o los proyectos laborales, también pueden cambiar las necesidades afectivas.

Uno de los grandes errores, advierte, es confiarlo todo al enamoramiento. Al principio, la química lo tapa todo: defectos, diferencias y señales de alerta. El cerebro idealiza y completa los huecos con fantasías. Pero tarde o temprano aparece la realidad. Y si no hay compatibilidad profunda, comienzan los problemas.

Por eso insiste en que elegir pareja no debería ser solo una decisión emocional. También requiere una parte racional. “Tiene que haber sentimientos, claro, pero también la pregunta de qué nos aportamos y si eso es suficiente para construir”, explica.

Aprender a discutir y a poner límites en la relación

Aprender a discutir y a poner límites en la relación
Fuente: agencias

Otro pilar fundamental para que una relación sea sana es la comunicación. Silvia Llop remarca que discutir no es negativo si se hace de forma adecuada. De hecho, considera imprescindible aprender a hacerlo. Propone algo simple y poco habitual: preguntar al otro qué necesita cuando se enfada. Hay personas que requieren espacio y otras que necesitan cercanía. Conocer esas diferencias evita conflictos innecesarios y permite cuidar el vínculo incluso en momentos tensos.

Además, recomienda establecer hábitos concretos para fortalecer la relación. Por ejemplo, crear instancias periódicas para hablar de cómo se sienten ambos, qué cosas molestan y qué aspectos positivos desean repetir. Muchas rupturas, dice, nacen de pequeños malestares que nunca se conversaron.

Para tomar decisiones más conscientes, la psicóloga desarrolló una metodología basada en los “estándares”. Se trata de definir cuáles son los mínimos indispensables que cada persona necesita para ser feliz a largo plazo. Estos estándares se construyen revisando experiencias pasadas, errores repetidos y necesidades propias.

El problema aparece cuando alguien ignora esos mínimos por miedo a quedarse solo o por estar atrapado en la ilusión del comienzo. “La química es como una borrachera. Mientras dura, todo parece perfecto. Pero cuando se va, queda lo que realmente hay”, señala.

También es clara al hablar de los límites. Si un conflicto importante se repite y no tiene solución, quizá esa relación ya no tenga futuro. En esos casos, aconseja recurrir a terapia de pareja antes de tomar decisiones drásticas. Muchas veces faltan herramientas y no amor.

Respecto a las rupturas intermitentes, es contundente: volver y romper de manera constante es una señal de relación tóxica. Sin cambios reales, la segunda oportunidad casi nunca funciona. Y cuando la separación es definitiva, recomienda aplicar contacto cero para poder sanar.

Su propio recorrido personal explica en parte su mirada. Antes de dedicarse de lleno a la psicología del amor, pasó por distintos trabajos y experiencias que la llevaron a investigar por qué las parejas sufrían tanto. De esas preguntas nació su primer libro y una carrera que hoy la ubica como una de las voces más escuchadas en el tema.


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