viernes, 6 febrero 2026

Todo lo que debes saber antes de elegir entre Verifactu y No Verifactu

Elegir entre Verifactu y No Verifactu definirá cómo facturas, qué datos compartes con Hacienda y qué responsabilidades técnicas asumes. Conocer sus diferencias es clave para evitar problemas, sanciones y complicaciones futuras en tu negocio diario.

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Si tienes una empresa o trabajas como autónomo, tarde o temprano te encontrarás con una decisión que ya está marcando el día a día de miles de negocios en España. Elegir entre Verifactu o No Verifactu no es un simple trámite administrativo. Es una elección que afecta a la forma de facturar, de guardar información y de relacionarse con Hacienda.

En medio de titulares y comentarios es fácil dejarse llevar por ideas rápidas. Muchos piensan que es mejor evitar Verifactu para no estar tan controlados o que cualquier programa sirve para cumplir la normativa. La realidad es bastante más compleja. Antes de decidir conviene entender bien qué implica cada opción y qué consecuencias tiene para tu negocio.

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De dónde nace Verifactu y qué persigue la norma

De dónde nace Verifactu y qué persigue la norma
Fuente: Cegid

El cambio no ha surgido por casualidad. Verifactu forma parte de una serie de reformas legales impulsadas en los últimos años para modernizar el sistema de facturación en España y reducir el fraude fiscal. La modificación de la Ley General Tributaria, el Real Decreto 1007/2023 y su posterior desarrollo técnico han marcado un antes y un después en la forma de registrar las facturas.

El objetivo principal es claro. Hacienda quiere evitar los programas de doble uso, dificultar que se borren o modifiquen facturas sin dejar rastro y garantizar que los datos que presenta una empresa son reales y verificables. No se trata de cambiar el contenido de las facturas, sino la manera en que se generan, se almacenan y se pueden comprobar.

A partir de ahora todos los empresarios y profesionales necesitarán un software que cumpla con requisitos técnicos muy concretos. Dentro de ese marco aparecen dos caminos posibles. Trabajar en modalidad Verifactu o hacerlo en modalidad No Verifactu. Las dos opciones son legales, pero no funcionan igual ni exigen lo mismo.

Hacienda se fija en cuatro pilares fundamentales para dar por válido un sistema de facturación. El primero es el hash encadenado, una especie de huella digital que impide alterar registros sin dejar evidencia. El segundo es la firma electrónica del sistema emisor. El tercero es un registro de eventos que permita reconstruir la historia de cada factura. Y el cuarto es el envío inmediato de la información.

Estos elementos técnicos son los que garantizan que las facturas no puedan manipularse a posteriori y que exista un rastro fiable de toda la actividad. La diferencia entre Verifactu y No Verifactu radica en cómo se aplican esos pilares y quién asume la responsabilidad principal de gestionarlos.

Verifactu o No Verifactu: diferencias reales para tu negocio

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Trabajar con Verifactu significa que cada vez que emites una factura, tu programa la registra y la envía automáticamente a la Agencia Tributaria casi en tiempo real. Hacienda recibe la información en el momento en que se genera y puede validarla al instante. El proceso es transparente y está completamente automatizado.

En esta modalidad el peso técnico recae sobre el propio software. El sistema se encarga de aplicar el hash encadenado y de remitir los datos sin que el usuario tenga que hacer nada especial. El resultado es una facturación verificable y segura, incluso para el propio cliente, que puede comprobar la validez mediante un código QR.

Con Verifactu no hay que preocuparse por envíos manuales ni por guardar archivos complejos. Todo queda integrado en el programa de facturación. Para muchos autónomos y pymes esta opción supone menos dolores de cabeza y más tranquilidad ante una posible inspección.

La alternativa es No Verifactu. A primera vista puede parecer más cómoda porque no se envía información a Hacienda en tiempo real. Sin embargo, esta modalidad exige cumplir exactamente los mismos requisitos técnicos. La diferencia es que la responsabilidad de custodiar todos los registros recae directamente en la empresa.

En No Verifactu el sistema debe generar igualmente el hash encadenado, aplicar firma electrónica y mantener un registro completo de eventos. Además, si algún día Hacienda solicita los datos, el negocio tiene la obligación de entregarlos de forma rápida y coherente. Cualquier fallo en ese proceso puede convertirse en un problema serio.

Por eso la idea de que No Verifactu es volver al sistema de siempre resulta equivocada. En realidad implica más carga técnica y más riesgo. Si el programa no está perfectamente configurado o si los registros no se conservan correctamente, el responsable final será el propio empresario.


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