Es bien sabido que llevar una vida activa es sinónimo de salud. Llegar a una edad avanzada manteniendo una buena movilidad y un estado físico óptimo, sin dolencias ni grandes malestares, es todo un logro. Envejecer de la mejor manera posible es garantía de bienestar y de una mayor calidad de vida. Además, así lo avalan los expertos de la salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que coinciden en que el ejercicio físico es una de las mejores herramientas para envejecer de forma sana y equilibrada.
Y tú, ¿cuánto tiempo dedicas a la actividad física? Ya sea salir a correr, ir al gimnasio, dar un paseo o realizar ejercicios de movilidad, mantenerse activo es el mejor secreto para combatir el sedentarismo y las enfermedades asociadas con ese estilo de vida. Entonces, ¿es útil empezar a hacer deporte a partir de los 65 años? Por supuesto que sí.
Comenzar a hacer ejercicio físico no es una cuestión de edad, sino de ponerse en acción. Se trata de un propósito personal que se tiene que llevar cabo para vivir más y mejor. Incluso, en casos de inactividad física mantenida durante años, iniciarse en el deporte es positivo siempre que se empiece con una rutina adaptada. Para comprobar en primera persona los beneficios del ejercicio sobre la salud, el primer paso es empezar.

¿Qué dice la OMS sobre la práctica de ejercicio en personas mayores?
Para los mayores de 65 años se aconsejan actividades físicas destinadas a reforzar el equilibrio y la coordinación, además de integrar otras para fomentar el fortalecimiento de los músculos, con el objetivo de prevenir caídas y mejorar la salud. ‘’Cada movimiento cuenta, especialmente ahora (…) Todos debemos movernos cada día, de forma segura y creativa’’, señala el Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Por poco que sea el tiempo dedicado a la actividad siempre será mejor que nada, y estaremos siendo previsores de posibles dolencias futuras. El tiempo recomendado es entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o si no entre 75 y 150 minutos de ejercicio intenso, a su vez combinados con entrenamientos de fuerza: sería la rutina que la OMS recomienda a los mayores.
Son muchos los beneficios que se pueden conseguir a través de la práctica de ejercicio, desde reducir el riesgo de caídas, mejorar la movilidad y conservar la autonomía hasta disfrutar de un bienestar emocional y reducir el estrés. El deporte es salud y, como afirma el doctor Tedros Adhanom en un artículo de la OMS, «la actividad física no solo añade años a la vida, sino también vida a los años».
¿Por qué es negativo llevar una vida sedentaria?
Cuando envejecemos perdemos masa muscular y el sistema nervioso se vuelve menos eficiente. Unos cambios físicos que provocan la perdida de estabilidad, rigidez articular y mayor sensación de cansancio. Al sentir estos cambios en el cuerpo, muchas personas abandonan el deporte, una decisión que solo resulta perjudicial para su salud.
¿Qué se puede hacer? Más ejercicio. De esta manera se acabaría con la dinámica del sedentarismo y se retomaría la rutina deportiva. Las personas mayores que entrenan fuerza consiguen mejor calidad de vida, ya que las tareas del día a día les resultan más fáciles: levantarse de una silla, subir escaleras o cargar con la compra.
Las recomendaciones de los expertos
Entrenar a partir de los 65 años puede parecer que se tiene que compensar aquellos años inactivos. Pero para nada resulta de esta manera. Los expertos recomiendan realizar ejercicios adaptados a la persona para evitar posibles daños y lesiones. Sería ideal comenzar poco a poco, y con el tiempo ir aumentando la intensidad. En resumen, menos cantidad y más calidad en cada uno de los ejercicios, y si puede ser ir acompañados de un profesional del deporte mucho mejor.









