viernes, 6 febrero 2026

Křetínský no llega, Blas Herrero no convence y Oughourlian mantiene el control de Prisa

Pese a los reiterados rumores sobre una inminente venta o relevo en el accionariado de Prisa, la realidad es que el grupo editor de El País y la Cadena SER continúa bajo el control de Joseph Oughourlian.

Ni el interés atribuido al magnate checo Daniel Křetínský ni la reciente oferta formal presentada por el empresario español Blas Herrero, feliz en el enredo, han cristalizado en una alternativa sólida que permita desplazar al actual presidente del grupo. La falta de propuestas verdaderamente viables, tanto en lo financiero como en lo político, consolida a Oughourlian como el eje central del futuro inmediato de Prisa.

Publicidad

La última tentativa conocida es la protagonizada por Blas Herrero, propietario de Kiss Media y con un amplio historial de inversiones inmobiliarias. Según adelantó The Objective, Herrero trasladó a Oughourlian una oferta formal que contemplaba una profunda reestructuración del grupo. El plan incluía una ampliación de capital, la entrada de al menos un socio industrial extranjero, una quita del 50% de la deuda y la salida de Pimco como principal acreedor.

La operación, articulada por Société Générale y con respaldo de la banca española, suponía una inyección de hasta 300 millones de euros. De ese montante, 200 millones se destinarían a la reestructuración operativa de Prisa: ajuste de costes, refuerzo de liquidez y diseño de una nueva estructura empresarial que hiciera viable la compañía a largo plazo.

La propuesta reconocía implícitamente la gravedad de la situación financiera del grupo, asfixiado por una deuda cercana a los 800 millones de euros, con intereses anuales que rondan los 80 millones y un patrimonio neto negativo que ya supera los 370 millones.

Sin embargo, fuentes del sector explican a MERCA2 que la oferta de Herrero no ha sido considerada suficiente para alterar el equilibrio interno del grupo. No es la primera vez que el empresario asturiano intenta entrar en Prisa: en 2020 ya puso sobre la mesa una propuesta de ‘escasos’ 150 millones de euros que tampoco prosperó.

La percepción en el mercado es que, más allá de la ingeniería financiera, el plan carecía de un anclaje político y estratégico capaz de garantizar estabilidad en un grupo cuya influencia trasciende lo puramente económico.

En paralelo, durante el último año ha vuelto a sonar con fuerza el nombre de Daniel Křetínský como posible comprador de activos clave de Prisa, especialmente El País y la SER. El empresario checo, de perfil bajo pero ambiciones bien conocidas, encaja en el arquetipo del inversor internacional capaz de desembolsar cifras muy superiores a las manejadas por Herrero.

Desde el entorno político se llegó a deslizar la cifra de 750 millones de euros como precio deseado para una operación de este calibre. Esta es una cantidad que, por ahora, nadie ha puesto realmente sobre la mesa.

Křetínský ha construido en la última década un vasto imperio energético, industrial y mediático en Europa. Controla el holding energético EPH, tiene participaciones en grandes grupos de distribución, logística y deporte, y ha ido tejiendo una relevante presencia en medios de comunicación. En Francia es accionista de referencia de Le Monde y propietario de Marianne y Elle; en Alemania participa en ProSiebenSat.1; en Reino Unido ha entrado en The Royal Mail y en el grupo editor de The Daily Telegraph.

Su interés por Prisa encajaría en una estrategia clara de poder blando e influencia informativa a escala continental. No obstante, las mismas fuente explican que ese interés nunca ha pasado del terreno de las conversaciones exploratorias. No ha habido oferta vinculante ni compromiso financiero concreto, lo que refuerza la idea de que Prisa sigue siendo, hoy por hoy, un activo complejo: endeudado, políticamente sensible y con una rentabilidad incierta. Se antoja demasiado riesgo incluso para un inversor acostumbrado a operaciones de alto voltaje.

OUGHOURLIAN SIGUE AL FRENTE DE PRISA

Este contexto explica por qué el polémico Joseph Oughourlian sigue al frente de la compañía con una estrategia de resistencia y ajuste interno, combinada con una cuidadosa recomposición de sus relaciones políticas.

Oughourlian Merca2.es
Joseph Oughourlian. Foto: EP.

Tras el choque frontal con La Moncloa vivido el pasado año —que incluyó destituciones sonadas y la paralización de proyectos alineados con el Gobierno—, se impuso una tregua tácita que ha devuelto cierta estabilidad al grupo. Esa paz se ha visto reflejada en la reorganización editorial de Prisa Media y en la continuidad de una línea progresista en El País y la SER, pese a las tensiones acumuladas.

Mientras tanto, los números muestran un desempeño desigual pero con luces relevantes: liderazgo digital, más de 450.000 suscriptores para el periódico que este año cumplirá 50 años de vida y una marca que conserva influencia, aunque lastrada por su estructura financiera.


Publicidad