Algo no funciona como Uber quiere. La empresa de transporte ha superado en 2025 su récord de viajeros de 2024, realizando un total de 13.567 millones de viajes, un aumento del 22% respecto al año anterior, pero no ha alcanzado sus previsiones de beneficios y ha tomado la decisión de reemplazar a su director financiero.
En total, Uber cerró 2025 con un beneficio neto atribuido de 10.053 millones de dólares (8.487 millones de euros), lo que supone un incremento del 2% frente al ejercicio anterior. La facturación anual alcanzó los 52.017 millones de dólares (37.195 millones de euros), un 18,3% más, impulsada en parte por un impacto fiscal favorable de 4.346 millones de dólares (3.676 millones de euros) derivado de cuestiones tributarias.
El dato ha sido visto como negativo por parte de los analistas, que han dejado caer las acciones del gigante norteamericano unos 6 puntos. Es que, junto a sus beneficios, han crecido sus gastos un 12,8%, hasta situarse en 46.452 millones de dólares (39.287 millones de euros), reflejando el encarecimiento de diversas partidas operativas.
Específicamente, en el cuarto trimestre del año, el beneficio se redujo con fuerza hasta los 296 millones de dólares (250,4 millones de euros), lo que implica un desplome del 95,7% por el aumento de distintos costes y la desaparición del efecto extraordinario de los impuestos. En ese mismo periodo, los ingresos trimestrales avanzaron un 20,1%, hasta los 14.366 millones de dólares (12.150 millones de euros).
Pero, a pesar de los problemas de la empresa, su consejero delegado, Dara Khosrowshahi, ha querido mantener el optimismo. «Uber aceleró hacía otro trimestre récord, con más de 200 millones de usuarios mensuales que completaron más de 40 millones de viajes al día», sentenció el directivo.

Por su lado, el director financiero de Uber, Prashanth Mahendra-Rajah, que será reemplazado por Balaji Krishnamurthy el 16 de febrero, insistió en el potencial de la empresa en el futuro cercano. «Nuestros resultados de este año reflejan el gran potencial de nuestra estrategia de plataforma, con 193.000 millones de dólares en reservas brutas y 10.000 millones de dólares en ‘cash flow'», sentenció.
Para el primer trimestre de 2026, la empresa prevé que las reservas brutas aumenten entre un 17% y un 21% a tipos de cambio constantes, lo que supondría situarlas entre 52.000 y 53.500 millones de dólares (43.980 y 45.248 millones de euros). La compañía espera que el beneficio por acción se mueva en una horquilla de entre 0,65 y 0,72 dólares (0,55 y 0,61 euros).
EL ROBOTAXI COMO APUESTA DE FUTURO
Por otro lado, en la presentación de resultados, la empresa ha insistido en el crecimiento de su inversión en los robotaxis. Tienen años buscando socios y creciendo en este espacio, que consideran que es el futuro de todo el sector; además, ya han marcado las ciudades europeas donde quieren empezar a operar con sus vehículos autónomos, entre ellas Madrid.
Uber quiere que los vehículos autónomos se conviertan en uno de los pilares de su expansión futura, con el objetivo de ofrecer coches sin conductor en más de una decena de mercados globales a lo largo de 2026. Para ello, ha destinado cientos de millones de dólares a alianzas con empresas de tecnología de conducción autónoma y ha asumido compromisos para la adquisición de flotas de robotaxis.
De momento no hay un día exacto para la llegada de estos vehículos, pero no deben tardar mucho más tiempo. El experimento en ciudades como Atlanta ha sido positivo, y el reto ahora es traer estos servicios a Europa, aunque será clave seguir de cerca la reacción del mundo del transporte.
EL DELIVERY COMO MOTOR DEL CRECIMIENTO
Otro punto clave dentro de los resultados de la empresa es que, aunque la movilidad sigue siendo su principal músculo económico, el delivery sigue creciendo. Este último trimestre, la movilidad generó 27.442 millones de dólares en reservas, mientras que el Delivery sumó 25.431 millones de dólares. El crecimiento del sector de las entregas fue mucho mayor, del 30%, comparado con el 19% de la movilidad.

Es un cambio importante para las prioridades de la empresa, y se muestra como un cambio radical en cómo han operado desde su fundación. Es cierto que cambios como el de España pueden golpear al sector, pero sigue siendo una pieza central en su estrategia en el corto plazo.








