jueves, 5 febrero 2026

Renfe, Ouigo e Iryo quieren controlar los retrasos y mantenerlos en 25 minutos

El anuncio de Iryo apuesta por controlar los retrasos que han generado las medidas de Adif

Los retrasos de Renfe, Ouigo e Iryo se han transformado en la «nueva normalidad» tras el accidente en Adamuz. Las tres empresas han tenido que lidiar con los límites de velocidad que Adif ha aplicado en la mayoría de las rutas españolas como respuesta al accidente, pero ahora están intentando, al menos, tener algo de control sobre la situación y reducir los tiempos de demora a un número manejable.

En sus comunicados, las tres empresas confirman su deseo de limitar a 25 minutos los retrasos causados por los límites de velocidad. El cierre temporal de una parte de sus frecuencias —las últimas del día— para dejar espacio a Adif para la revisión y mantenimiento de las vías, ha llegado de la mano de la decisión de las tres operadoras de reorganizar sus viajes para reducir los retrasos de los últimos días al mínimo.

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Desde la implantación del límite de velocidad, los retrasos del sistema en rutas como la de Madrid y Barcelona promedian una hora, y pueden llegar a las dos horas en algunos casos. A esto se suma que el clima de las últimas semanas no ha ayudado a mantener los tiempos de cada viaje y que las protestas de los maquinistas incluso se han traducido en la convocatoria de una huelga de tres días entre el 9 y el 11 de febrero.

Un tren de Iryo y un AVE de Renfe en la estación de Atocha. Fuente: Agencias
Un tren de Iryo y un AVE de Renfe en la estación de Atocha. Fuente: Agencias

En ese panorama, las empresas están tratando de reducir sus retrasos actuales antes de perder a sus usuarios. Los tiempos de viaje tan largos, sumados al miedo comprensible tras el accidente en Adamuz, han hecho que el avión y el transporte por carretera recuperen una parte de su fuerza tras años en los que veían cómo la alta velocidad les iba quitando poco a poco a sus pasajeros. El objetivo es recuperar la confianza de los usuarios y tratar de normalizar la situación de cara al futuro.

Según lo explica la propia Iryo en un comunicado a sus pasajeros, el objetivo del Plan Alternativo de Transporte (PAT) es, precisamente, garantizar la estabilidad operativa. De todos modos, el cambio en estas frecuencias se revisará de forma periódica durante los próximos días y, en principio, solo estará vigente hasta el 7 de febrero, aunque no se descarta su ampliación si las labores de inspección y mantenimiento de Adif se alargan más tiempo.

EL RETO DE RECUPERAR LA NORMALIDAD EN LA ALTA VELOCIDAD

En cualquier caso, las tres empresas del sector siguen haciendo lo posible por acercarse a una situación normal. 2026 debía ser un año positivo para estas compañías, pues era el primer año en que las tres operadoras podrían contar desde el principio con todas las rutas que se abrieron en la primera etapa de la liberalización de la alta velocidad. En este panorama, los retrasos actuales son un golpe difícil de encajar y llegan después de varios años de crecimiento.

Además, han perdido una de sus rutas más importantes, la que conecta Madrid con las ciudades andaluzas, sin saber cuándo volverá a abrir. No solo es importante por el peso turístico de la zona, sino que el cierre temporal de la ruta ocurre antes de Semana Santa, uno de los momentos de más demanda en este trayecto, lo que hace que la fecha quede marcada a fuego en su calendario y que este año dependan más de Adif de lo habitual.

A esta situación se suma la decisión de Renfe e Iryo de retirar, temporalmente, su política de indemnizaciones por puntualidad. Es una posición que ha generado molestia entre los usuarios, quienes aseguran que la ocupación de los trenes no es la de siempre, pues, a pesar de los cambios en los horarios y la falta de indemnizaciones, no se han aplicado descuentos en los viajes.

RENFE, OUIGO E IRYO SOLO PUEDEN ESPERAR

Aunque el manejo de los precios y las indemnizaciones depende de ellos mismos, los retrasos de este momento no están controlados por los tres operadores. En el fondo, Ouigo, Iryo y Renfe no pueden hacer más que seguir las órdenes de Adif hasta que se normalice la situación y se cumpla con las labores de inspección y mantenimiento de las vías de tren.

Incluso en este panorama, son los primeros señalados por los retrasos. Lo cierto es que, con trenes que están llegando hasta dos horas después de la hora prevista, la reputación del sector no podía sino sufrir. Además, movimientos recientes como el tope de precios aplicado por Iberia en los vuelos internos pueden hacer que los viajeros vuelvan a usar opciones que habían descartado en los últimos años.


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