jueves, 5 febrero 2026

Nate Gentile (35), youtuber y especialista en tecnología: “La IA puede darle un cerebro real a un robot para interactuar con el mundo”

El youtuber Nate Gentile analiza el avance de la inteligencia artificial aplicada a la robótica y afirma que la tecnología ya permite crear máquinas con capacidad real de aprendizaje, interacción física y adaptación práctica al mundo cotidiano.

Nate Gentile es una de las voces más influyentes del mundo tecnológico en habla hispana. Desde su canal de YouTube analiza hardware, inteligencia artificial y tendencias digitales con un lenguaje cercano para la gran mayoría. Tras su paso por el CES de Las Vegas, la mayor feria de tecnología del planeta, el creador asegura que el futuro inmediato no está solo en el software, sino en la unión entre la IA y los robots.

Para Gentile, la revolución ya no es una promesa lejana. “Estamos dentro de ella”, asegura. Los algoritmos gobiernan redes sociales, aplicaciones y dispositivos desde hace años, pero ahora el salto cualitativo consiste en dotar a las máquinas de una verdadera capacidad de interacción con el entorno. En ese punto aparece el gran protagonista del momento: el robot con inteligencia artificial.

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El CES como escaparate de una nueva era

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La edición más reciente del CES fue, según Gentile, una demostración clara de hacia dónde se dirige la industria. “Había un pabellón entero dedicado a los robots”, explica. Empresas de todo el mundo presentaron prototipos de distintos tamaños y funciones: asistentes domésticos, máquinas industriales y dispositivos capaces de reconocer objetos, moverse y responder preguntas.

El youtuber destaca que el interés ya no es teórico. Fábricas como BMW utilizan desde hace tiempo robots para tareas específicas, aunque hasta ahora se trataba de brazos mecánicos programados para repetir movimientos. Lo novedoso es el concepto de robot humanoide, pensado para desenvolverse en espacios diseñados para personas.

“Siempre me pregunté para qué servía un robot con forma humana”, confiesa. “Pero tiene sentido: nuestro mundo está hecho a medida del ser humano. Si una máquina adopta esa forma, puede sentarse en una silla, abrir una puerta o coger un vaso sin necesidad de adaptarlo todo”.

La gran diferencia entre los modelos antiguos y los actuales, sostiene Gentile, no está en los motores ni en la mecánica, sino en el software. Programar cada acción de un robot resultaba casi imposible por la cantidad de variables que intervienen en la vida real. La inteligencia artificial cambia esa ecuación al permitir que la máquina aprenda a partir de datos y sensores. “Antes veíamos robots torpes porque no tenían cerebro. Ahora la IA puede darle un cerebro real a un robot para interactuar con el mundo”, resume.

Robots: Lo que hoy existe y lo que todavía falta

Robots: Lo que hoy existe y lo que todavía falta
Fuente: agencias

A pesar del entusiasmo, Nate Gentile es prudente. Aclara que los robots que se venden actualmente para el público general siguen siendo, en gran medida, juguetes tecnológicos. Marcas chinas como Unitree ya ofrecen modelos que pueden comprarse por entre 3.000 y 10.000 euros, pero su utilidad práctica todavía es limitada.

Uno de los principales avances visibles en el CES fue la integración de sistemas conversacionales. Existen robots capaces de mantener diálogos gracias a la misma tecnología que utiliza ChatGPT. Sin embargo, esto no implica que piensen por sí mismos. “Lo que hacen es transcribir tu voz, enviarla a un servidor y devolver una respuesta. Es como hablar con una IA, pero con un cuerpo físico delante”, explica.

El gran obstáculo actual es la latencia. Para que un robot converse con naturalidad necesita conexión permanente a internet, porque su “cerebro” está en la nube. Cada respuesta implica enviar y recibir información desde centros de datos externos, lo que genera retrasos que todavía resultan evidentes.

Otro desafío es el movimiento autónomo. Gentile cuenta que muchas de las demostraciones que se ven en ferias son coreografías previamente programadas. Un operario pulsa un botón y el robot baila, saluda o hace una pirueta. Son pruebas espectaculares, pero aún lejos de la autonomía real.

Aun así, hay avances prometedores. Empresas como Nvidia trabajan en entornos virtuales donde un robot puede entrenarse mediante simulaciones. Dentro de un mundo digital aprende a manipular objetos y, una vez perfeccionado, traslada ese conocimiento al plano físico.

“Es fascinante porque permite que practique miles de horas sin riesgo”, señala Gentile. “El problema es que ejecutar esos modelos de IA dentro del propio robot requiere chips muy potentes que todavía no están al alcance”.

La gran pregunta es cuándo llegarán estos dispositivos a los hogares. El creador es optimista, aunque moderado. Cree que compañías como Tesla liderarán el mercado y que en pocos años será normal ver un robot realizando tareas domésticas sencillas. Planchar, doblar ropa o limpiar podrían ser funciones habituales antes de lo que muchos imaginan. “Habrá una burbuja económica alrededor de la IA, seguro”, advierte. “Pero más allá de eso, estamos ante un cambio histórico. No vamos a volver atrás”, finaliza.


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