jueves, 5 febrero 2026

El cambio radical de Liberto Rabal: de ser el «chico Almodóvar» a trabajar en una gran superficie

El nieto de Paco Rabal vio cómo su prometedora carrera tras trabajar con Pedro Almodóvar se desvanecía hasta tener que aceptar empleos fuera del cine. Su historia revela las duras realidades de una industria donde el apellido no garantiza nada. Hoy intenta regresar mientras se dedica a la música y la escritura.

Liberto Rabal parecía tenerlo todo: apellido legendario, talento reconocido y la bendición de Pedro Almodóvar para protagonizar Carne trémula. Pero la fama es caprichosa. Dos décadas después de ese momento cumbre, el nieto de Paco Rabal fue visto vestido con el uniforme azul y amarillo de Ikea, atendiendo clientes en la calle Serrano de Madrid.

El giro radical se hizo evidente en enero de 2019, cuando varios testigos confirmaron que Liberto Rabal trabajaba como dependiente en la conocida cadena de muebles sueca. La noticia sacudió al sector: el actor que Almodóvar eligió tras descartar a Jorge Sanz ahora gestionaba pedidos de estanterías Billy. Su caída ilustra el abismo entre expectativas y realidad en el cine español.

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De nominado al Goya a buscar supervivencia

La carrera de Liberto comenzó con fuerza en 1996. Con apenas 22 años, su interpretación en Tranvía a la Malvarrosa le valió una nominación al Goya como mejor actor revelación. Un año después, Almodóvar apostó por él para Carne trémula (1997), donde compartió cartel con Javier Bardem y Penélope Cruz. El futuro parecía escrito: sería el siguiente gran nombre del cine español.

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Pero tras ese pico, los papeles escasearon. En 2004 intentó dirigir con Síndrome, pero el proyecto pasó sin pena ni gloria. Para 2005, su situación era crítica: confesó en Salsa Rosa que vivía con uno o dos euros al día y que su esposa, la actriz Adriana Davidova, y su hijo Daniel sobrevivían al límite.

Por qué su apellido no le salvó

«Aún no estoy viviendo debajo de un puente», declaró Liberto en 2016 ante la avalancha de titulares que lo llamaban «muerto de hambre». El problema fue estructural: una combinación letal de mala elección de papeles, agentes que no lo vendieron bien y su dispersión entre actuar, escribir, dirigir y dar conferencias. En España, ni siquiera ser nieto de Paco Rabal garantiza continuidad.

El cambio se aceleró cuando las series de sobremesa dejaron de llamarlo. El trabajo esporádico no pagaba facturas.

  • 2018-2019: Liberto Rabal es visto trabajando en Ikea Serrano, Madrid, vendiendo muebles a 8-10 horas diarias
  • Salario estimado: Entre 1.200-1.400 euros mensuales, insuficiente para sostener a su familia en la capital
  • Reacción pública: Sorpresa generalizada en redes sociales, donde usuarios compartieron fotos del actor atendiendo clientes
  • Testimonio cercano: «Se lleva muy bien con sus compañeros y nunca alardea de su apellido», según testigos

Mensajeros de la Paz le ofreció colaboraciones esporádicas durante los años más duros. Sobrevivió, pero el coste emocional fue alto: «No ha sido bonito leer titulares así. Aunque no tenga euros para pagar la luz, sigo siendo válido como individuo«, confesó.

Las consecuencias de quedarse fuera del sistema

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Frente a este escenario, el impacto fue múltiple. Primero, el golpe al ego: pasar de alfombras rojas a vestir uniforme corporativo rompe cualquier ilusión de permanencia en el estrellato. Segundo, la precariedad económica real: con un hijo que mantener y una esposa también actriz sin trabajo constante, las facturas se acumulaban. Tercero, el estigma social en un país donde el fracaso se percibe como culpa personal, no como fallo sistémico.

El caso expone cómo la industria audiovisual española expulsa a quienes no tienen red de contención constante. Sin agente poderoso, sin proyectos continuos, sin visibilidad en plataformas, un actor puede desaparecer en meses. Liberto eligió trabajar fuera del sector, asumiendo empleos que pagaran el alquiler mientras esperaba el regreso que nunca llegó con la fuerza esperada.

La brecha se evidencia cuando comparamos su trayectoria con la de compañeros de generación. Javier Bardem, su compañero en Carne trémula, se convirtió en estrella global. Penélope Cruz conquistó Hollywood. Liberto vendía muebles. La diferencia no fue talento: fue estructura, decisiones y suerte.

Por qué esto revela grietas en el cine español

Más allá del drama personal, el caso Liberto ilustra un problema estructural del audiovisual español: la falta de segundas oportunidades institucionalizadas. En Hollywood, existen mecanismos de reciclaje: actores que vuelven en series, doblajes, producciones independientes con presupuesto decente. En España, si no estás en el circuito de directores TOP o en series de plataformas, desapareces.

FactorHollywoodEspaña
Segundas oportunidadesMúltiples vías (TV, streaming, doblaje)Limitadas al circuito de élite
SindicatosPotentes, con protección realDébiles, sin red de contención
MercadoGlobal, volumen altoLocal, saturado, bajo presupuesto

El análisis revela que el cambio entre 2005 y 2019 fue brutal para actores de nivel medio. Las series de sobremesa desaparecieron, las plataformas aún no explotaban y el cine indie tenía presupuestos de subsistencia. Liberto quedó atrapado entre dos eras: demasiado viejo para el nuevo talento que buscaban las plataformas, demasiado joven para retirarse. Esto explica por qué acabó en Ikea: no había alternativa dentro del sector.

Qué hace ahora y qué pasará con su carrera

Mirando adelante, Liberto ha diversificado. Desde 2020, se volcó en la música: publicó canciones como «Vuela» y «Flores» en su canal de YouTube, explorando letras introspectivas sobre familia y memoria. También escribe poesía, con antologías publicadas, y da conferencias sobre cine y resiliencia. Su regreso actoral llegó con La estrategia del pequinés (2019), pero sin el impacto esperado.

Preguntas clave para entenderlo todo

P: ¿Liberto Rabal sigue trabajando en Ikea?
R: No, dejó ese empleo tras regresar a proyectos audiovisuales esporádicos desde 2019.

P: ¿Por qué Almodóvar no volvió a trabajar con él?
R: Almodóvar no suele repetir actores protagonistas; la química en Carne trémula fue puntual.

P: ¿Cuánto gana un actor español de nivel medio hoy?
R: Entre 800-1.500€/mes en series de sobremesa; proyectos indie pagan 50-150€/día de rodaje.

P: ¿Qué otros actores españoles han tenido caídas similares?
R: Pilar López de Ayala se alejó del cine; Unax Ugalde dejó de protagonizar tras años de éxito.


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