Cuando Sidenor anunció su interés en la compra de Talgo, se hizo énfasis en la necesidad del fabricante ferroviario de conseguir un socio industrial. Era evidente: la empresa es clave para entender el presente y el futuro de la alta velocidad no solo en España, sino en toda Europa, y sus retrasos en las entregas han complicado no solo su propia situación, sino también los procesos de liberalización de las rutas españolas. Pero, al revisar las cuentas más recientes de la compradora, se muestra que ellos también necesitaban un nuevo activo como Talgo.
Es que el informe de cuentas más reciente, presentado como parte de la auditoría hecha por PwC, muestra una caída en los beneficios del 70% entre el 31 de diciembre de 2023 y la misma fecha del año siguiente. Si bien es cierto que, a pesar de esta circunstancia, los beneficios de la empresa rozan los 18 millones de euros, ya eran tres años continuos en los que este número se reducía, de la mano de una caída en los datos de venta de acero en la empresa. Si bien la adquisición de Talgo los obliga también a transformar sus fábricas para hacer trenes, su cartera de clientes y empresas interesadas también son clave para la empresa.

En este panorama, y con la propia PwC avisando que tiene salvedades en su auditoría debido a que no se incluye de forma separada en sus cuentas de 2024 la remuneración del administrador único y los ejecutivos de alto cargo, Talgo puede acabar por ser un salvavidas. Es que, a pesar de los problemas que siguen teniendo, pueden resultar ser una pieza clave en su futuro a corto plazo, sobre todo por la apuesta europea y española por la alta velocidad; incluso si esta se ha visto afectada por las medidas tomadas tras el accidente en Adamuz en rutas como la que conecta Madrid y Barcelona.
De momento, hay varios retos con Talgo en el corto plazo, que estrenó ayer su nuevo consejo de administración. El fabricante no solo necesita que su nuevo accionista mayoritario ayude a desestancar su problema industrial, sino también buscar renegociar el pago de la deuda con Renfe derivada de las sanciones por incumplimiento de contrato, y ponerse al día con las entregas en Alemania o Dinamarca. Ya en el mes de diciembre anunciaron una ampliación de capital que debería ayudar a resolver algunos de estos problemas.
EL AUTOMÓVIL CASTIGA A SIDENOR
Según ha explicado la empresa en sus resultados, uno de los principales motivos en la caída de sus beneficios y datos de explotación ha sido la incertidumbre alrededor del sector de la automoción. Los problemas de esta industria, que no solo se derivan de los procesos de electrificación sino también del efecto que puede generar la situación arancelaria a nivel global, han hecho del mismo algo menos confiable.
Así, la adquisición de Talgo les permite también diversificar sus fuentes de ingresos. Es un mercado donde no es que estuviesen ausentes, pero sí es uno en el que no han tenido la misma presencia, y en el que ahora pueden empezar con fuerza. En cualquier caso, a pesar de esta situación, han ampliado sus datos de venta en mercados como Francia y Alemania. Incluso sin Talgo, ya en 2024 defienden que se mantenían lejos de la situación de crisis de otros medios.
TALGO: CLAVE PARA LA LIBERALIZACIÓN DE LA ALTA VELOCIDAD
Lo cierto es que, si resuelven los problemas industriales de la empresa, Talgo es una gran oportunidad. Las patentes de la empresa en sus trenes Avril, los únicos que pueden funcionar en vías de alta velocidad de ancho variable, son necesarias para la nueva etapa de la alta velocidad en el país y también los ha hecho atractivos para otros posibles acuerdos. De hecho, han mantenido una buena relación con empresas como Pesa en Polonia gracias a estos productos, y por eso siguen cerrando acuerdos a pesar de sus pedidos pendientes.
En el caso español es todavía más importante. Sus trenes son los únicos en el mercado que pueden operar en la ruta de la alta velocidad con dirección a Galicia, que por sus características y la combinación de tramos con ancho ibérico y ancho internacional obliga a que sean los Avril los que operen en este espacio. Eso deja a Ouigo e Iryo, o cualquier otra empresa que quiera sumarse a la ruta, en manos de Talgo.

Son buenas señales para Sidenor y son buenos motivos para acelerar la recuperación de la capacidad industrial de la empresa, pero también un recordatorio de la urgencia del proceso. En cualquier caso, será interesante seguir de cerca el proceso, y la mejora en el valor de las acciones del fabricante de trenes ya indica que ha recuperado una parte de la confianza de sus accionistas.








