miércoles, 4 febrero 2026

El suplemento “saludable” que podría estar jugando en contra de tu corazón

- Lo que tomas para cuidarte puede ser un aliado… o una trampa silenciosa si no lo eliges bien.

A veces, un suplemento mal elegido puede hacer más ruido en tu salud que el propio paso del tiempo.

Últimamente pasa mucho, ¿no?
Vas a la farmacia, entras en una tienda natural, o simplemente abres Instagram… y parece que todo el mundo está tomando algo.

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Vitamina D. Magnesio. Omega-3. Un multivitamínico “para la energía”.
Y claro, la idea suena bien: sentirse mejor, envejecer con más fuerza, prevenir sustos.

Porque a partir de cierta edad —especialmente después de los 60— uno ya no busca verse perfecto. Busca estar bien. Dormir mejor. Caminar sin dolor. Tener la cabeza clara.

Pero aquí viene la parte delicada (y, sinceramente, importante):
no todo lo que se vende como “salud” es siempre inofensivo.

suplemento
Algunos suplementos parecen salud… pero pueden actuar como una trampa silenciosa. Fuente: IA

El cuerpo cambia. Ya no procesa igual. Lo que antes eliminabas sin problema, ahora puede quedarse rondando dentro. Y algunos suplementos, si se toman mal, pueden provocar daños silenciosos… de esos que se confunden con “cosas de la edad”.

Cansancio. Hormigueos. Despistes. Palpitaciones.
Y uno piensa: “bueno, será normal…”
Pero a veces no lo es.

Los suplementos que pueden volverse una trampa (sin darte cuenta)

El suplemento saludable4 Merca2.es
Después de los 60, el cuerpo no procesa igual y hay que elegir con más cuidado. Fuente: IA

Uno de los más sorprendentes es la vitamina E en dosis altas, sobre todo en su forma sintética.

Porque sí, suena saludable. Antioxidante. Protectora.
Pero tomar más de 400 UI al día se ha relacionado con un aumento del riesgo de problemas cardíacos y ciertos tipos de ictus.

Lo irónico es que puede acumularse en los tejidos y empezar a actuar al revés: como oxidante. Como si el supuesto escudo se convirtiera en arma.

Por eso muchos expertos dicen: mejor vitamina E en comida real. Almendras, semillas, aceite de oliva… lo de siempre.

Luego está el hierro, que muchísima gente toma “por si acaso”.

Y ojo. Después de los 60, el cuerpo elimina peor el exceso de hierro. Y ese metal puede acumularse donde no debería: hígado, corazón… incluso cerebro.

Se ha vinculado con inflamación y con mayor riesgo de deterioro cognitivo.
Así que aquí la regla es simple:
hierro solo si lo manda un médico.

El suplemento saludable3 Merca2.es
No se trata de tomar más pastillas, sino de tomar lo que realmente suma. Fuente: IA

Otro caso preocupante es la vitamina B6 en megadosis.

Dosis altas, por encima de 100 mg diarios, pueden dañar los nervios y provocar hormigueo o dolor en manos y piernas.

Lo más triste es que el cuerpo solo necesita unos 2 mg al día. O sea… nada. Lo obtienes comiendo normal.

A veces, sin querer, tomamos 50 veces más de lo necesario pensando que es “mejor”. Y no.

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Y por último están los multivitamínicos baratos, esos que parecen una solución rápida para todo.

Muchos vienen cargados de rellenos, colorantes y vitaminas de baja calidad que ni se absorben bien.
En vez de darte energía, pueden sobrecargar hígado y riñones y dejarte justo con lo que querías evitar: fatiga, inflamación, malestar.

Los suplementos que sí pueden ser aliados de verdad

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Ahora, calma. No todo es peligro.

Hay nutrientes que, bien elegidos, pueden ser una ayuda enorme para mantenerse fuerte, lúcido y con buena calidad de vida.

Uno de ellos es la combinación vitamina D3 + K2.

Con los años producimos menos vitamina D con el sol. Y tomarla sola no siempre es suficiente. La K2 ayuda a que el calcio vaya a los huesos… y no termine depositándose en las arterias.

También está la vitamina B12, pero en su forma activa: metilcobalamina.

Muchos mayores absorben peor la B12 de los alimentos, y su déficit provoca cansancio, niebla mental, fallos de memoria… cosas que se confunden fácilmente con “demencia” cuando solo es una carencia corregible.


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