Así lo ha anunciado la empresa noruega especializada en energía renovable: Ørsted está llevando a cabo un proceso de desinversión muy marcado donde quiere vender todos sus activos de energía eólica terrestre (onshore) a Copenhagen Infrastructure Partners (CIP). El acuerdo entre las empresas alcanza unos 1.440 millones de euros para los activos de la danesa, con el cierre previsto para el segundo trimestre de 2026.
Esta venta de activos se encuentra enmarcada dentro de un paquete de desinversiones ya acordado durante 2025–2026 con unos ingresos totales de cerca de 46.000 millones de coronas danesas, cumpliendo así su objetivo de superar los 35.000 millones por desinversiones dentro de ese periodo. Con todo esto Ørsted cumpliría su programa pactado de desinversiones por valor de 70.000-80.000 millones de coronas danesas.
A este anuncio se le suma que el juez de Nueva York ha emitido un fallo a favor de la energética danesa, permitiendo que continúe con su proyecto Sunrise Wind, un parque eólico marino (offshore), que fue paralizado debido a la nueva política económica de Trump anti- energías eólicas. Hay que recordar que este parque, junto con el de Iberdrola a orillas de Massachusetts, forma parte de los cinco proyectos eólicos paralizados por la política energética de Estados Unidos.
Cómo ven la situación de Ørsted los analistas
Ante el conocimiento de estas noticias de la empresa, expertos como los de RBC lo han analizado en su último informe, encabezado por Alexander Wheeler, ven estas novedades como positivas, aunque su recomendación se sitúa en Mantener con un precio objetivo de 120 coronas danesas.
El argumento del banco no se basa en que operativamente el enfoque de la empresa energética sea incorrecto ya que está cumpliendo sus objetivos, sino que estos ya están descontados dentro de su acción. Es decir, no existen catalizadores que puedan impulsar el reenfoque estratégico de Ørsted centrado en la energía eólica offshore.
En este sentido hay que recordar que la compañía danesa está especializada en la energía 100% renovable y que las desinversiones anunciadas dentro su programa responden a que la empresa está apostando por concentrar su capital y esfuerzos en energía eólica marina, más allá de la terrestre. El desinterés por el onshore viene de buscar una forma rápida para fortalecer su cartera, debido a que recientemente la empresa ha experimentado presiones dentro de este terreno.

Por otro lado, el capital que obtiene de sus ventas serían destinadas a la financiación de proyectos offshore, que son conocidos por tener un coste en capex mayor, pero dentro de las previsiones de la empresa podría resultar más rentable debido a su posición de liderazgo dentro de Europa.
Además de que la forma en la que se pueden rentabilizar estos proyectos es mayor gracias a una mayor exposición al viento que la energía eólica terrestre y al uso de contratos de larga duración. Es decir, Ørsted simplifica su negocio apostando por una ventana de entrada más lucrativa pero arriesgada por los costes.
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De hecho, el factor costes es tan determinante, que los analistas canadienses de RBC se plantearían un cambio en su recomendación si se produjeran mejoras en los IRRs (Tasas Internas de Retorno) de las subastas de offshore, podrían dar un valor más jugoso al pipeline de crecimiento de Ørsted cara a 2030 (con un valor estimado de 26 GW).
En definitiva, RBC apunta a que es una buena noticia que la energética danesa haya dado los últimos pasos para cumplir su programa de desinversiones esperado. Sin embargo, la falta de catalizadores en el corto plazo así como unos IRRs más atractivos en las subastas de eólica marina, al igual de un posible bajada de los tipos de interés, dan pie a que los canadienses indiquen que su crecimiento ya está descontando en el valor de su acción. Por lo que establecen su recomendación en Mantener con un precio objetivo de 120 coronas danesas.








