miércoles, 4 febrero 2026

Borja Bandera (33), especialista en endocrinología y nutrición: “Los especialistas que han alertado sobre los riesgos de la creatina se equivocan”

El endocrinólogo Borja Bandera afirma que la creatina es segura y que el leve aumento de creatinina en análisis no implica daño renal, sino un efecto bioquímico normal que ha sido malinterpretado durante años.

La suplementación deportiva vive un auge sin precedentes y, dentro de ese universo, la creatina ocupa un lugar central. Millones de personas la consumen a diario para mejorar su rendimiento físico, pero también crecen las dudas cada vez que aparece un análisis de sangre con valores alterados.

El aumento de la creatinina en las analíticas ha generado miedo, consultas médicas y decisiones precipitadas. Sin embargo, la ciencia más reciente empieza a desmontar muchos de esos temores. Para el doctor Borja Bandera, la creatina no es la amenaza que durante años se ha querido dibujar.

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Por qué la creatinina sube y el riñón no sufre

Por qué la creatinina sube y el riñón no sufre
Fuente: agencias

Cuando una persona inicia suplementación con creatina, es muy probable que en su próxima analítica aparezca un ligero aumento de la creatinina en sangre. Durante décadas se asumió que ese dato era sinónimo de daño renal, y de ahí nació buena parte de la demonización de la creatina.

El razonamiento parecía lógico: si la creatinina se filtra por el riñón, cualquier subida debía significar que ese órgano estaba funcionando peor. Bajo esa premisa, muchos médicos recomendaban dejar de tomar creatina de inmediato. Hoy se sabe que esa conclusión era incompleta.

La creatina se metaboliza en el músculo y, como parte natural de ese proceso, se transforma en creatinina. Al haber más cantidad disponible en el organismo, también se genera un poco más de este subproducto. El riñón sigue filtrando exactamente igual, pero hay más “material” circulando. Es un cambio bioquímico, no un deterioro orgánico.

El propio doctor Bandera lo explica con una comparación gráfica: la creatinina es como el humo del escape de un coche. Que salga más humo no implica necesariamente que el motor esté roto; puede significar simplemente que se está utilizando más combustible. Con el consumo de creatina ocurre exactamente eso.

Por este motivo, los especialistas advierten que evaluar la función renal únicamente a partir de la creatinina puede llevar a errores. Existen alternativas más precisas, como la medición de cistatina C o la comparación de creatinina en sangre y orina de 24 horas, que permiten diferenciar un problema real de un simple efecto fisiológico del uso de suplementos de creatina.

La evidencia científica más reciente

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Las opiniones personales y las anécdotas clínicas han dominado durante años la conversación. Sin embargo, un metaanálisis publicado en 2025 reunió toda la información disponible para responder de forma definitiva a la gran pregunta: ¿perjudica realmente al riñón la creatina?

Este trabajo analizó estudios realizados durante un cuarto de siglo y evaluó dos variables clave: el nivel de creatinina y la tasa de filtrado glomerular. La conclusión fue clara. En las personas que se suplementan, la creatinina puede subir levemente, normalmente menos de 0,1 mg/dl, pero ese cambio no tiene relevancia clínica.

Lo verdaderamente importante es que el filtrado renal se mantiene estable. Es decir, no hay evidencia de que quienes tomaban creatina presentaran un peor funcionamiento del riñón que quienes no la consumían. El órgano sigue haciendo su trabajo con total normalidad.

El metaanálisis también mostró que esa pequeña subida aparece sobre todo en la primera semana de uso y luego se estabiliza. Además, cuando se suspende la suplementación, los valores regresan a su nivel previo. Un comportamiento que confirma que se trata de un efecto bioquímico reversible.

Otro aspecto fundamental es la dosis. La mayoría de los estudios se basaron en cantidades habituales, entre 5 y 10 gramos diarios. Dentro de esos márgenes, la evidencia respalda la seguridad de la creatina. En cambio, las megadosis de creatina que algunos consumen sin control apenas han sido investigadas y no pueden considerarse recomendables.

El doctor Borja Bandera insiste en un mensaje práctico: utilizar creatinina como único marcador para valorar la salud renal en personas que entrenan y se suplementan puede ser engañoso. Interpretar correctamente una analítica exige contexto, historial y herramientas adecuadas.

Además, recuerda que existen amenazas reales para el riñón que suelen pasar desapercibidas: la obesidad, el tabaquismo, la hipertensión, el sedentarismo, la deshidratación o el abuso de antiinflamatorios. Frente a todos esos factores, la creatina aparece como un elemento de impacto prácticamente irrelevante.

En consulta, la recomendación es sencilla. Si una persona que toma creatina observa una ligera subida de creatinina, no debe alarmarse. Lo prudente es revisar analíticas previas, valorar otros indicadores y, si es necesario, repetir el estudio con métodos alternativos. Solo en caso de dudas persistentes se aconseja dejar la creatina durante un par de semanas antes de una nueva prueba.


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