Aunque no estén directamente relacionadas con la situación, las aerolíneas y sus vuelos dentro del territorio español se han visto marcados por la situación de los trenes de alta velocidad. Esto ha hecho que Iberia ponga un límite de precios desde el día de ayer en su ruta Madrid-Barcelona, con el precio máximo en 99 euros. Es un paso que han considerado necesario a sabiendas de que se han convertido en una opción clave en estos días.
Es que en las últimas semanas los vuelos de las aerolíneas españolas habían tenido un alto nivel de ocupación, pero la demanda también había disparado los precios. Sin embargo, con el cierre de algunas frecuencias en la ruta que conecta la capital con la Ciudad Condal, se han vuelto la única opción para combinar ambas ciudades sin depender de un vehículo particular.

Pero al mismo tiempo, esta medida, o el refuerzo en las rutas andaluzas, ha servido para que las líneas aéreas recuperen algo de peso en el mercado interno. En los últimos años, empujadas por la liberalización, las operadoras de la alta velocidad habían ido quitando poco a poco una parte importante de su mercado a las líneas aéreas; pero la preocupación de los usuarios por la seguridad de la vía, los retrasos en las horas de llegada, la decisión de Renfe e Iryo de no cumplir con su política de indemnización y el cierre de frecuencias les han dado oxígeno.
Es cierto también que la situación no será permanente. Desde Adif y desde las operadoras se hace lo posible por recuperar al menos una parte de la normalidad en la alta velocidad, pero mientras tanto los vuelos de Iberia y sus competidores en el territorio nacional se vuelven una opción más clara para los viajeros que los habían abandonado por los trenes, sobre todo si necesitan viajar en uno de los horarios cancelados.
EL PRECIO SIGUE MUY POR ENCIMA DE LOS TRENES
Incluso con el tope autoimpuesto por Iberia en los precios, la opción de la alta velocidad sigue siendo más barata. Aunque la duración de los viajes puede llegar a ser dos horas más de lo calculado originalmente debido a los límites de velocidad impuestos por Adif, el precio de un viaje en las opciones de alta velocidad puede ser incluso la mitad del precio de un vuelo.
Además, aunque el vuelo es más corto, el tiempo de espera previo en los aeropuertos, que exige hora y media de antelación para realizar correctamente el check-in y evitar alguna incidencia, termina acercándose al tiempo del tren. Es cierto que en la situación actual ni siquiera la suma de ambos factores se acerca a lo largos que se han hecho los viajes de tren debido a los límites de velocidad, pero la diferencia de precios puede ser suficiente para aparcar estas preocupaciones, o bien para que el tren sea la única opción viable en algunos casos.
Pero captar algunos usuarios dudosos ya sería una buena noticia. Con una huelga de maquinistas convocada para tres días de la semana que viene, y que puede repetirse en el futuro, y la ruta de Andalucía bloqueada hasta nuevo aviso, la situación puede seguir siendo complicada para Ouigo, Iryo y Renfe, y puede dejar más espacios para aerolíneas como Iberia.
UN OASIS PARA IBERIA EN MEDIO DE LA APUESTA POR LA ALTA VELOCIDAD
Lo cierto es que para Iberia y demás aerolíneas lo más probable es que esta situación no sea más que un oasis temporal. La apuesta de España, y Europa, es que estos viajes de distancias cortas se hagan a través de la alta velocidad, un medio de transporte que consideran más limpio que los aviones. Pero al menos les permite volver a ser una opción para los usuarios que en los últimos años han apostado por el AVE y sus competidores.
También es una oportunidad para presentarse como servicio público. La realidad es que la situación de los trenes también ha hecho más complicadas las conexiones nacionales, por lo que el cambio en los precios les permite dar una buena imagen a los usuarios, en un momento en que las líneas aéreas suelen relacionarse sobre todo con controversias como la del equipaje de mano.








