Este 1 de febrero de 2026, La Vanguardia cumplió 145 años, mientras que Mundo Deportivo acaba de celebrar 120. En un doble aniversario histórico para el Grupo Godó, su editor, Javier de Godó, ha aprovechado la ocasión para reflexionar sobre el significado de orientar un medio de comunicación y compartir las claves que, a su juicio, definen a un buen editor.
En un texto publicado en la propia cabecera generalista, Godó dice que ser editor significa mantener la independencia, el rigor y la pluralidad, adaptando el medio a cada momento histórico, protegiéndolo de presiones externas e incorporando talento para mejorar los contenidos: «El editor es, además, quien elige al director, que es el capitán que debe llevar diariamente la nave a buen puerto».
Esta labor ha estado presente a lo largo de su trayectoria desde que sucedió a su padre, consolidando la línea editorial del diario, que se ha bailado al son político de cada momento —felipismo, aznarismo, juancarlismo, procés o sanchismo—.
Pese a sus guiños a la hegemonía dominante en las últimas cuatro décadas, La Vanguardia nunca ha comprometido su calidad periodística, su transversalidad, su apuesta por la cultura ni su amplia cobertura de los temas catalanes, siempre con un guiño catalanista.
HISTORIA
El aniversario sirve también para poner en valor la historia del periódico y del grupo. Fundado el 1 de febrero de 1881 por los hermanos Carlos y Bartolomé Godó como órgano del liberalismo barcelonés, La Vanguardia ha atravesado crisis políticas, económicas y culturales manteniéndose como referencia en Cataluña y en España.
Carlos Godó restituyó el diario tras la Guerra Civil y logró la salida del director impuesto desde Madrid, el ruidoso anticatalanista Luis de Galinsoga, aunque el cargo del editor como procurador en las Cortes franquistas matiza la autonomía editorial que su hijo sostiene que defendió.
Javier de Godó, devoto lector y amante de la vela, ha seguido esa tradición familiar de equilibrios. Durante los años ochenta y noventa, consolidó la posición del diario frente a los gobiernos de Jordi Pujol, el felipismo y la monarquía, buscando siempre un punto medio que preservara la influencia del periódico.

La reconciliación con Madrid se reforzó en 2018, poco antes de la moción de censura que llevaría a Pedro Sánchez a la Moncloa, cuando Javier de Godó creó un consejo asesor en la capital para tender puentes con el poder central, culminando décadas de pragmatismo político y empresarial. El Grupo Godó, que además de La Vanguardia edita Mundo Deportivo y la emisora radiofónica líder en Cataluña RAC1, ha consolidado su posición como conglomerado mediático sólido.
A mediados de 2025, Javier de Godó decidió iniciar un proceso de sucesión: nombró a su hijo Carlos Godó presidente ejecutivo del grupo mientras él mantiene el cargo de editor del emblemático diario barcelonés, «mientras me sienta con fuerzas».
Paralelamente, Godó fue promovido por su todopoderoso amigo Isidre Fainé a la vicepresidencia del holding inversor CriteriaCaixa, clave en el accionariado de compañías estratégicas o influyentes como Telefónica, Naturgy o Caixabank.
Económicamente, el Grupo Godó cerró 2024 con un resultado consolidado de 3,5 millones de euros, duplicando los 1,7 millones de 2023. La facturación total alcanzó 179 millones de euros, mientras que el patrimonio neto se situó en 68,7 millones, con un endeudamiento a largo plazo de 27,4 millones, lo cual supuso un 124% superior al año anterior.







