El Banco Central Europeo (BCE) mantendrá sin cambios los tipos de interés oficiales en el 2% por quinta reunión consecutiva, pese a los riesgos de inflación a medio plazo y la apreciación del euro frente al dólar.
Ignacio Lena, miembro del equipo de Inversión de los fondos de Renta Fija de A&G Global Investors, resume el sentir de muchos analistas: “la primera reunión del año del BCE se perfila como un encuentro de transición, con el Consejo de Gobierno manteniendo previsiblemente los tipos de interés sin cambios y reafirmando un enfoque prudente, dependiente de los datos y decidiendo reunión a reunión”.
Aunque destaca también que “la reunión será también la primera tras el reciente nombramiento del nuevo vicepresidente del BCE, el croata Vujcic. Se trata de un relevo institucional que, si bien no implica cambios inmediatos en la orientación de la política monetaria, refuerza la percepción de continuidad y estabilidad dentro del banco central”.
Por su parte, Konstantin Veit, gestor de carteras en PIMCO, espera que el BCE mantenga sin cambios el tipo de interés. “Con la inflación en términos generales dentro del objetivo, el crecimiento cercano a la tendencia y los mercados laborales aún sólidos, el BCE tiene pocos motivos para ajustar su política en este momento”.
“Aunque sigue habiendo cierto debate en torno a los riesgos de inflación a medio plazo, creemos que el Consejo de Gobierno pasará por alto las modestas desviaciones del objetivo provocadas por la energía y mantendrá los tipos en el futuro inmediato, ya que la inflación de los salarios y los servicios siguen normalizándose”, apunta.

BCE: atención al impacto de un dólar débil
Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, tampoco espera sorpresas en lo que a movimientos de tipos se refiere. Tampoco se esperan novedades en cuanto al enfoque que plantee Lagarde y que seguirá siendo ‘data dependent’.
“La fortaleza del euro con respecto al dólar que estamos viendo en las últimas semanas está empezando a generar ruido sobre el efecto que puede tener sobre los precios, pero a nuestro juicio es pronto todavía para llevar al Banco Central a tomar medidas en ese sentido. No obstante, es cierto, que si la tendencia continúa podría afectar a la política monetaria de cara a la segunda parte del año, no sería descartable que sea un tema que surja en la reunión de este jueves”.
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En esa línea, Shaan Raithatha, CFA, economista sénior de Vanguard Group, señala que “a pesar de los titulares sobre el fortalecimiento del euro, sobre una base ponderada por el comercio, solo ha subido un 0,3% desde las proyecciones del personal del BCE de diciembre (fecha límite del 26 de noviembre). Sin embargo, el euro se ha apreciado un 7% en los últimos 12 meses. Según nuestros cálculos, esto debería restar alrededor de 0,3 puntos porcentuales a la inflación de este año”.
Y en sus previsiones, va más allá: “esperamos que el tipo de interés de facilidad de depósito del BCE se mantenga en el 2% durante todo el año 2026. El listón para un cambio de política es alto y requerirá una reevaluación significativa de las perspectivas económicas. Dicho esto, consideramos que el equilibrio de riesgos se inclina hacia una mayor relajación de la política monetaria dada la perspectiva de una bajada de los precios de la energía, un euro más fuerte y una moderación del crecimiento salarial”.

Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, matiza que la cuestión más relevante es el posible obstáculo para la política monetaria de la apreciación del euro frente al dólar. Puede llegar a reforzar el argumento de mayor flexibilización monetaria.
Desde la reunión de diciembre el euro se ha apreciado alrededor de 1% frente al dólar. Lagarde puede reiterar que el BCE no se fija en un tipo de cambio del euro, aunque lo tenga en cuenta al evaluar las perspectivas de inflación e implicaciones para la política monetaria. Las estimaciones basadas en modelos del propio BCE sugieren que una apreciación del 10% en el tipo de cambio efectivo nominal del euro puede reducir la inflación en torno a 0,6% en aproximadamente un año.
Si el sigue fortaleciéndose para la reunión del 19 de marzo, cuando el BCE presente proyecciones macroeconómicas actualizadas, puede provocar revisiones a la baja en las perspectivas de inflación, que en diciembre estaban en 1,9% para 2026 y 1,8% para 2027, en ambos casos por debajo del objetivo de 2%.
Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, recuerda que “el euro se apreció un 7,6% el año pasado en términos ponderados por comercio, y esto ya ha sido incorporado en las proyecciones de crecimiento e inflación del BCE. En consecuencia, pese a la fortaleza reciente del euro, no existe necesidad de que el BCE ajuste su orientación de política monetaria”.
En conclusión, “el BCE se mantendrá estable ante una inflación equilibrada y una actividad económica boyante”, según François Rimeu, estratega senior de Crédit Mutuel AM.








