A veces, las rutinas más populares son justo las que más te alejan de cuidarte de verdad. En un mundo donde el fitness muchas veces parece una carrera frenética —cuerpos perfectos en 30 días, dietas imposibles, promesas que suenan demasiado bien—, Albert Bueno aparece como una voz distinta. Más tranquila. Más humana.
Él no habla de “machacarse” ni de sufrir por sufrir. Habla de evolucionar, de aprender, de construir algo que puedas sostener con el tiempo, como quien levanta una casa con buenos cimientos, no con prisas.
Albert se define, ante todo, como alguien curioso. De esos que nunca dejan de hacerse preguntas. Y quizá por eso entiende el ejercicio no como un castigo… sino como una herramienta para vivir mejor. Para estar bien en tu cuerpo, sí, pero también en tu cabeza.
Un aprendizaje duro que lo cambió todo

Su historia no empezó fácil, ni mucho menos. En sus primeros años, como le ocurre a tanta gente, cayó en el mundo de las dietas estrictas y los entrenamientos exigentes sin una guía real. Todo muy rígido, muy extremo.
Y ahí llegó el golpe: Albert sufrió un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Una experiencia dolorosa, de las que te sacuden por dentro y te obligan a mirar las cosas de otra manera.
Pero lo importante es lo que vino después. En vez de quedarse atrapado en esa etapa, la convirtió en motor. Su propósito ahora es ayudar a otros a no cometer esos mismos errores. Porque nadie debería perderse intentando “mejorar”.
Hoy, su filosofía se resume en algo simple pero poderoso: el fitness no se construye desde la obsesión, sino desde la sostenibilidad.
Por eso habla tanto de la regla del 1%: pequeñas decisiones diarias, casi invisibles, que con el tiempo se vuelven gigantes. Y también lanza una frase que se te queda grabada: “No Brain, No Gain”. No se trata solo de fuerza bruta. Se trata de entrenar con cabeza.
Como él mismo dice:
“Los principios nunca son fáciles… cuanto más sabes, más te das cuenta de lo poco que sabes.”
(Y esa mezcla de ganas y frustración… la conocemos todos, ¿no?)
Entrenar bien no es entrenar más

Albert insiste en algo que suena casi revolucionario en estos tiempos: no hace falta vivir en el gimnasio.
Para alguien que empieza, lo importante no es hacer cinco o seis días semanales, sino crear algo simple que puedas mantener. Dos o tres sesiones centradas en fuerza pueden ser más que suficientes si están bien planteadas.
Su base son los movimientos de siempre, los básicos: empuje, tracción, pierna. Nada de rutinas infinitas ni ejercicios rarísimos que ves en TikTok.
Y ojo con el gran error: entrenar siempre al fallo, como si cada serie fuera una batalla final. Albert defiende dejar “repeticiones en recámara”. Guardarte dos o tres. Porque progresar también es saber recuperarse, no acumular fatiga como si fueras una máquina.
Además, recomienda empezar con ejercicios grandes, multiarticulares —sentadillas, press de banca— y dejar lo más aislado para el final.
Su frase lo resume perfecto:
“Es más importante repetir la acción que hacerla perfecta.”
Comer bien sin vivir encerrado en una dieta

En nutrición, Albert también rompe con la rigidez. Para él, comer saludable no significa vivir limitado. Significa equilibrio.
Su regla es clara: 80/20. Comer bien la mayor parte del tiempo, sí. Pero dejar espacio para la vida social, para disfrutar, para no sentir que estás en una cárcel alimentaria.
Defiende además los carbohidratos (sí, los pobres demonizados): legumbres, tubérculos, cereales. Porque son energía, estabilidad, y ayudan a evitar esos picos de hambre que luego lo estropean todo.
En suplementos, recomienda tres básicos sencillos:
Creatina, para fuerza y rendimiento.
Magnesio, para descansar mejor.
Ashwagandha, para ayudar a manejar el estrés.
Y deja una frase que vale oro:
“No te sacian las calorías, te sacian los nutrientes.”









