martes, 3 febrero 2026

El síntoma nocturno que muchos ignoran… y puede estar poniendo tu corazón en peligro

- Dormir debería ser descanso… pero la apnea del sueño puede convertir la noche en una lucha silenciosa.

A veces, el primer síntoma aparece de noche… y ni siquiera lo notamos. Dormir… qué palabra tan bonita, ¿no? Suena a calma, a pausa, a refugio. A ese momento del día en el que por fin todo se apaga un poco y el cuerpo puede repararse, como una casa que se queda en silencio después del bullicio.

Pero a veces, aunque estemos tumbados ocho horas, la noche no nos devuelve nada.

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Y eso desconcierta. Y mucho.

Porque hay personas que se acuestan, duermen “del tirón”… y aun así se levantan como si hubieran corrido una maratón. Con la cabeza pesada. Con la sensación de no haber descansado nada. Como si el sueño hubiera sido un espejismo.

En muchos casos, detrás de eso está la apnea del sueño, un trastorno tan silencioso que puede pasar años escondido.

La apnea ocurre cuando, mientras duermes, dejas de respirar durante unos segundos. Diez. Veinte. Treinta. Y no es una vez. Pasa muchas veces en una sola noche.

Es como si el cuerpo hiciera pequeñas pausas… demasiado largas.

Y sí, suena inquietante, porque lo es.

Lo más raro es que tú no te das cuenta

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La noche puede parecer tranquila… pero el cuerpo a veces no descansa. Fuente: IA

Aquí hay algo casi irónico: la mayoría de quienes tienen apnea no lo saben.

No es como un dolor de muelas, que te grita. Esto no grita. Esto susurra.

Normalmente es alguien de al lado quien lo nota: la pareja, un familiar, incluso un amigo en un viaje. Ronquidos fuertes. Silencios raros. Esa pausa que hace que alguien diga: “¿Has dejado de respirar?”

Y tú, claro, al día siguiente ni te enteras.

Existen dos tipos principales: la apnea obstructiva, cuando la garganta se cierra como una puerta a medio bloquear, y la apnea central, cuando el cerebro no manda bien la señal para respirar (como si el sistema se quedara unos segundos en blanco).

Pero el resultado es el mismo: el sueño se rompe.

Porque cada vez que falta aire, el cerebro entra en modo alarma. Te despierta lo justo para que respires otra vez. No un despertar completo, no… son pequeños “saltos” invisibles, llamados microdespertares.

Es como intentar dormir mientras alguien te da golpecitos toda la noche.

No lo recuerdas, pero tu cuerpo sí.

Y entonces llega el día… y no puedes con él

El sintoma nocturno2 Merca2.es
La apnea del sueño interrumpe la respiración sin que lo notes. Fuente: IA

El síntoma más común es ese cansancio raro, profundo.

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No es “tengo sueño porque me acosté tarde”.

Es otra cosa.

Es quedarte dormido en el autobús sin querer. Cabecear viendo una película a las seis de la tarde. Sentir que el café ya no hace milagros.

Y lo más peligroso: dormirse al volante.

Hay personas que viven así durante años pensando que es estrés, que es la edad, que “bueno, será normal estar cansado”.

Pero no siempre es normal.

A veces es tu cuerpo pidiendo ayuda.

¿Cómo se sabe si la tienes?

El sintoma nocturno1 Merca2.es
Despertar agotado no siempre es estrés: a veces es un trastorno del sueño. Fuente: IA

La buena noticia es que se puede diagnosticar.

Existe el polisomnograma, que es un estudio completo del sueño: pasas una noche monitorizado, y se registra cómo respiras, cómo late tu corazón, qué hace tu cerebro.

También hay pruebas más sencillas, como la poligrafía respiratoria, que incluso se puede hacer en casa.

Y cuando se detecta… se puede tratar.

El tratamiento más habitual es el CPAP, una máquina que manda aire con presión para mantener la vía respiratoria abierta. No es el aparato más glamuroso del mundo, no vamos a mentir, pero mucha gente dice algo precioso: “He vuelto a dormir”.

También ayudan cosas más simples (aunque no siempre fáciles): perder peso, dormir de lado, cuidar la postura.

En algunos casos se recurre a cirugía, aunque no siempre elimina la apnea por completo.

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