Nintendo ha vuelto a demostrar que conserva un olfato privilegiado para explotar sus consolas y franquicias históricas. La compañía japonesa de videojuegos cerró los tres primeros trimestres de su año fiscal, entre abril y diciembre, con un aumento del 51% en su beneficio, impulsado por el buen rendimiento de su consola Switch 2 y de los títulos asociados a la plataforma, según los datos difundidos por la propia empresa.
En ese periodo, Nintendo Co., con sede en Kioto, registró un beneficio neto de 358.900 millones de yenes (unos 2.300 millones de dólares), frente a los 237.000 millones de yenes logrados un año antes. Los ingresos avanzaron todavía más rápido: las ventas casi se duplicaron, con un salto del 99%, hasta los 1,9 billones de yenes (unos 12.000 millones de dólares), apoyadas en una demanda muy sólida de Switch 2, la revisión de su popular consola híbrida, lanzada el año pasado.
La compañía, propietaria de franquicias de enorme tirón como Super Mario y Pokémon, ha vuelto a encontrar en el hardware un soporte esencial para su cuenta de resultados. Switch 2, que mantiene el formato híbrido ya conocido de su antecesora —un sistema que puede utilizarse tanto conectado al televisor como en modo portátil—, ha llegado al mercado con una pantalla de mayores dimensiones y una mejora apreciable de la calidad gráfica, una combinación que parece haber convencido tanto a los usuarios más fieles como a nuevos compradores.
Pese a este desempeño, Nintendo ha optado por la cautela. La empresa ha decidido mantener sin cambios su previsión de beneficio neto para el conjunto del ejercicio fiscal, que termina en marzo, en 350.000 millones de yenes (alrededor de 2.300 millones de dólares). El mensaje es que, aunque el negocio marcha mejor de lo esperado en los primeros nueve meses del año fiscal, la compañía prefiere no actualizar al alza el objetivo a falta del último tramo del ejercicio, tradicionalmente relevante pero también más imprevisible por factores como la evolución de los costes de componentes o la competencia.
Switch 2 firma el estreno más rápido de una consola de Nintendo
La nueva consola se ha convertido en un fenómeno de ventas en tiempo récord. Según las cifras a diciembre, Nintendo había colocado en el mercado casi 17,4 millones de unidades de Switch 2 desde su lanzamiento. Esa cifra convierte a la máquina en el sistema de juego de la marca con el arranque comercial más veloz de su historia.
Para el conjunto del año fiscal, la compañía espera vender 19 millones de unidades de Switch 2. El hecho de que ya se hayan alcanzado cerca de 17,4 millones antes del cierre de diciembre avala la confianza del grupo en cumplir, e incluso superar, ese objetivo. La campaña navideña, tradicionalmente clave para la industria del videojuego, fue especialmente fuerte para Nintendo, algo que, según subrayan los analistas consultados por medios especializados, ha contribuido a disipar parte de las dudas que habían aparecido en los últimos meses sobre un posible agotamiento prematuro de la demanda.
Switch 2 sigue la línea estratégica que Nintendo ha consolidado en la última década: diferenciarse de sus rivales no tanto por la potencia bruta, sino por la propuesta de juego y la flexibilidad de uso. El modelo actual refuerza elementos que ya funcionaban —la portabilidad y la posibilidad de conectar el dispositivo al televisor— con ajustes técnicos relevantes, pero sin romper con la base instalada de jugadores ni con la imagen de marca construida alrededor del ecosistema Switch.
Esa estrategia parece haber dado sus frutos. La compañía calcula que alrededor de 129 millones de personas en todo el mundo juegan actualmente en la familia de dispositivos Switch, según los datos. Más allá de las cifras de consolas vendidas, este volumen de usuarios activos es un indicador clave del músculo de Nintendo en el mercado: implica una comunidad amplia y comprometida que, potencialmente, seguirá adquiriendo juegos y contenidos adicionales durante años.
La fortaleza del catálogo también se refleja en el rendimiento de títulos concretos. Uno de los buques insignia del actual ciclo es “Mario Kart World”, un juego asociado a Switch 2 que ha logrado unas ventas acumuladas de unos 14 millones de unidades. El éxito de este lanzamiento confirma el peso de las franquicias históricas de la compañía, que sigue apoyándose en sagas conocidas para apuntalar las ventas de nuevo hardware y fidelizar a su base de seguidores.
El reto de mantener el ritmo: más juegos, chips más caros y la presión del mercado
Los buenos resultados de Nintendo se producen en un contexto de desafíos significativos para toda la industria. Más allá de la habitual necesidad de renovar el catálogo y mantener viva la atención del público, la compañía se enfrenta a un escenario de costes más volátil, en particular por la evolución de los precios de los componentes electrónicos y, en especial, de los chips de memoria.
Algunos analistas han advertido de que el encarecimiento de estos componentes podría erosionar los márgenes de beneficio de fabricantes de consolas y dispositivos de juego. Sin embargo, no todos comparten este diagnóstico pesimista. Atul Goyal, analista de la firma Jefferie, sostiene que los temores en torno a un debilitamiento de las ventas de Switch 2 estaban exagerados, como demuestra el fuerte comportamiento del producto en diciembre, uno de los meses más críticos del año para el sector.
En un informe reciente, Goyal calificó de “especulativos” los miedos relacionados con la subida de los costes de memoria y defendió que esos riesgos son “estratégicamente manejables” para Nintendo. En su opinión, la combinación de un hardware con buena acogida y un flujo constante de nuevos juegos permitiría a la compañía absorber mejor posibles presiones de costes y mantener la rentabilidad.
En el frente del software, Nintendo tiene previsto seguir explotando sus licencias más reconocibles. Más títulos están en camino dentro de la franquicia Super Mario Brothers, que celebró su 40 aniversario el año pasado. Esa efeméride ha servido para reimpulsar la visibilidad del personaje y alimentar el interés en nuevos contenidos asociados, en un momento en que el universo Mario se ha extendido también a otras áreas, como el cine y los parques temáticos.
La compañía trabaja además en un nuevo juego de la serie Splatoon, otra de sus marcas recientes con una comunidad de seguidores especialmente activa en Japón y en mercados occidentales. Este enfoque en las franquicias propias, que históricamente ha sido una de las señas de identidad de Nintendo, se verá acompañado por el desembarco de sagas de terceros en Switch 2.
Distintas compañías externas preparan lanzamientos para la consola, incluidos títulos de series tan conocidas como “Biohazard” (nombre con el que se comercializa en Japón la saga Resident Evil) y “Final Fantasy”. La llegada de estos juegos, generalmente asociados a experiencias más exigentes a nivel técnico, refuerza el atractivo del catálogo y sugiere que desarrolladores externos siguen viendo potencial comercial en la plataforma de Nintendo.
Las reacciones del mercado bursátil han sido positivas. Las acciones de Nintendo, que habían repuntado durante los meses de verano para luego ceder terreno y volver a niveles similares a los de hace un año, subieron un 1,8% en la sesión del martes en la Bolsa de Tokio, tras el anuncio de resultados. Esta subida refleja un cierto alivio entre los inversores, que habían empezado a preguntarse si la compañía sería capaz de mantener el fuerte ritmo de ventas de consolas y juegos visto en ejercicios anteriores.
En paralelo, persiste la cuestión de cuánto tiempo podrá prolongarse el ciclo de vida de Switch 2 sin un relevo de hardware de mayor calado. La experiencia de la anterior Switch, que se mantuvo como uno de los sistemas más populares del mercado durante varios años gracias a revisiones y un flujo constante de lanzamientos, sugiere que Nintendo confía en modelos de larga duración más que en cambios disruptivos frecuentes.
Por ahora, los números respaldan esa apuesta. El desafío, como apuntan los analistas, será sostener el interés del público con propuestas de software suficientemente atractivas, gestionar con cuidado la presión de los costes de componentes y evitar que la competencia en consolas y servicios de juego en la nube erosione el atractivo de una propuesta híbrida que, de momento, sigue funcionando.








