domingo, 1 febrero 2026

El truco mental que apaga un pensamiento intrusivo en segundos

- Aprender a bajar el ruido mental puede ser el primer paso para recuperar calma y claridad.

Hay días en los que la mente parece una radio mal sintonizada. Estás intentando vivir, trabajar, respirar tranquilo… y de repente aparece un pensamiento que no has invitado. Se cuela, insiste, vuelve. Y tú piensas: ¿pero por qué estoy pensando esto otra vez?

La creadora y comunicadora Eliane pone algo muy importante sobre la mesa: los pensamientos intrusivos son normales. Sí, normales. Le pasan a todo el mundo. El problema no es que existan, sino el poder que les damos. El volumen con el que suenan dentro de nosotros.

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Durante una sesión sobre bienestar emocional, compartió una idea que me pareció casi liberadora: la mente no es un enemigo incontrolable… es un lugar que podemos aprender a dirigir (aunque a veces cueste, claro).

Un ejercicio sencillo para bajar el ruido interno

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Los pensamientos intrusivos pierden fuerza cuando vuelves al presente. Fuente: IA

Muchas personas sienten que sus pensamientos se imponen como si fueran una voz demasiado alta. Como si alguien estuviera gritando dentro. Para combatir esa sensación, Eliane propone un ejercicio muy simple, casi como un truco mental para recordarte quién manda.

Primero: grita tu nombre con todas tus fuerzas… pero solo dentro de tu cabeza.

Luego: repítelo otra vez, pero esta vez en un susurro, casi imperceptible.

Parece una tontería, ¿verdad? Pero es tremendamente revelador. Porque demuestra algo que olvidamos a menudo: podemos modular nuestro diálogo interno. Podemos decidir el tono, el ritmo, el volumen.

En otras palabras: no es la mente la que programa nuestra vida emocional. Somos nosotros quienes elegimos qué pensamientos alimentar.

Eliane también insiste en algo muy humano: estos pensamientos suelen crecer cuando estamos fuera del presente. Se alimentan del miedo al futuro o del dolor del pasado. Pero pierden fuerza cuando volvemos al ahora. A lo que está pasando, de verdad, justo delante.

Intuición o ansiedad: dos voces que se parecen… pero no son iguales

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La ansiedad pregunta sin parar, pero la intuición responde con claridad. Fuente: IA

Uno de los momentos más potentes de la sesión fue cuando habló de esa confusión tan común: no saber si lo que sentimos es intuición o ansiedad.

Y aquí Eliane lo explica de forma clara, casi como una brújula emocional:

La intuición habla en afirmaciones.
Es directa. Corta. Un “sí” o un “no”.

La ansiedad, en cambio, habla en preguntas infinitas.
“¿Y si pasa algo?”
“¿Y si no puedo?”
“¿Y si sale mal?”

¿Te suena? A mí sí. La ansiedad es como una máquina de escenarios posibles que nunca se apaga. Mientras que la intuición suele traer calma, incluso cuando es incómoda.

Esta diferencia puede ser clave para quienes viven atrapados en la rumiación mental. Porque la ansiedad multiplica el ruido… y la intuición, aunque no siempre guste, suele traer claridad.

La crisis que obliga a reinventarse (aunque duela un poco)

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Bajar el volumen interno es recordar que tú llevas el mando. Fuente: IA

Eliane también compartió algo muy personal. Enero fue un mes difícil para ella. Perdió una rutina que la sostenía: un proyecto diario que le daba estructura. Y cuando eso desapareció, llegó el vacío. Ese silencio raro que deja espacio para los miedos.

En ese momento habló de lo que llama la “era incómoda”: esa etapa inevitable en la que la vida cambia y toca empezar otra vez.

Su mensaje fue contundente: la comodidad no permite crecer. A veces, para avanzar, hay que atravesar incomodidades. Reinventarse. Empezar desde cero. Incluso si es la vez número 77 (porque sí, a veces la vida es así de insistente).

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Ser dueña del propio camino… y no soltar la mano de los demás

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De esa crisis salió una decisión importante: apostar por proyectos propios. Independientes. No depender de terceros ni de grandes marcas.

En sus palabras, era momento de ser su propia CEO. De construir algo que no pudiera desaparecer de un día para otro por decisiones ajenas.

Y aun así, con todas sus dudas, Eliane reconoce algo que la sostiene: su comunidad.


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