El inicio de este año ha estado marcado por varios acontecimientos destacados: las operaciones de Estados Unidos en Venezuela, las tensiones con Irán, y por último el deseo del presidente norteamericano Donald Trump de tomar Groenlandia. Para poder explicar las razones por las que Estados Unidos tendría interés en controlar la isla más grande del mundo, en Merca2 hemos hablado con un experto en esta materia. Este es el caso de José María Peredo, catedrático de Comunicación y Política Internacional de la Universidad Europea.
El deseo de Donald Trump por Groenlandia: más allá de un reclamo histórico
¿Desde cuándo Estados Unidos tiene interés en Groenlandia? Tengo entendido que existe un reclamo histórico por ese territorio…
Efectivamente, existe un interés histórico de Estados Unidos por Groenlandia. Se trata de un interés fundamentalmente geográfico y estratégico, derivado de su proximidad y de su posición clave en el Atlántico Norte y el Ártico. Este interés ha tenido también un componente político a lo largo del tiempo, especialmente vinculado a la necesidad de evitar que Groenlandia cayera en manos de otras potencias.
Durante la Primera Guerra Mundial ya se contempló la posibilidad de que Alemania pudiera hacerse con el territorio, preocupación que se mantuvo también durante la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, distintos responsables políticos y secretarios de Estado estadounidenses han manifestado ese interés de forma más o menos explícita. No obstante, nunca se había expresado de manera tan abierta como ocurrió en 2019 y, especialmente, en el contexto actual.
¿Qué recursos hacen a Groenlandia un territorio estratégico para Estados Unidos?
El primer gran recurso de Groenlandia es su propia extensión territorial, que la convierte en una pieza clave dentro de la geoestrategia del Ártico, especialmente en un contexto de cambio climático y transformación de rutas y equilibrios geopolíticos. En segundo lugar, destacan las tierras raras y otros minerales estratégicos fundamentales para el desarrollo futuro de tecnologías avanzadas. Estos recursos adquieren un valor creciente en la competencia tecnológica global.
«Groenlandia permite acercar las cadenas de suministro, tanto en términos de rutas como de acceso a determinados recursos estratégicos.»
En tercer lugar, el Ártico presenta limitaciones para las comunicaciones por satélite, lo que otorga a Groenlandia un valor estratégico adicional en términos de control, observación y comunicaciones. A todo ello se suma la posible existencia de otros recursos naturales cuyo valor podría incrementarse a medida que se desarrollen tecnologías de explotación más avanzadas.
¿Es Groenlandia una alternativa real a China en cuanto a la explotación de las tierras raras?
La posibilidad de que Groenlandia sea una alternativa real a China en la explotación de tierras raras depende de varios factores. Entre ellos, el desarrollo tecnológico necesario para su extracción y la calidad y viabilidad económica de esos recursos.
China mantiene actualmente una ventaja significativa en este ámbito, tanto tecnológica como industrial. Si esa ventaja se redujera o se equilibrara, Groenlandia podría adquirir un papel relevante dentro de la visión geoeconómica y estratégica de Estados Unidos, especialmente en el marco de la estrategia impulsada por la administración Trump.
En cualquier caso, más allá de la explotación directa, el control o la influencia sobre Groenlandia supondría un fortalecimiento geopolítico de Estados Unidos en Norteamérica, lo que implicaría una ganancia clara de posición frente a China en términos de liderazgo económico y tecnológico, tanto a corto como a medio plazo.
¿Qué pesa más en Groenlandia: la defensa o el acceso a sus recursos?
Ambos factores pesan por igual, Groenlandia es simultáneamente una cuestión de seguridad y una cuestión económica. Defensa y recursos forman parte de una misma lógica de poder. Disponer de recursos suficientes permite mantener e incrementar el poder frente a potencias rivales, mientras que garantizar la seguridad es imprescindible para sostener ese poder en el tiempo. Ambos elementos se refuerzan mutuamente y no pueden separarse en el análisis estratégico.
¿Qué papel juega Groenlandia en la estrategia de seguridad de cadenas de suministro para Estados Unidos?
Groenlandia permite acercar las cadenas de suministro, tanto en términos de rutas como de acceso a determinados recursos estratégicos. La globalización ha generado una fuerte deslocalización de la producción y de las cadenas de suministro, lo que ha demostrado ser vulnerable en momentos de crisis.
«La compra de un territorio es, en términos generales, una práctica anacrónica.»
Las interrupciones en el aprovisionamiento pueden provocar graves consecuencias económicas y de seguridad. Por ello, la estrategia estadounidense busca reforzar la proximidad, la coherencia y la resiliencia de sus cadenas de suministro, y Groenlandia encaja plenamente en esa lógica.
¿Por qué de nuevo Trump ha vuelto a mostrar su interés en Groenlandia teniendo en cuenta el impacto global de sus acciones en Venezuela y las posibles escaladas en Irán?
No existe una contradicción en la estrategia de Estados Unidos. En los documentos de seguridad nacional de la administración Trump se establece claramente que el hemisferio occidental es una prioridad estratégica, y este incluye tanto a Groenlandia como a Venezuela.
Del mismo modo, la política hacia Irán no resulta incoherente con el interés en Groenlandia. Se trata de una estrategia global de posicionamiento y proyección de poder. Lo que sí resulta evidente es que la propuesta sobre Groenlandia se ha formulado de una manera especialmente agresiva y audaz, coherente con el estilo político de Trump, caracterizado por la provocación y la ruptura de consensos tradicionales.

¿Es factible la compra de Groenlandia? ¿Existen soluciones diferentes a la compra para que Estados Unidos vea cómo satisfechos sus objetivos estratégicos?
La compra de un territorio es, en términos generales, una práctica anacrónica. Sin embargo, todavía se producen cambios de soberanía o de orientación política en determinados territorios, como ha ocurrido históricamente en algunas islas del Caribe o en otros contextos geopolíticos complejos.
Dicho esto, la compra directa de Groenlandia resulta poco viable y políticamente muy problemática. Existen alternativas más realistas, como la explotación conjunta de recursos, acuerdos de seguridad dentro del marco de la OTAN o fórmulas de colaboración respetuosas con la soberanía danesa.
«Groenlandia es simultáneamente una cuestión de seguridad y una cuestión económica»
Cualquier intento de imponer una presencia sin negociación ni consenso supondría una situación de extrema gravedad, ya que afectaría directamente a la OTAN, a un país aliado como Dinamarca y, por extensión, a la Unión Europea. Por tanto, solo la vía de la cooperación tiene sentido desde un punto de vista realista.
¿Qué implicaciones tendría para Europa la presencia de Estados Unidos en Groenlandia (más allá de su base militar)?
Para Europa, una operación de este tipo supondría un debilitamiento muy significativo. En primer lugar, una compra unilateral de territorio sin acuerdo europeo implicaría una alteración grave de la soberanía y de la cohesión política europea.
En segundo lugar, si esta presencia se produjera al margen de la cooperación y del respeto a la soberanía danesa, y Europa no fuera capaz de frenarla, podría derivar en una crisis político-militar sin precedentes entre Europa Occidental y Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial, con la única excepción comparable de la crisis del Canal de Suez.
Este escenario pone de manifiesto la necesidad de que Europa refuerce su capacidad de negociación y de decisión conjunta en política exterior. No se trata de gestos simbólicos o respuestas improvisadas, sino de analizar la crisis con rigor y convertirla en una oportunidad para fortalecer la posición estratégica europea.







