Equinor podría tener unos años marcados por un crecimiento plano con perspectiva negativa, un empeoramiento estructural de su negocio que responde a una lógica: los años excepcionales del gas elevado han concluido. Además de que hay factores como los impuestos a las energéticas de Noruega que impulsan a la baja su generación de capital. Esta realidad ha sido analizada por RBC en su último informe elborado por Biraj Borkhataria, que sitúa su recomendación en Infra ponderar con un precio objetivo de 260 coronas noruegas.
Equinor se enfrenta a la normalidad del mercado
El razonamiento del informe del banco apunta a que Equinor experimentó años muy buenos en la época de la crisis energética europea de 2022 hasta 2024, debido a que con la subida de los precios del gas y el bloqueo de esta fuente de energía.
Esta situación convirtió a la compañía en el mayor proveedor de gas de Europa, con una infraestructura y costes reducidos, vendiendo la molécula precios inflados, que se traduce en un retorno al accionista muy elevado de 40.000 millones de dólares y un ROACE (Return On Average Capital Employed) de hasta un 62% durante el pico de la crisis energética, en 2022.
Durante estos años, los analistas canadienses indicaron que demostraron una solidez en el manejo de capital gracias a sus recompras de acciones estratégicas, sin ningún vertido o mal gasto en comparación con otras empresas. Esto se traduce en un aumento de la credibilidad de la empresa hacia el mercado, aunque con el panorama actual, esa confianza es insuficiente dentro del mercado.
La tendencia actual de los precios de gas y crudo son a la baja, debido a un escenario en el que ambas materias primas se encuentran en una situación de sobreoferta, que se traduce en en una compresión progresiva de márgenes para las grandes compañías energéticas. En el caso concreto de Equinor, este contexto supone un golpe directo a la rentabilidad de su base de activos, especialmente en un negocio fuertemente expuesto al gas europeo
Este cambio de régimen tiene un impacto claro sobre la generación de caja. Según las estimaciones de RBC, el flujo de caja libre orgánico antes de dividendos pasaría de niveles extraordinarios (superiores a los 20.000 millones de dólares en 2022 y 2023) a cifras muy reducidas a partir de 2026, situándose incluso por debajo de los 1.000 millones de dólares en el escenario base. Tras dividendos, el flujo de caja libre sería negativo durante varios ejercicios, lo que implica que la compañía tendría que recurrir a mayor endeudamiento para sostener su política de retribución al accionista.
Este deterioro en la generación de caja se combina con otro factor clave del análisis de RBC: el rápido reapalancamiento del balance. Tras varios años con una posición de caja neta gracias al ciclo excepcional del gas, Equinor se enfrenta ahora a un aumento acelerado de su ratio de endeudamiento (gearing), que podría situarse cerca del 30% en 2027. Este movimiento se explica no solo por la caída del flujo de caja, sino también por el efecto retardado de los impuestos noruegos sobre las energéticas, que comienzan a materializarse una vez finalizado el periodo de precios extraordinarios.
El GNL ha venido para quedarse: el mercado del gas entra en una nueva era
Por lo que, la situación de debilidad de Equinor es doble, ya que se enfrenta a precios de la materia prima más débiles (situación que afecta a todas las gasistas europeas) pero con el factor añadido de sus propios efectos coyunturales que ponen más presión y riesgo a la compañía respecto a otros competidores europeos.
Por otro lado, la producción de Equinor se mantiene prácticamente plana en el horizonte de previsión del banco, con un ligero crecimiento hasta 2026 seguido de una estabilización e incluso una leve caída posterior. Este estancamiento productivo implica que la compañía no cuenta con un crecimiento de volúmenes que le permita compensar la presión a la baja de los precios, lo que refuerza la idea de un empeoramiento estructural del perfil de rentabilidad.
Y obviamente, la evolución del ROACE también se ve perjudicada, pasando de esos picos del 62% de 2022, hasta una predicción de los canadienses de niveles cercanos al 12% en 2026 y 2027. Un descenso muy marcado que se traduce en una normalización del mercado gasista.
En definitiva, los canadienses no auguran un buen crecimiento para Equinor, debido a la normalización del mercado y la exposición de unos impuestos noruegos que han llegado con retraso, afectando a su rentabilidad cara hacia el accionista. Por ello, RBC recomienda Infraponderar, con un precio objetivo de 260 coronas noruegas.








