sábado, 31 enero 2026

Víctor Jiménez, nutricionista: “La microbiota es el órgano invisible del que nadie habla”

- Dentro de ti vive un universo invisible que puede afectar a tu ánimo, tu energía y tu salud más de lo que imaginas.

Te juro que hace unos años, si alguien me hablaba de “microbiota”, yo pensaba en algo lejano. Algo de laboratorio. Algo de gente muy saludable que desayuna kéfir y habla de bacterias como si fueran mascotas.

Pero ahora… ahora entiendo que esto va muchísimo más allá.

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Porque resulta que dentro de nosotros vive un mundo entero. Literalmente. Un ecosistema invisible que está ahí, trabajando en silencio, mientras tú estás con tu día, con tus preocupaciones, con tu café, con tu vida.

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Estrés y digestión están más conectados de lo que parece. Fuente: IA

Y lo más impresionante es que ese universo interno puede influir en cómo digieres… pero también en cómo piensas, cómo te sientes y hasta en cómo rindes físicamente.

Víctor Jiménez, nutricionista y experto en psiconeuroinmunología clínica, lo explica de una forma muy clara en un podcast reciente: la microbiota no es un detalle. Es un pilar.

“La microbiota es un conjunto de bacterias, hongos, levaduras e incluso virus que viven dentro o sobre nosotros”, dice.

Y ojo… no están ahí para fastidiarnos. Están ahí porque nos necesitan y nosotros los necesitamos. Es una convivencia total.

¿Y por qué es tan importante? Porque no solo digieres con el estómago

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La microbiota es un universo interno que influye en tu cuerpo y tu mente. Fuente: IA

A veces pensamos que comer es simplemente meter comida y ya. Pero el cuerpo es mucho más sofisticado.

La microbiota, por ejemplo, hace cosas que nosotros ni podemos hacer solos.

Digieren fibras que tú no puedes digerir.
Es decir, tú comes algo sano, pero son ellas las que lo transforman en vitaminas y sustancias protectoras. Es como si tuvieras un equipo de obreros trabajando dentro.

Y además, entrenan a tu sistema inmune. Víctor lo describe como un “campo de entrenamiento” para las defensas. Allí tus glóbulos blancos aprenden qué es peligro y qué no lo es.

Y aquí viene la parte que a mí me dejó pensando:

El intestino está conectado directamente con el cerebro.

“Mucha parte de los neurotransmisores se producen en el intestino, como la serotonina”, explica.

La serotonina… la hormona de la felicidad. Entonces, claro… ¿te das cuenta? A veces no es que estés “de bajón porque sí”. A veces no es solo emocional. A veces el cuerpo también está hablando desde dentro.

SIBO: cuando la digestión se bloquea (y todo empieza a fallar)

La microbiota es el organo 2 Merca2.es
El intestino no solo digiere: también conversa con el cerebro cada día. Fuente: IA

Uno de los problemas más mencionados hoy es el famoso SIBO. Suena raro, pero explicado es simple:

Bacterias que deberían estar en el intestino grueso se suben donde no toca. Como si “remontaran el río”.

Y eso genera hinchazón, malestar, gases, digestiones pesadas… y mucha desesperación, porque no sabes qué te pasa.

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Víctor señala tres causas enormes:

Una es que el intestino pierde movimiento. El cuerpo necesita empujar, limpiar, avanzar. Pero si comemos todo el día sin parar… nunca descansa.

Otra es la bilis. Que es como un detergente natural. Si comes con miedo a las grasas, o con dietas demasiado restrictivas, puedes reducir esa defensa.

Y la tercera… es el estrés. Aquí no hay misterio: El estrés te corta la digestión.

Cuando estás en modo alerta, el cuerpo no está pensando en digerir. Está pensando en sobrevivir. “El estrés bloquea la digestión”, dice Víctor. Y es verdad. ¿Quién digiere bien cuando vive corriendo por dentro?

La fibra no siempre es la solución (y esta metáfora es brutal)

YouTube video

Hay una idea que nos repiten siempre: “toma más fibra”. Y Víctor suelta una frase que se te queda grabada: “Si tienes un atasco en el váter… no le echas más papel.” Tal cual. A veces añadir fibra cuando ya hay bloqueo es empeorar el atasco. No todo es tan automático. Y luego menciona algo que sorprende: la sal.

Dice que un nivel adecuado de salinidad puede impedir que crezcan ciertos patógenos. Curioso, ¿no? Hemos demonizado tanto la sal que olvidamos que también cumple funciones.


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