Galp es una empresa energética que demuestra solidez operativa y financiera. No obstante, su reciente operación en Namibia ha causado controversia. En este proceso, la portuguesa ha vendido el 40% de su negocio de upstream en el país africano a TotalEnergies. Un intercambio que ha sido muy poco transparente en cuanto a las compensaciones económicas para la energética portuguesa, y que los analistas de Berenberg lo han interpretado como una señal negativa que limita su corto plazo, por lo que los alemanes establecen su recomendación en Mantener con un precio objetivo de 17 euros la acción
Namibia, un activo clave para Galp
La noticia de que TotalEnergies va adquirir un 40% del negocio de upstream en Namibia de Galp, no es nada nuevo. Se conoce que se trata del PEL 83 (Licencia de Exploración de Petróleo por sus siglas en inglés) que contiene unos pozos marítimos de hidrocarburos en Mopane con una estimación de producción de más de 10.000 millones de barriles, dónde TotalEnergies actuaría como operadora principal en la exploración y producción de los mismos.
Antes de esta operación, Namibia era un enclave estratégico, donde se garantiza un largo plazo muy prometedor para Galp, que se complementa con su solidez financiera en sus negocios de upstream.
No obstante, con la entrada de TotalEnergies en el capital del proyecto, Galp reduce de forma significativa su exposición a ese crecimiento futuro. Aunque el acuerdo permite compartir riesgos técnicos y financieros, también implica que una parte relevante del potencial de largo plazo deja de pertenecer íntegramente a Galp. Además, el mercado no percibe que la operación haya supuesto una monetización clara y contundente de ese valor futuro, ya que no se ha traducido en un aumento significativo del cash flow inmediato ni en una mejora visible de los retornos al accionista.

Ya en este diario, se apuntaba que los analistas de otros bancos veían esta operación como un acuerdo desequilibrado y a coste cero, debido a que en este no hay traspaso de costes pasados, ni reembolsados. Es decir que en la práctica Total Energies actúa como principal operador de uno de los mayores descubrimientos de hidrocarburos del mundo, sin compensar a la portuguesa por todo lo invertido hasta llegar a los pozos de Mopane.
A esto se le añade que, en el acuerdo que se hizo público el pasado 9 de diciembre, Galp recibiría un intercambio de activos con el área de Venus (los PEL 56 y 91) donde opera Total Energies. Este “asset swap” hace difícil saber cuánto está pagando realmente Total Energies en este intercambio, ya que no hay un precio visible real.
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Por lo que, al haber reducido el peso de la opcionalidad estratégica que representaba Namibia, el mercado centra su atención en el corto y medio plazo, donde Galp presenta un perfil menos competitivo frente a otras grandes compañías energéticas europeas. Según Berenberg, el flujo de caja libre (FCF) estimado para 2026 se sitúa en torno a 870 millones de euros, lo que permite un retorno total al accionista del 6,5–7,5%, claramente por debajo del ofrecido por varios de sus comparables. En este contexto, la operación en Namibia con una poca transparencia en los retornos que recibiría Galp da pie a cierta desconfianza dentro del mercado.
Aún así, quitando el peso de Namibia, desde el punto de vista operativo, la compañía sigue mostrando un comportamiento sólido. Berenberg estima que Galp cerrará 2025 en la parte alta de su guía de producción, situada en el rango de 105.000 a 110.000 barriles equivalentes diarios. A estos buenos resultados se suma una previsión favorable para 2026, cuando la producción podría aumentar hasta 129.000 barriles diarios, impulsada por el inicio de las contribuciones del proyecto Bacalhau en Brasil, con expectativas de crecimiento adicional de cara a 2027.

Pero, tal y como han apuntado los teutones, al mercado ya le ha dejado de importar tanto su largo plazo por la pérdida de esos pozos tan prometedores en el país africano y ahora necesitan ver una viabilidad en el corto, donde Galp no es tan competitiva.
En definitiva, pese a ser una empresa sólida operativamente, el informe de Berenbeg no puede subir su recomendación a Sobre ponderar porque Galp ha perdido mucho atractivo en el corto plazo por un intercambio que a primera vista parece desigual. El mercado ya descuenta sus valores operativos en el largo gracias a sus negocios en Brasil, debido a la pérdida de Namibia, y su corto plazo carece de catalizadores que puedan impulsar una valoración más alta. Por ello, los alemanes tras un análisis mixto, concluyen con una recomendación de Mantener con un precio objetivo de 17 euros la acción.








