viernes, 30 enero 2026

La Mediaset de Berlusconi jr., Salem y Garmendia endurece su pulso con el Gobierno

El ecosistema audiovisual vuelve a tensarse. Mientras el Gobierno defiende sin complejos su canal público financiado con dinero de todos —una RTVE alineada editorialmente con el Ejecutivo—, el foco se desplaza ahora hacia Mediaset España, que parece haber abandonado definitivamente cualquier pretensión pasada de equidistancia.

Ante una época más relajada a nivel político de Atresmedia, Mediaset España se ha lanzado a la polarización y la búsqueda desesperada de audiencia en el campo político con Telecinco y Cuatro con un discurso claramente conservador.

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El PSOE calla, y no sería la primera vez que la tensión mediática le beneficia, tal y como ya ocurriera en tiempos de Zapatero, cuando desde Moncloa se alentó que Federico Jiménez Losantos continuara en la COPE para polarizar el debate.

Pero el silencio socialista no hace bueno a Pier Silvio Berlusconi, mandamás del conglomerado hispanoitaliano, y a su virrey Alessandro Salem, que cuando tomó los mandos de Mediaset España en enero de 2023, prometió mantener la línea política transversal que había caracterizado al grupo durante la etapa de Paolo Vasile.

Aquella Mediaset era un ecosistema plural: convivían los discursos progubernamentales de Jorge Javier Vázquez, los informativos templados y de consenso de Pedro Piqueras y los editoriales marcadamente conservadores de Ana Rosa Quintana.

Sin embargo, la historia reciente del grupo demuestra que esa transversalidad siempre tuvo límites solo para la izquierda: Vasile canceló ‘Caiga Quien Caiga’, destituyó a Luis Fernández en informativos y justificó la salida de Jesús Cintora de Las mañanas de Cuatro bajo el argumento de que opinaba más de lo que informaba. El diagnóstico de Vasile era que Telecinco y Cuatro supuestamente cojeaban demasiado hacia la izquierda.

Salem, en su desembarco, marcó territorio frente al efímero presidente de Mediaset España, Borja Prado, y garantizó que Ana Rosa Quintana no haría política en las tardes. Más tarde llegaron algunos guiños al progresismo institucional: el nombramiento de la exministra socialista Cristina Garmendia como presidenta del grupo y la designación de Francisco Moreno —procedente de la Televisión Canaria bajo un gobierno socialista— al frente de los informativos.

Pero la evolución de Mediaset España es alarmante: Ana Rosa continúa instalada sin complejos en la derecha más vehemente y Santi Acosta chapotea en la vida íntima de José Luis Ábalos, con la de Isabel Díaz Ayuso todavía no se atreve, mientras que en Cuatro los formatos de Nacho Abad e Iker Jiménez no solo no compensan ese sesgo de Telecinco, sino que lo superan claramente por la derecha.

Nacho Merca2.es
Nacho Abad. Foto: Cuatro.

Un ejemplo de esta semana lo ilustra con crudeza. En un tenso intercambio entre la dirigente de Podemos, Ione Belarra, y el presentador Nacho Abad, la exministra acusó al programa de «hacer algo muy peligroso y racista» por asociar inmigración y delincuencia, en línea —según dijo— con el discurso de Xavier García Albiol. La respuesta de Abad fue inmediata y airada: negó ser racista, rechazó la acusación y defendió la regularización de inmigrantes que trabajan y buscan una vida mejor, pero subrayó que nadie desea la llegada de personas que vienen a delinquir o cometer agresiones sexuales.

El debate no terminó ahí. Desde el plató Abad verbalizó una reflexión que Podemos considera racista: que entre los inmigrantes que ya están en España existe un porcentaje de delincuentes y que, sin condena firme, esos delincuentes permanecen en el país. El discurso fue más allá, comparando la situación con el Reino Unido —gobernado por la izquierda tradicional—, donde se están endureciendo las políticas migratorias.

CLIMA IDEOLÓGICO CONSERVADOR

A este clima se suma la estrategia de Ana Rosa Quintana y la presencia desde esta semana de Iker Jiménez, de lunes a jueves, con una selección de invitados —como el polémico Roberto Vaquero— en la que no aparece ni un solo tertuliano favorable a las tesis del Gobierno.

La Mediaset de Berlusconi jr., Salem y Garmendia, lejos de la prometida transversalidad, parece haber optado por una línea editorial claramente derechista con la excusa de defender el periodismo independiente, que es ese que nunca encuentra nada incómodo para los gobiernos autonómicos y municipales del Partido Popular.


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