viernes, 30 enero 2026

La gestión sanitaria del Gobierno deja sin medios a Melilla ante una emergencia neonatal

El caso de Isabel, una bebé con apenas días de vida que tuvo que ser trasladada de urgencia fuera de Melilla para poder sobrevivir, ha vuelto a poner el foco sobre las carencias del sistema sanitario en la ciudad autónoma de Melilla. La historia ha sido publicada por La Razón, que detalla cómo la falta de medios obligó a derivar a la menor ante la imposibilidad de atenderla con garantías en el Hospital Universitario de Melilla.

Según relata este diario, la pequeña nació el pasado 30 de diciembre sin problemas aparentes, pero en sus primeros días de vida sufrió complicaciones graves que requirieron varios ingresos hospitalarios. Su estado se deterioró rápidamente hasta poner en riesgo su vida, sin que el centro sanitario dispusiera de los recursos necesarios para afrontar una emergencia neonatal de alta complejidad.

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Tal y como recoge La Razón, los propios médicos llegaron a advertir a la familia de que en Melilla “no había más medios” para tratar a la recién nacida. El hospital carece de una UCI pediátrica específica y los bebés críticos son ingresados en unidades de adultos, una circunstancia que evidencia las limitaciones reales del sistema sanitario local.

La gravedad de la situación obligó a los padres a reclamar con urgencia el traslado de la menor a la península, concretamente a Málaga. Sin embargo, el proceso se vio ralentizado por la falta de personal especializado y por la inexistencia de un circuito ágil de evacuación neonatal, hasta que finalmente un pediatra del Hospital de Málaga se hizo cargo del traslado. Ya en la península, la bebé pudo ser estabilizada y continúa ingresada en estado grave, aunque estable.

La sanidad de Ceuta y Melilla, en continuo debate por la mala gestión del Gobierno

Este caso no es un hecho aislado, sino el reflejo de un problema estructural que arrastra la sanidad en Ceuta y Melilla, las únicas ciudades autónomas cuya gestión sanitaria depende directamente del Ministerio de Sanidad a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA).

Los datos oficiales avalan esta situación. Según la tercera oleada del Barómetro Sanitario del CIS, Ceuta y Melilla son los territorios con menor confianza en la capacidad del sistema público para absorber la demanda asistencial. En Melilla, solo el 34,2% de la población acudiría al sistema público, incluso para atención primaria, y apenas un 10,8% confiaría en la sanidad pública para acceder a un especialista, el peor dato de todo el Sistema Nacional de Salud.

Las carencias se reflejan también en las listas de espera, que superan ampliamente la media nacional, y en la escasez de profesionales. Melilla cuenta con entre un 20% y un 25% menos de médicos por habitante que el conjunto de España, lo que se traduce en agendas saturadas, retrasos diagnósticos y una dependencia estructural de las derivaciones a la península.

A ello se suma la ausencia de infraestructuras suficientes. En el caso de Melilla, con unas dos camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes y un único hospital que concentra toda la actividad de agudos, su sistema sanitario carece de margen de respuesta ante picos de demanda o emergencias complejas, como la vivida por la recién nacida.

Pese a la gravedad del caso, hasta el momento ni el Ministerio de Sanidad ni el INGESA han ofrecido explicaciones públicas sobre lo ocurrido ni han anunciado medidas para reforzar la atención neonatal en Melilla.

Historias como estas no son aisladas y vuelven a poner rostro a una realidad que los datos confirman: en Melilla, la falta de medios y la gestión centralizada del sistema sanitario siguen obligando a los pacientes más vulnerables a depender de traslados desesperados para poder recibir atención a tiempo.


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