El crecimiento de la facturación de Fini en el último año —los datos más recientes corresponden a 2024— puede calificarse como modesto: apenas un 3,6%. Sin embargo, el rey de las golosinas en España esconde numerosos secretos tras ese austero incremento. El primero es que fue la marca que mejor comportamiento registró frente a sus grandes competidores —Haribo, Fiesta o Chupa Chups—, lo que refuerza el valor de su estrategia. El segundo es que su rendimiento económico se disparó a niveles nunca vistos: el resultado de explotación creció un 106% y el beneficio neto lo hizo un 184%.
Ese desempeño permitió, además, generar un dividendo histórico para regar la red de sociedades que controla el grupo. En concreto, las ganancias distribuidas entre los accionistas de Fini Golosinas España —la filial del grupo en el mercado nacional— alcanzaron los 12 millones de euros. Para ponerlo en contexto, entre 2018 y 2023 esa misma sociedad había repartido en total alrededor de 12,7 millones. Es decir, en un solo ejercicio la compañía fue capaz de generar casi tanto dinero como en los cinco años anteriores —en 2020, marcado por la pandemia, no se distribuyeron dividendos—.
Cómo lo ha logrado es una de sus grandes secretos. Desde luego, no ha sido por una vía puramente orgánica, es decir, mediante un fuerte crecimiento de las ventas, ya que estas solo avanzaron un 3,6%. La explicación tampoco es única, sino el resultado de varios factores combinados: el más relevante es un hábil manejo del stock de existencias, tanto de materias primas como de productos terminados, al que se suma el fuerte crecimiento comercial registrado en ejercicios anteriores y un plan sostenido de contención de costes.
El juego de inventarios de Fini
Uno de los elementos más llamativos en la parte alta de la cuenta de pérdidas y ganancias de Fini es el epígrafe A.4, denominado ‘Aprovisionamientos’. Este apartado recoge el consumo de los bienes adquiridos para la venta directa o como materias primas del proceso productivo —mercaderías, materias primas, otros aprovisionamientos y variaciones de existencias—. En 2024, dicha partida ascendió a 103 millones de euros, casi un 20% menos que el año anterior, cuando alcanzó los 122,5 millones.
Habitualmente, una caída de los aprovisionamientos va ligada a un descenso de las ventas: menos pedidos implican menor necesidad de materias primas y menor producción. En el caso de Fini, no solo no se da esta circunstancia, sino que las ventas crecieron, aunque de forma moderada, consolidando además la fuerte expansión registrada en años previos. De hecho, la facturación de Fini Golosinas España se ha duplicado desde 2019, especialmente en el mercado nacional, donde solo en los dos últimos ejercicios ha crecido cerca de un tercio, hasta alcanzar una cuota de mercado del 20%.
La verdadera explicación está en la ejecución de un ajuste casi perfecto de inventarios. La compañía logró dar salida al mercado a la acumulación de stock generada en ejercicios anteriores. Esto se aprecia claramente al analizar el balance, que recoge de forma acumulada la evolución anual de la cuenta de resultados. Según reflejan las cuentas de Fini, el stock de materias primas al cierre de 2024 era un 16% inferior, mientras que el de productos terminados se redujo un 33%. Todo ello, además, sin generar tensiones relevantes ni en los costes ni en la liquidez, al transformar activos inmovilizados en caja. Los resultados operativos confirman esa estrategia.
Fini, un año de ganancias históricas para la red que controla la compañía
Ingresos al alza y un manejo eficaz de los inventarios. Estos dos factores explican, en gran medida, el ejercicio histórico de Fini: a grandes rasgos, unos ocho millones más de ingresos y un ahorro cercano a los 20 millones. A esta evolución se suma un plan de contención de costes iniciado en 2022, que ha supuesto la salida de aproximadamente el 8% de la plantilla. Gracias a ello, los gastos de personal apenas crecieron un 7%, frente a un aumento del 25% en los ingresos. Además, se produjo un ligero recorte del 0,5% en otros gastos de explotación, que incluyen partidas como la publicidad.
La combinación de todos estos elementos permitió al conglomerado que controla Fini repartir un dividendo histórico de 12 millones de euros. Una cantidad destinada a reforzar un imperio empresarial bien estructurado y diversificado. En la cúspide se sitúa el presidente e hijo del fundador, Antonio Andrés Sánchez. Sin embargo, para llegar hasta su figura es necesario atravesar una compleja red societaria: su nombre solo figura como administrador de Magenta House Invest, la empresa que actúa como administrador único de Fini Golosinas España.
La filial está participada por Sánchez Cano SA, la sociedad histórica con la que se fundó Fini en 1977 y que controla otras once filiales del grupo. A su vez, esta sociedad se reparte entre Losan Family SL —vinculada a la gestión patrimonial e inmobiliaria—; Maren Capital, otra firma del sector inmobiliario controlada por Josefa Sánchez Bernal, miembro de la familia; y, por último, el resto de accionistas personas físicas, que en conjunto ostentan hasta un 60% del capital, entre ellos los miembros de la familia fundadora.
El ejercicio de 2024 desvela como Fini ha sabido convertir un crecimiento moderado de las ventas en un salto extraordinario de rentabilidad. Una combinación de estrategia comercial, disciplina financiera y control interno que no solo refuerza su liderazgo en el mercado de las golosinas, sino que consolida un modelo empresarial capaz de generar valor incluso en escenarios de expansión contenida.








