El omega-3 es famoso, pero el salmón esconde otros secretos igual de poderosos. En los últimos años he notado algo curioso (y seguro que tú también): cada vez más gente, incluso quienes no son atletas profesionales, se interesa por cuidarse de verdad. No solo por verse bien, sino por sentirse con más chispa, rendir mejor en el día a día y llegar con fuerza a los años que vienen.
Porque seamos sinceros… todos queremos energía. Y no solo para entrenar, también para vivir.
En medio de esta búsqueda, hay dos suplementos que se repiten mucho en conversaciones, podcasts, y estudios científicos: la astaxantina, famosa por su impacto en la resistencia cardiovascular, y la creatina, que ya no es solo “cosa de gimnasio”, sino un apoyo mucho más completo.
Astaxantina: el antioxidante rojo que ayuda a aguantar más

La astaxantina suena a palabra rara, pero en realidad viene de algo muy natural: ese pigmento rojizo que está presente en el salmón o los camarones. Es como si la naturaleza hubiera escondido ahí un pequeño “escudo” para el cuerpo.
Lo interesante es que se ha convertido en uno de los suplementos más estudiados cuando hablamos de resistencia. Deportistas de fondo, ciclistas, nadadores, corredores… muchos han encontrado en ella una ayuda extra para aguantar más sin sentirse tan vacíos al final.
Y claro, no es magia. Su punto fuerte está en que es un antioxidante potente, de esos que ayudan a combatir el desgaste que ocurre dentro del cuerpo cuando entrenamos duro o vivimos con estrés (porque sí, eso también cuenta).
Además, al ser liposoluble, se integra bien en el organismo y su efecto puede mantenerse durante más tiempo.
Creatina: mucho más que músculo (de verdad)

Si hay un suplemento del que se ha hablado durante años, ese es la creatina. Y sí, durante mucho tiempo se asoció casi exclusivamente con ganar masa muscular.
Pero ahora la historia es otra.
La creatina, sobre todo el monohidrato, es probablemente el suplemento más investigado del mundo deportivo. Y lo que se está descubriendo es que sus beneficios van mucho más allá de levantar pesas.
La clave está en que ayuda a producir ATP, que es básicamente la “moneda energética” de las células. Es decir, energía pura para que el cuerpo funcione.
Y eso no solo importa en el gym. Importa en todo.
Cuando duermes poco… y aun así tienes que rendir

Uno de los datos más llamativos (y bastante humanos, porque a todos nos pasa) es su utilidad cuando no hemos descansado bien.
Imagina una noche mala, dormir seis horas o menos, y aun así tener que trabajar, entrenar o estar al 100%. Pues algunos estudios muestran que una dosis alta, alrededor de 20 gramos, puede ayudar a mantener la energía mental y la función cognitiva en situaciones de privación de sueño.
No es que sustituya al descanso, obviamente (ojalá), pero puede ser un apoyo en momentos puntuales de exigencia.
Un suplemento que también mira al corazón
Aquí viene otra parte interesante: el corazón también es un músculo. Y como tal, necesita energía constante.
La creatina puede ayudar aportando ATP también a nivel cardiovascular, apoyando el funcionamiento general del sistema. Además, se ha observado que puede reducir la fatiga y mejorar la recuperación tras esfuerzos repetidos.
Y por si fuera poco, en los últimos años han aparecido líneas de investigación sobre sus posibles efectos neuroprotectores. Es decir, no solo músculo… también cerebro. Suena prometedor.









